SITGES 2018: LO MÁS DECEPCIONANTE

Continuamos nuestro recorrido por la programación del Festival de Sitges 2018ahora con tres títulos a los que nos acercamos con interés (incluso excitación) y que han acabado resultando una decepción. No son las películas más molestas del festival, pero si las que más nos han roto el corazón.


DRAGGED ACROSS CONCRETE, de S. Craig Zahler

Ante todo, dejar claro que la nueva película del responsable de Bone Tomahawk (2015) y Brawl in Cell Block 99 (2017) es más que notable. Mel Gibson y Vince Vaughn protagonizan una buddy cop movie realista y amarga, muy alejada del humor de las herederas de Shane Black. Normalmente, vemos a un veterano a punto de jubilarse y a un joven pasado de vueltas tener que adaptarse el uno al otro, liarla hasta que son abroncados por un comisario negro que les suspende de empleo y sueldo para, finalmente, resolver el crimen investigando por su cuenta. En Dragged Across Concrete, la pareja policial se conoce desde hace muchos años. El suceso por el que son suspendidos (el «arrastre por el asfalto» del título, en concreto de la cara de un mexicano) no es motivo de bronca por parte de su superior, interpretado por Don Johnson, que lamenta junto a los protagonistas la época de «corrección política» en que vivimos y, sobre todo, les echa en cara el haber sido grabados mientras se producía la agresión. Y la investigación no oficial no es para resolver un crimen, sino para cometerlo y así poder salir de un barrio inseguro y «lleno de negros» (dicho por la mujer de Mel Gibson, que «no era racista, pero»). Es decir, Zahler da una vuelta de tuerca al género y lo adereza con su estilo tarantiniano y su ritmo in crescendo que desemboca en una explosión de violencia brutal. Hasta aquí, perfecto.

El problema es cómo emplea los 160 minutos que utiliza para contarnos todo esto. Ya sabíamos que las películas del director canadiense se cuecen a fuego lento, pero hay escenas y personajes que no tienen justificación dentro del montaje. Sobre todo chirría la presencia de Jennifer Carpenter y Udo Kier, a los que parece que ha metido con calzador como agradecimiento a su anterior colaboración juntos. Lo que parece haberse concebido como un background de personajes secundarios que alargara la tensión hasta la traca final, en realidad son subtramas que no nos interesan y que no nos llevan a ningún lado. En todo caso, ya querrían muchos que la película más floja de su (todavía corta) filmografía fuese la mitad de buena que esta Dragged Across Concrete.

Fran Chico

EXPEDIENTE 64 (LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q), de Christoffer Boe

El declive de la sociedad del bienestar en los países nórdicos de Europa ha incentivado la producción de literatura policial de alto contenido costumbrista en las últimas décadas. Autores como Stieg Larsson, Jo Nesbø o Jussi Adler-Olsen han desarrollado sagas enteras con el leitmotiv común shakesperiano y mil veces nombrado de Something is rotten in the state of Denmark (Algo huele a podrido en Dinamarca). Este último autor es el creador de la serie negra del Departamento Q, cuyas tres primeras novelas fueron adaptadas a la gran pantalla por Mikkel Nørgaard y Hans Petter Moland. Christoffer Boe es el encargado de dirigir la cuarta entrega, Expediente 64 (Los casos del Departamento Q).

La película danesa opta por el uso del flashback en la narración de la trama criminal, que está dividida en dos líneas temporales separadas en más de cincuenta años. Esta elección narrativa introduce la obra en los orígenes de una mega conspiración nazi que quiere preservar la pureza de la raza nórdica en tiempos de inmigración y refugiados. El discurso de la película trata dicha conspiración como el elaborado plan de una asociación como la Spectre de las películas de James Bond, sin preocuparse en ningún momento en el lamentable enraizamiento del auge de la extrema derecha en los países nórdicos y sin asomarse en ningún momento al carácter costumbrista que bien define este subgénero de serie negra. Floja cuarta entrega de la saga, que peca de estancamiento en su desarrollo temático.

Carlos Rodríguez Martínez de Carneros

I THINK WE’RE ALONE NOW, de Reed Morano

Para mí la mayor decepción de esta edición viene de la mano de Reed Morano con I Think We’re Alone Now. Durante la proyección no pude evitar pensar en The Rover (2014) película dirigida por David Michôd y con una cuidadísima dirección de fotografía de Natasha Braier (The Neon Demon, La teta asustada). Para rellenar el inmenso vacío que me estaba produciendo la película comencé a barajar las principales diferencias que separaban a ambas historias. Mientras que en la película de Michôd había una tensión que perduraba durante todo el metraje sin renunciar a una contemplación preciosista, la obra de Morano se limita a lo segundo, forzando al espectador durante la primera hora de metraje a seguir los pasos de unos personajes interpretados por Elle Fanning y Peter Dinklage que se sienten tan huecos como el propio relato.

El leve interés que gana la película en su tercer acto se ve mermado por el efecto somnífero producido previamente y no termina de despegar. Una auténtica lástima, a todos nos hubiese gustado ver a dos de los actores más titánicos del momento en una historia acorde al peso que ambos han ganado en los últimos tres años.

Igor Fernández

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