OTRA RONDA

Otra celebración

“¿Qué es la juventud? Un sueño. ¿Qué es el amor? El contenido del sueño.” Con este texto abre Otra ronda. Una cita de Kierkegaard que resonará en el acto final de la película cuando un estudiante habla sobre el concepto de angustia para el filósofo existencialista, señalando la importancia de que el ser humano se acepte como falible para amar a los otros y a la vida. El amor a la vida… es aquí donde se encuentra la esencia de Otra ronda. Pero no se trata de un amor romántico ni de un amor ciego en el que se esconden los lados oscuros. Sino de un amor que se encuentra en la suma de todas las partes. En la belleza del dolor. Y en las contradicciones del individuo. O, retomando a Kierkegaard, en la síntesis entre espíritu y cuerpo.

Mientras las autoridades de un instituto de secundaria en Dinamarca se debaten sobre implementar una política de cero tolerancias ante el consumo de alcohol por parte de los estudiantes, cuatro profesores deciden poner a prueba una teoría según la cual los humanos nacen con un déficit de 0,05% de alcohol en la sangre. Así, inmersos en un contexto en el que la juventud de sus alumnos contrasta con su crisis de la mediana edad, estos cuatros amigos empiezan un experimento personal y social que dará un giro a sus vidas y, aún más importante, a sus actitudes frente a la vida. Con Mads Mikkelsen a la cabeza, la última obra del aclamado director danés Thomas Vinterberg presenta una historia que, en principio, podría verse como un simple relato moral en torno a las nefastas consecuencias del alcohol en la vida adulta. Sin embargo, Otra ronda está lejos de poder ser reducida sólo a eso. En un terreno que se mueve entre la tragedia y la comedia, Vinterberg presenta una mirada que no juzga al establecer una ruptura con una idea de lo moralmente correcto y de las consecuencias inalterables que se desprenden de ello, planteando una multiplicidad de escenarios posibles y dejando el papel de juez en manos del espectador. Porque si hay algo transversal al discurso de la película es la idea del azar. Y de entender que es allí donde está el peligro, pero también donde está la belleza de vivir.

Otra ronda nos presenta a un Vinterberg depurado, en pleno dominio de un lenguaje cinematográfico que ha ido perfeccionando con los años desde la revolucionaria La Celebración (1998), una de las obras fundacionales del Dogma 95. En Otra ronda vemos a un cineasta que vuelve a sus raíces, con recursos formales que caracterizan e identifican su estilo de dirección, como lo son el uso limitado de música extradiegética o el favorecimiento de la cámara en mano por encima de los planos estáticos. Una cámara que en ocasiones se aleja, pero que encuentra sus momentos más potentes al acercarse a los rostros, a las expresiones, a las miradas. Así, a partir de recursos que buscan una menor artificiosidad en la forma, Vinterberg logra acercarse al mundo interno de los personajes y plantear un retrato íntimo de la condición humana. De ese modo, más allá de un estilo formal determinado, el director danés despliega también un dominio armonioso entre forma y argumento. Porque cada uno de los recursos empleados están al servicio de una exploración psicológica. De un viaje por las emociones más dolorosas y humanas. Una reflexión en torno al papel del individuo en la sociedad contemporánea en Occidente, y un dibujo de la soledad. Esa soledad que se encuentra siempre presente: en la mirada de Martin (Mads Mikkelsen), en sus cenas familiares, en los mensajes de texto que intercambia con su esposa, en el aula de clases que comparte con sus alumnos.

Otra ronda comienza y vuelve sobre una cita existencialista. Y esto, por supuesto, no es para nada casual. Pero la película también abre y cierra con una celebración, con una fiesta al ritmo de una canción en la que se repite una y otra vez: “What a life […] what a beautiful, beautiful ride”. Con su último filme, Vinterberg ha creado una oda. A la temeridad de la juventud, a la fragilidad de la existencia, a la mortalidad del ser humano y a la inmortalidad del alma. Una celebración absoluta de la vida y de todo -tanto bueno como malo- lo que hace que merezca la pena vivir.

 


Otra ronda (Druk, Dinamarca, 2020)

Dirección: Thomas Vinterberg / Guion: Tobias Lindholm y Thomas Vinterberg / Producción: Sisse Graum Jørgensen, Kasper Dissing, Linda van der Herberg; Zentropa Productions, Topkapi Films / Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen / Montaje: Janus Billeskov Jansen y Anne Østerud / Diseño de producción: Sabine Hviid / Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Lars Ranthe, Magnus Millang, Maria Bonnevie

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