SITGES 2021: SECCIÓN OFICIAL

Festival de festivales

La Sección Oficial de Sitges es, y ha sido siempre, una locura. Pero este año, quizá lo haya sido todavía más. 37 títulos a competición (sin contar cortometrajes), 12 proyecciones especiales fuera de concurso y, por supuesto, las dos sesiones de inauguración y clausura. Si otros años ya era prácticamente inabarcable, en 2021 el «prácticamente» sobra. Cuesta bastante creer que el jurado, presidido por Ali Abassi (Border, 2018), haya visto todas las películas del certamen, pero aun así el palmarés ha estado repartido y bastante exento de la polémica que ha surgido en otros festivales como San Sebastián o Cannes.

Pero, ¿por qué hay tantas películas a competición en la Sección Oficial? Es una pregunta difícil de contestar, pero el principal motivo es que Sitges se autodenomina un «festival de festivales». Al ser un festival de cine de género y no entrar en la categoría de «festival de serie A», los filmes de su sección oficial no tienen por qué ser estrenos internacionales, sino nacionales. Esto quiere decir que puede recoger películas de Cannes, Venecia, Toronto, Sundance, Tribeca o de donde se le antoje, o le dejen. Además, no tiene las restricciones que mantienen otros certámenes contra las plataformas tipo Netflix o Amazon, por lo que es común que una película a competición se estrene 1 o 2 días después de su primera proyección en el festival. Todo esto hace que Sitges se convierta en un cajón de sastre cinematográfico y comercial que deriva en una Sección Oficial inflada e influenciada por demasiados factores externos.

Festival de Sitges 2021
Teniendo en cuenta este contexto, el principal problema de Sitges es que no sabe elegir. Tiene acceso a todo, y lo quiere todo. Desde el cine más «gafapasta» de Cannes (Lamb, The Innocents, Belle, After Blue…) a lo destacado de festivales de cine independiente como Sundance (Violation, The Blazin World, Censor) o Tribeca (We Need To Do Something), pasando por los nombres de directores de género que han estado ligados históricamente al fantástico y al propio festival, como la dupla Alexandre Bustillo y Julien Maury (The Deep House), Fabrice Du Welz (Inexorable), Phil Tippet (Mad God), Tommy Wirkola (The Trip), Neil Blomkamp (Demonic) o Ben Wheatley (In The Earth). Y aun así, sumado a todo esto, todavía queda espacio para alguna promesa del cine español como Juanjo Jiménez (Tres), el proyecto hypeado de turno (The Medium) y varias sorpresas bajo el radar, que son las que realmente suben el caché y ponen en valor la selección crítica de esta sección, como podrían ser Silent Night, Limbo, Freaks Out, Barbaque, Cryptozoo o The Execution.

Ya que reseñar todas estas películas (y otras que ni siquiera hemos nombrado pero que también formaban parte de la sección) es harto complicado en un sólo artículo, y que desde las cuentas de Twitter de @revistamutaciones y de @soyfranchico hemos ido desgranando cada filme visto en el festival, vamos a centrar esta crónica en las 6 películas del último grupo referenciado, las que arrastran menos textos de otros eventos y que más han sorprendido (para bien) dentro de una Sección Oficial tan cargada.

 

Silent Night (Camille Griffin)

Posiblemente, la gran sorpresa de esta edición. Con un humor británico negrísimo y una mezcla de estilos tan improbable como efectiva, el debut en la dirección de Camille Griffin nos invita a la última cena de un grupo de amigos antes de la destrucción total de la raza humana. Por Navidad, para más inri. Un reparto de caras conocidas como Keira Knightley, Matthew Goode, Annabelle Wallis y Lily Rose Depp se ve totalmente eclipsado por el infante Roman Griffin Davis, protagonista que os sonará de Jojo Rabbit (Taika Waititi, 2019) e hijo de la directora y guionista, y quizá por eso sabe captar la esencia de un guion mordaz y sin pelos en la lenguaby plasmarlo con la naturalidad que solo un niño o un borracho pueden tener ante el apocalipsis mortal definitivo. Una película muy dura (lo que cuenta es devastador) y, sorprendentemente, muy divertida. Y en ese contraste está su triunfo.

 

The Execution (Lado Kvataniya)

Estreno mundial, película sin poster ni referencia alguna antes de su proyección en el festival… Y no pudo caer con mejor pie. Thriller criminal sobre la investigación de un asesino en serie en la Rusia que salía de la Unión Soviética, uniendo pasado y presente de unos personajes indefinidos entre el bien y el mal. Con múltiples referentes desde Mindhunter, El silencio de los corderos, Zodiac, Memories of Murder, Sospechosos habituales y… básicamente cualquier película sobre asesinos en serie e investigaciones policiales de los últimos 50 años, así a ojo, Kvataniya logra separar los elementos justos de cada tópico del género para incorporarlos a su estilo y a su historia, que además está ligeramente basada en la persecución de un asesino real. El resultado es una montaña rusa de tensión, malentendidos y revelaciones sorprendentes (a veces rozando la incredulidad) que podría fácilmente convertirse en un nuevo fenómeno viral a la altura de Dark o El juego del calamar, ya que su estreno en salas se antoja complicado.

 

Limbo (Soi Cheang)

Espectacular thriller cantonés que une el legado de John Woo y Johnnie To con la solidez de las películas de género del país “vecino” Corea del Sur. Rodada en un contrastado blanco y negro, Limbo transcurre por los barrios más sucios y decadentes, literalmente entre basura y pobreza, para ambientar una historia igual de cruda: la persecución de un despiadado asesino en serie de mujeres. La pareja policial protagonista (un novato y un veterano, como mandan los cánones) lo hará con la ayuda de una joven delincuente, que además tiene un pasado trágico ligado a la familia de Cham Lau, el más experimentado de los agentes. Quizá se alarga demasiado en su metraje, sobre todo en su parte final como viene siendo habitual en estas producciones asiáticas, pero el viaje por esos paisajes desoladores (físicos y emocionales) merece mucho la pena.

 

Freaks Out (Gabriele Mainetti)

Le llamaban Jeeg Robot, el anterior trabajo del italiano Gabriele Mainetti, que además supuso su debut en el largometraje, triunfó en Sitges 2016 alzándose con el galardón a Mejor Película de la sección Órbita con su reinterpretación mediterránea del cine de superhéroes, mezclando el pulp americano con los fumetti nero italianos. Con Freaks Out, la apuesta se eleva. Mainetti sigue apostando por el fantástico más comiquero, esta vez con un grupo de freaks de circo que parecen sacados de cualquier historieta de los X-Men. Sin embargo, en esta ocasión se aleja del policíaco y del humor tan negro de su anterior trabajo para construir una película más grande, más épica, más emotiva y, por lo tanto, más ambiciosa de cara a conseguir un público más amplio. El festival de Venecia fue la puesta de largo de su recorrido, y las reacciones tanto allí como en Sitges no han podido ser mejores. Cine de aventuras que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, siguiendo la tradición que ha tenido siempre el fantástico italiano y que llevaba décadas sin mostrarse con tanta fuerza. Ojalá Mainetti siga recuperándola, y abra el camino para que otros se unan.

 

Cryptozoo (Dan Shaw)

En la Sección Oficial de este año, junto al anime de Mamoru Hosoda y la didáctica Where is Anne Frank de Ari Folman, se colaron dos producciones independientes de animación que también dieron bastante que hablar. Mad God, el trabajo de toda una vida del maestro del stop-motion Phil Tippet, cuya magnitud ya había maravillado por multitud de festivales de género y lo volvió a lograr en este evento, y, sin hacer mucho ruido desde Sundance, Cryptozoo. Viendo el trailer, su estilo de animación psicodélico y su estrambótico argumento (un zoo de animales mitológicos a lo Jurassic Park y una naturalista que intenta liberarlos), lo lógico sería ubicarla en Noves Visions, la sección de Sitges para las propuestas más experimentales, innovadoras y “artísticas”, por así decirlo. Pero su inclusión en la Sección Oficial no es un capricho de programación. Cryptozoo merecía ser proyectada en al Auditori, la sala principal del festival, para que tuviera un público más amplio que admirara las originales e imposibles transiciones que funden los objetos y los planos como si las imágenes se derramasen, el trazo único de Dan Shaw que le separa de cualquier otra película de animación contemporánea y los viajes alucinógenos de imágenes místicas con las voces de Lake Bell, Louisa Krause y Michael Cera guiándonos. Cryptozoo no es una propuesta fácil, incluso a menudo tiene un planteamiento y un humor absurdo, pero lo que no se puede negar es que sea de lo más original que ha pasado por el certamen.

 

Barbaque (Fabrice Eboué)

Comedia francesa, dirigida y protagonizada por un cómico y con póster de fondo azul y letras amarillas… Los fantasmas de ese género tan en boga como es “la comedia francesa del año” sobrevolaban el pase de Barbaque, pero tras los primeros chistes y los primeros asesinatos, las dudas se disiparon y nos encontramos ante la película más divertida del festival. El argumento es algo que hemos visto mil veces en el cine de género: una pareja de carniceros intenta cubrir sus asesinatos convirtiendo los cadáveres en carne que venden a sus clientes. Se podrían nombrar un buen puñado de ejemplos, pero por elegir uno reivindicable y poco común vamos a decir The untold story (Herman Yau y Danny Lee, 1993). Lo destacable de Barbaque, más allá de su premisa, es su humor. Un humor incorrecto, sorprendente y fresco, con chistes que no te esperas y que no dejan títere con cabeza contra vegetarianos, bromas racistas, misóginas o clasistas, que contra todo pronóstico (y a pesar de que maten gente y tal) hacen que empatices con los protagonistas y disfrutes tanto como ellos.

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