MÍA Y MOI

Heridas que no sanan

Mía y Moi, ópera prima con la que Borja de la Vega ha debutado en el D’A Film Festival, es, a grandes rasgos, un melodrama con un cierto toque intimista que pone sobre la mesa los entresijos del poderoso e incomparable amor fraternal que une al par de hermanos que dan nombre al filme. Pese a que a primera vista esta relación afectiva que mantienen ambos parece inofensiva, poco a poco comienzan a dejarse ver leves resquicios de una absoluta dependencia emocional, una que se hace aún más latente tras la muerte de su madre.

mia y moi mutaciones

Es precisamente la inesperada tragedia la que empuja a Mía (Bruna Cusí) y Moi (Ricardo Gómez) a regresar de nuevo a la casa en la que crecieron. Imbuida por una naturaleza salvaje y aislada completamente del componente urbano, parece el entorno propicio para confrontar el duelo. Sin embargo, la casa, plagada de fantasmas del pasado que anidan bajo el polvo en forma de fotografías y recuerdos, acaba por evocar los ecos de un pasado traumático que Mía había escondido bajo la alfombra, pero que para Moi persiste, aún pesa sobre sus hombros. Porque, más allá de su lazo de sangre, lo que a estos dos hermanos les une es el trauma. Una herida compartida que sigue sangrando y que no cierra. Así, en los primeros minutos de la cinta el ritmo es pausado. La convivencia entre los hermanos, acompañados por Biel, el novio de Moi (Eneko Sagardoy), se resume en conversaciones escuetas, juegos de mesa y excursiones a la playa. La atmósfera se vuelve presa de un entorno pacífico donde los largos silencios y los ruidos ambientales cubren al trío de personajes, casi como si se tratara de un retiro terapéutico. Esto provoca que la trama se torne bastante monótona hasta que Mikel (Joe Manjón), el ex novio de Mía, llega a la casa sembrando la discordia, disolviendo por completo ese ambiente comedido y sosegado para suplirlo por una tirantez en las reacciones de los habitantes que tendrán que lidiar con el recién llegado. La presencia de este invitado no deseado actúa como el necesario detonante que hará estallar el gran cúmulo de sentimientos que anidan en el interior de los muros, sustituyendo los forzados diálogos del inicio por un despliegue de manipulación y violencia psicológica que se desatan con su llegada. Respecto a los aspectos formales del filme, es interesante también recalcar cómo las emociones se articulan a través de lo sonoro. Apenas hay música en la película, pero su uso parece estar claramente asociado al personaje de Moi. A la manera que hacían los románticos con el paisaje, la música sirve para mostrar los sentimientos que el hermetismo del chico impide dar a conocer.

En Mía y Moi, De la Vega acaba configurando una apología acerca de cómo las heridas emocionales que se crean en la infancia nos convierten en lo que somos una vez alcanzamos la adultez. Un osado esbozo de cómo, en ocasiones, esas lesiones psíquicas acaban siendo fragmentos sueltos que no siempre pueden curarse.


Mía y Moi (2021, España)

Dirección: Borja de la Vega / Producción: Paciencia y Baraja, Toned Media / Guion: Borja de la Vega / Fotografía: Álvaro Ruiz / Reparto: Bruna Cusí, Ricardo Gómez, Eneko Sagardoy, Joe Manjón, Raquel Espada.

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