NOCHE DE BODAS

Sí quiero, ¿o no?

La frase “Hasta que la muerte os separe” es llevada al extremo de la mano de los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, que vuelven a trabajar juntos tras El heredero del diablo (2014), en Noche de bodas. En este thriller cómico-terrorífico, Samara Weaving interpreta a Grace, una joven que contrae matrimonio con uno de los hijos de la familia Le Domas, linaje de clase alta gracias a su imperio en juegos de mesa. En la mansión familiar, accede a la tradición de jugar a un juego al azar en su noche de bodas y termina luchando por su vida. Esta premisa de película de terror de bajo presupuesto, con gran influencia de El malvado Zaroff (Pichel y Schoedsack, 1932), consigue dar la vuelta a las expectativas del público con dosis de humor negro, crítica social y una gran banda sonora de Brian Tyler.

Noche de bodas consigue mezclar de manera correcta el terror y el gore, uno de los grandes aciertos en la propuesta de sus directores. La destreza en la unión de estos elementos viene a partir de una estética siniestra y polvorienta, más propia del s.XIX británico, que dota a la cinta de la suficiente personalidad a la que poder recurrir para justificar la aparición en pantalla de elementos gore. El tratamiento de estos se produce a partir de las pintorescas interacciones entre los personajes, que aunque esconden ciertos clichés en el retrato de individuos de clase alta, no se toman en serio a sí mismos. La construcción de la alta sociedad es llevada a cabo de una manera similar a la utilizada por Jodan Peele en Déjame salir (2017), con una crítica social en capas más profundas de la película hacia la extravagancia de la burguesía con retratos de personajes infieles, drogadictos, clasistas y construidos desde el interior hacia el exterior para dar una imagen respetable.

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La incorporación del humor negro en la cinta es otro acierto en la propuesta, apoyada en la construcción de los personajes de la familia Le Domas, que son capaces de funcionar como potenciadores de la estética terrorífica así como de alivio cómico en gran parte de la misma (porque en el s.XXI si alguien no sabe cómo usar una ballesta busca tutoriales en YouTube). Este retrato humorístico, gracias a un guion muy bien escrito, consigue darle a cada personaje su momento representativo, explicando el porqué de la extravagancia de las diferentes personalidades, como pueden ser la anciana peligrosa o la hija mimada. Dentro de esta construcción de personajes, cabe destacar el papel de Samara Weaving, quien, favorecida por un ritmo rápido de montaje, es capaz de reflejar el distanciamiento entre la familia y ella, todo ello aportando empoderamiento femenino y punchlines que reflejan la estética de la cultura pop.

Bettinelli-Olpin y Gillett consiguen distanciarse de sus otros trabajos de terror en la estética, el tono y el tratamiento de sus personajes, y consiguen paradójicamente una de las mejores películas de terror del año y haciendo pensar dos veces al espectador antes de dar el “sí quiero”.


Noche de bodas (Canadá, 2019)

Dirección: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett / Guion: Guy Busick, Ryan Murphy / Producción: Vinson Films, Mythology Entertainment, Fox Searchlight / Fotografía: Brett Jutkiewicz / Música: Brian Tyler / Reparto: Samara Weaving, Andie MacDowell, Mark O’Brien, Adam Brody, Henry Czerny, Nicky Guadagni, Melanie Scrofano, Kristian Bruun, Elyse Levesque, John Ralston.

4 comentarios en «NOCHE DE BODAS»

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