PROMESAS EN PARÍS

Sacrificar la dama, una decisión moral

En una sala acristalada y moderna unas manos trajeadas se estrechan con decisión. Podría ser el pistoletazo de salida en una película de gángsters, un compromiso que se adquiere y que ata al protagonista. También podría ser el desencadenante de un thriller de espías, un pacto que se cierra con segundas intenciones. Y sin embargo, el prólogo de Promesas en París es todo eso y, además, una sinécdoque política y ética del mensaje de la película. Para su director, Thomas Kruithof, el juego maquiavélico implica determinación, integridad y saber cumplir con las propias palabras. 

Promesas en París. Revista Mutaciones 3

Clémence (Isabelle Huppert) es la alcaldesa de una localidad cercana a París cuya principal promesa en campaña fue rehabilitar uno de los muchos macrobloques colmena que acogen las vidas de inmigrantes (con y sin papeles), de obreros jubilados, de familias numerosas y de casi cualquier individuo que no pueda llegar a fin de mes. Pero, como es costumbre en la gestión pública, sus bondades se ven frustradas cuando los especuladores mueven ficha y, gracias a la burocracia, aplazan la inversión estatal. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para salvaguardar el puesto, la dignidad y las promesas, liderada por su jefe de gabinete, Yazib (Reda Kateb), un antiguo residente del barrio con más vinculaciones emocionales que profesionales al proyecto. 

A diferencia de otras cintas sobre la reurbanización de las grandes ciudades como Gagarine (Fanny Liatard y Jérémy Trouilh, 2021), Kruithof retrata las desgracias sin dejarse seducir por el exhibicionismo ni las historias de superación. Al contrario, pincela un contexto ambiguo donde los populismos imperan en las juntas de vecinos, constituidas por trabajadores que se atiborran de falsas esperanzas y formalizan un marco ideológico para extrapolar al conjunto de la sociedad francesa, con su ultraderecha y su estéril izquierda. Un fondo bien asentado sobre el que desenvolver una acertada exploración psicológica y un emborronado thriller de despachos y oficinas. 

Promesas en París. Revista Mutaciones 2

Promesas en París desencarrila por secuencias, no es capaz de sostener ni el interés ni el suspense de sus dos tramas paralelas. Mientras que la introspección de Clémence consigue capturar habilidosamente la fragilidad gélida de una mujer poderosa con vértigo a la jubilación sobre el rostro indescifrable de Huppert, el lío de llamadas, nombres y reuniones políticas termina por confundir un argumento ya de por sí escabroso. Este cambio de foco es coherente con sus aspiraciones discursivas pero infructuoso en su género, ya que precisamente son sus personajes quienes pueden levantar una puesta en escena repetitiva y anodinamente funcional en sus fórmulas. El clasicismo del que hace gala Kruithof no es más que una sosa constatación de la falta de ideas manieristas, de la escritura expresionista, que cualquier thriller necesita.

Pero como decía, el sacrificio emocional se compensa con una tesis bien sostenida. En la actual postverdad de los individualismos, Promesas en París consigue devolver la fe en la buena política y confiar en la gestión del bien público. Consigue transmitir un mensaje sólido, ojalá no ficticio, de que el colectivo hace la fuerza. Y todo ello sin rebosar de panfletismos ni arañar la sensibilidad a fuerza de lágrimas baratas. Sí, cierto, quien vaya buscando una obra de suspense que le deje bien pegado a la silla no va a encontrar aquí su película, pero aun así saldrá con una reconfortante concienciación política. Al contrario que para Maquiavelo, “la política tiene relación con la moral”.


Promesas en París (Les promesses, Thomas Kruithof, 2021)

Dirección: Thomas Kruithof / Guion: Jean-Baptiste Delafon, Thomas Kruithof / Producción: 2425 Films, Wild Bunch, France 2 Cinema, Les Films du Camelia, Indéfilms 9 Fotografía: Alex Lamarque / Música: Grégoire Auge / Intérpretes: Isabelle Huppert, Reda Kateb, Naidra Ayadi, Jean-Paul Bordes, Mustapha Abourachid, Soufiane Guerrab, Hervé Pierre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.