MISS MARX

Coherente contradicción

Miss Marx. Revista Mutaciones

Miss Marx arranca con la cámara moviéndose lentamente hacia una mujer hasta quedarse a escasos centímetros de su rostro, serio, a punto de pronunciar el discurso fúnebre por la muerte de su padre, Karl Marx. Eleanor mira a la cámara, en la primera ruptura de la cuarta pared. Ese plano de acercamiento define el punto de vista del film y señala el inicio de la historia, el año 1883. Susanna Nicchiarelli visita el biopic en su último largometraje, como ya hiciera en su anterior trabajo, Nico, 1988 (2017), en el que se acercaba a la figura de la cantante Christa Päffgen. También en esta ocasión escoge los últimos años de la vida de la protagonista, hasta 1898, fecha del suicidio de la activista marxista. Pero tampoco en este caso nos encontramos ante una película biográfica al uso. ¿Quién era Eleanor Marx? El retrato fílmico la dibuja como una mujer dentro de una casa de muñecas (en referencia explícita a la obra de teatro de Henrik Ibsen) que, tras pasar la vida cuidando de su madre, de su padre y de los hijos de su hermana buscó la libertad y la emancipación en la compañía de Edward Avelling, un canalla miserable. Así la vemos en su edad adulta, pero también en los flashbacks a su infancia en el salón de la casa de muñecas familiar. La vida privada contradice la vida pública de una mujer cuyo lema favorito era ‘siempre adelante’, como declara en la que será la última gran negación de su propia filosofía de vida. El retrato es necesariamente incompleto y se centra, precisamente, en esa dialéctica.

Miss Marx es un drama de época impecablemente ambientado. Pero hace mucho que los géneros dejaron de existir como cajones estancos en los que guardar de manera ordenada las obras artísticas. Son más bien vasos comunicantes en los que no existen los límites, o estos se han diluido hasta dejar de constituir un sistema ordenado de clasificación. Se ha visto recientemente en Martin Eden (Pietro Marcello, 2019) y ya lo hizo la María Antonieta de Sofia Coppola en 2006, dos ejemplos de dramas de época que no lo son. Otra opción, sin duda más ambiciosa, es la obra de Kelly Reichardt, que dinamita desde dentro las reglas del western en varios de sus trabajos. Miss Marx tampoco se define por su género, y la propuesta navega por la estela de la organicidad de las fórmulas anteriores. Con un uso brillante de la música de la banda punk de Providence, los Downtown Boys, y la reinterpretación de obras clásicas de Chopin o Liszt, no deja el cóctel solo a cargo de la banda sonora, sino que esta penetra en las imágenes, en la puesta en escena. Así, Nicchiarelli cumple con creces las expectativas generadas desde los títulos de crédito.

Miss Marx. Revista Mutaciones

El resto de los dispositivos que utiliza la directora redondean la apuesta de Miss Marx. La ruptura de la cuarta pared, usada con mesura, sin dejar que invada la narrativa más tradicional. Varios planos cenitales ubican de manera significativa a la protagonista en el entorno en el que vivió. El primero la muestra fuera de lugar, rodeada de los durmientes fumadores de opio. En otro trabaja en sus escritos, justo antes de dirigirse directamente a cámara para pronunciar uno de sus discursos. También la vemos reunida con otros miembros del partido, discutiendo sobre las condiciones de trabajo (vida) en las fábricas. ¿De nuevo fuera de lugar? Y el último la retrata, al fin, en un momento íntimo, esperando que el tinte coloree sus canas. Con el mismo pelo largo suelto que bailará un poco después al ritmo de I’m enough (I Want More) en una de las secuencias más destacadas del film que, sin embargo, no es la más representativa.

La secuencia más poderosamente simbólica de la película es el inserto de las imágenes anacrónicas en blanco y negro de las luchas mineras de los años 80 del siglo pasado en el Reino Unido de Margaret Thatcher. Ya habían aparecido imágenes de época de niños en las fábricas (en la visita a Estados Unidos) o de la Comuna de París de 1871. Lo que diferencia a este último inserto de los anteriores es su utilización, que le otorga un significado trascendental para la tesis del film. En él vemos cómo Eleanor mira al futuro, tomando consciencia de la futilidad de su lucha y trayendo al presente la lucha de clases para dejar constancia de que todo sigue igual. Desde la profunda desigualdad que provoca el capitalismo insaciable que gobierna el mundo, hasta la violencia contra las mujeres. Un sistema capitalista y patriarcal que perpetúa la opresión.


Miss Marx (Italia, Bélgica, 2020)

Dirección: Susanna Nicchiarelli / Guion: Susanna Nicchiarelli / Producción: Vivo Film, Rai Cinema, Tarantula Belgique / Fotografía: Crystel Fournier / Montaje: Stefano Cravero / Música: Gatto ciliegia contro il grande Freddo, Downtown Boys / Reparto: Romola Garai, Oliver Chris, David Kirk Taylor, Patrick Kennedy

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