OXÍGENO

Fiel retrato de la supervivencia

oxigeno ii mutaciones

Tras su flamante éxito con Infierno bajo el agua (2019), Alexandre Aja vuelve a deleitar a los amantes de su cine con Oxígeno, un thriller futurista ‘no apto para claustrofóbicos’, esta vez bajo el sello de Netflix. Si bien Aja parte de una premisa bastante redundante dentro de las películas con cierta atmósfera de ‘escape room’ —cierto es que el nuevo filme del cineasta francés se presta, de forma bastante tentadora, a trazar ciertas similitudes con otros grandes títulos como Buried (Enterrado, Rodrigo Cortés, 2010)—, acaba causando que, tras su visionado, quede claro eso de que las comparaciones son odiosas.

La película inicia con una escena puramente asfixiante. Mientras una alarma no deja de sonar, una amnésica y agonizante Mélanie Laurent (quien actúa bajo el sobrenombre de ‘bioforma Omicron 267’) despierta cubierta enteramente por una membrana en el opresivo interior de una unidad criogénica médica de alta tecnología. Pese a sus esfuerzos, no logra recordar su nombre ni por qué ha despertado en ese extraño lugar. Demasiadas preguntas sin respuesta que no hacen sino agravarse cuando se da cuenta de que las limitadas reservas de oxígeno que la mantienen con vida amenazan con disiparse con cada segundo que transcurre. Así pues, con la ayuda de M.I.L.O, la Inteligencia Artificial que controla los mecanismos de la cápsula a la que pone voz Mathieu Amalric y que, por momentos, recuerda al perverso HAL 9000, la protagonista se enfrentará a la difícil tarea de indagar en sus lagunas mentales para recordar su identidad y descubrir por qué la han encerrado mientras baraja cientos de posibilidades de escapar con vida en el intento.

Oxígeno 1 mutaciones

A través de unos primeros planos muy cerrados, casi herméticos, Aja buscar crear en el espectador cierta empatía: que sea capaz de sentir la respiración entrecortada de la protagonista, la ansiedad que sufre y, en suma, esa terrible angustia que experimenta ante la imposibilidad de encontrar una salida. Pero el factor que provoca la tensión no viene dado tanto por el espacio reducido que es la cápsula, si no que esa presión la fomentan la banda sonora, los sonidos electrónicos y, a grandes rasgos, la interpretación de la propia Laurent. Es por esto por lo que, pese a rodarse en un único espacio, la puesta en escena goza de gran agilidad gracias a los múltiples puntos de vista que ofrece la posición de la cámara. Porque lo interesante de la cinta de Aja no es su atmósfera claustrofóbica, si no su trasfondo existencialista. “¿Quién soy? ¿Cómo me llamo?” son preguntas que no deja repetir el personaje de Mélanie Laurent, quien tiene que aprender a reconocerse a sí misma y luchar contra todos esos episodios de una vida pasada que residen en su mente pero que ella no recuerda.  Bajo su capa más comercial, Oxígeno se despliega en un contexto más cercano a los dilemas filosóficos como hasta dónde se extiende la voluntad del ser humano por sobrevivir o cómo mediante la introspección es posible acceder al conocimiento esencial del yo, en términos de Schopenhauer. A medida que van disminuyendo sus posibilidades, los sentimientos de la protagonista oscilan entre la ira y la desesperación, pero no sucumbe a la derrota.

Desde sus primeros minutos, Oxígeno es un constante bombardeo de escenas cargadas de angustia que favorecen que el espectador se meta de lleno en una tensión que le acompaña hasta el final. Aja conoce debidamente la audiencia a la que va dirigida su producto y, aunque en su primera mitad algunos aspectos de la trama se tornan bastante previsibles, el film se acaba convirtiendo en la máxima exposición del Wille zum Leben (Voluntada de vivir) al exhibir la constante batalla de una mujer que está dispuesta a lo que sea por sobrevivir, todo ello con el fin de escapar de ese féretro luminiscente.


Oxígeno (Oxygène, 2021, Francia-EE.UU.)

Dirección: Alexandre Aja / Producción: Echo Lake Productions, Wild Bunch, Getaway Films / Guion: Christie LeBlanc / Fotografía: Maxime Alexandre/ Música: Robin Coudert / Reparto: Mélanie Laurent, Mathieu Amalric, Malik Zidi, Marc Saez, Eric Herson-Macarel, Cathy Cerda.

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