NUNCA, CASI NUNCA, A VECES, SIEMPRE

Violencia contra el cuerpo femenino

Autumn, una adolescente con un embarazo no deseado, viaja desde su pueblo natal en Pensilvania hasta Nueva York junto a su prima Skylar para conseguir abortar de forma legal. Es en la clínica, junto a la asistente social, donde Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Eliza Hittman, 2020) alcanza su clímax. Autumn tiene que contestar un cuestionario sobre sus hábitos sexuales, los métodos anticonceptivos que utiliza o las relaciones que ha mantenido recientemente, las posibles respuestas dan nombre a la película. Con la asistente fuera de campo, se observa cómo el rostro de Autumn se compunge al tener que recordar si ha sido forzada a mantener relaciones sexuales, si la han obligado a realizar prácticas sexuales sin protección o si ha sido golpeada y maltratada. La escena que compone Hittman resalta por diferentes motivos. Al dejar fuera de campo a la asistente y aislar a Autumn en un fondo gris vacío, se potencia el sufrimiento de la joven al tener que confesar su vida íntima, pero, a la par, tras los largos silencios y la persistencia de la asistente social para que Autumn responda, se siente la agresividad del sistema. Es decir, los recursos sociales tienen una función protectora y cuidadora, aunque estos no dejan de ser violentos.

Nunca, casi nunca, a veces, siempre - Revista mutaciones

Nunca, casi nunca, a veces, siempre es un trabajo de tesis. A Hittman lo que le interesa mostrar son todas las violencias a las que se pueden exponer el cuerpo de la mujer. Su tesis no alcanza a todo el grueso de la población. En ese sentido, la película es deliberadamente sesgada, tiene que serlo, no hay cabida para una mirada justa y ecuánime que muestre desde diferentes ángulos o perspectivas. Ni todas las mujeres sufren todas las violencias que tiene que soportar Autumn, ni todos los hombres ejercen todas las violencias a las que se enfrenta Autumn. Sin embargo, esas violencias existen, son tan comunes como reales. Es por esta razón que Hittman presenta a todos los personajes masculinos de forma decididamente grotesca: un padre que llama putita a su perra, un jefe que besuquea las manos de sus empleadas cuando les paga, un adolescente que llama zorra a Autumn cuando canta sobre el escenario, un mirón en el metro que se masturba frente a ellas o un joven interesado en ayudar a las primas solamente si consigue acostarse con Skylar.

Como en su anterior trabajo Beach rats (2018), Hittman coloca a su protagonista en un callejón sin salida que lo lleva a enfrentarse a un entorno opresor. Se aprecia la influencia en la fotografía de Hélène Louvart, que maneja una paleta de colores de tonos apagados acordes con los sentimientos de Autumn. La película sostiene una narración de pulso tranquilo, pero decidido, sumamente desgarradora, en donde los episodios del viaje de Autumn y Skylar se segmentan con transiciones de reflejos y música electrónica minimalista. Nunca, casi nunca, a veces, siempre es una obra consecuente con sus premisas, tan demoledora como real.

 

Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Never Rarely Sometimes Always , EEUU, 2020)

Dirección: Eliza Hittman / Guion: Eliza Hittman / Reparto: Sidney Flanigan, Talia Ryder, Théodore Pellerin, Ryan Eggold, Sharon Van Etten, Drew Seltzer, Lester Greene, Kim Rios Lin, Luz Ozuna, Brett Puglisi, / Producción: Focus Features. BBC Films, Cinereach, Mutressa Movies, PASTEL, Rooftop Films, Tango Entertainment / Fotografía: Hélène Louvart / Música: Julia Holter / Edición: Scott Cummings

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