QUERIDO EVAN HANSEN

Vivir en las redes

Era más que evidente que el musical de Broadway Dear Evan Hansen estaba pidiendo a gritos su adaptación cinematográfica. Las razones son varias: un argumento que conecta con un segmento de público potencial asistente a las salas de cine, un personaje con un trastorno de ansiedad social, la importancia que el libreto original otorga a las redes sociales, un puñado de canciones pegadizas, un intérprete carismático y una lluvia de galardones en la 71ª edición de los premios Tony de teatro en 2017. Además, el tono íntimo de su trama, que se despacha entre ocho personajes, colocaba a esta obra como candidata perfecta para su traslación a la pantalla. Pero todos estos elementos, que funcionaban (y funcionan) a la perfección en un escenario, parecen no querer colaborar en su adaptación cinematográfica en el caso de la película Querido Evan Hansen (Stephen Chbosky, 2021).

Querido Evan Hansen. Revista Mutaciones

El musical es un género cinematográfico que marca una disrupción respecto a las narrativas cinematográficas acomodadas en la estructura dramatúrgica clásica, en la que el agón marca la sucesión de los episodios de la comedia o la tragedia; o lo que es lo mismo, la estructura dramatúrgica habitual: planteamiento, nudo y desenlace. La rotura de este esquema radica, precisamente, en que en el musical los personajes, de pronto, cantan y bailan. Y esta quiebra requiere un tratamiento fílmico específico para su encaje en la narrativa de la película. El problema con Querido Evan Hansen es que esas rupturas están tratadas de manera muy irregular: como si fuesen monólogos del protagonista (en su mayor parte) o como diálogos (agones) con otros personajes. Dicho de otra manera, lo excepcional se trata como si fuese normal, como si el espectador pudiese aceptar la habitualidad de que un personaje transforme su texto en una canción.

Además, la esencia de la película (y de la obra original) que no es otra que hablar del peligro que supone la existencia virtual en las redes sociales, queda desdibujada por la necesidad que parece tener su director en manejar los tópicos de una película de adolescentes: instituto, relaciones familiares conflictivas, descubrimiento del amor y, consecuentemente, del desamor, búsqueda de la amistad sincera, desorientación vital y emocional… Temas que restan interés a una cuestión que, a día de hoy, se ha convertido casi en una necesidad social: nuestra apariencia ante los demás y la forma en que necesitamos mostrarnos para (habitualmente) dar una imagen ante los otros que no se corresponde con la realidad. Si el escenario acertaba con este planteamiento situando la acción entre enormes pantallas que casi constantemente muestran la interfaz de diferentes aplicaciones mundialmente conocidas, a veces en frenética actividad, la película se diluye en una serie de tópicos argumentales y estilísticos que restan valor a la idea central del libreto original del musical.

Querido Evan Hansen. Revista Mutaciones

Así, la apuesta por suprimir determinados números musicales como «Anybody Have A Map» o «To Break In A Glove» centraliza esa mirada adolescente de la película, arrinconando a los “padres” y convirtiéndolos en meras figuras de apoyo. Dejando fuera también «Good for you» se elimina el momento en que cristalizan las consecuencias del conglomerado de mentiras y fantasías del protagonista. El pulso vital de determinados momentos («Waving Through A Window») se pierde en los primeros planos de una cámara que fagocita la gestualidad del rostro de Ben Platt. Y la necesidad de incluir segmentos que no estaban en el libreto original («The Anonymous Ones»),  son una tentativa por alejarse de ese material. Y lejos de hacer de Querido Evan Hansen una pieza singular que proponga una relectura de su fuente, transforma la película en un producto que parece estar renunciando permanentemente a la apuesta formal que el género le podría haber brindado. Esa apuesta, que sí está en la también reciente Todos hablan de Jamie (Jonathan Butterell, 2021), asumiendo con riesgo (demasiado a veces) los códigos de este tipo de cine, se vislumbra en Querido Evan Hansen cuando la cámara acompaña la coreografía de «Sincerely Me», convirtiéndolo en un destello y una pequeña muestra de lo que esta película podría haber llegado a ser.

Querido Evan Hansen. Revista Mutaciones

La adaptación cinematográfica de este musical pone de relieve lo exigente de este género y lo delicado que resulta su tratamiento fílmico, al tiempo que revela el buen pulso de los cineastas que lo afrontaron con valentía (desde Busby Berkeley a Bob Fosse) y el escaso reconocimiento que a veces se les otorga, habiendo sido auténticos renovadores del lenguaje cinematográfico.

Querido Evan Hansen (Dear Evan Hansen. Estados Unidos, 2021)

Dirección: Stephen Chbosky / Guion: Steven Levenson, basado en el musical del mismo título (libreto: Steven Levenson; Letra y música: Ben Pasek y Justin Paul) / Fotografía: Brandon Trost / Producción: Marc E. Platt / Reparto: Ben Platt, Kaitlyn Dever, Amandla Stenberg, Julianne Moore, Amy Adams, Nik Dodani.

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