MASTERCLASS CON DON MANCINI

La unión entre autor y creación

El festival Nocturna 2018, celebrado en Madrid entre el 23 y el 27 de octubre, tuvo a Don Mancini como invitado especial durante los 5 días del certamen. Mancini, reconocido por el festival con el premio «Maestro del fantástico», se ha convertido en una figura importante del género gracias a Chucky, el famoso «Muñeco diabólico», del que ha sido creador y guionista durante toda la saga cinematográfica (llegando a dirigir las últimas 3 entregas). Antes de la proyección en el festival de la película que dio origen al personaje, el slasher El muñeco diabólico (Tom Holland, 1988), Don Mancini ofreció una extensa masterclass en la que respondió a preguntas de prensa y público sobre su obra, su pasado y su futuro (Mancini prepara una serie que seguirá la saga de Chucky mientras la productora propietaria de los derechos de la primera película ha anunciado un reboot cinematográfico). He aquí todo lo que dió de sí este encuentro, que hemos dividido en varios bloques:

El germen de Chucky

«Mi padre trabajaba en una empresa de marketing y publicidad, así que desde pequeño ya era consciente de lo falso y lo cínico que era todo ese mundo, que consiste en vender cosas que la gente no necesita. Incluso a los niños. De hecho, en publicidad tienen un nombre para describir a los niños: ‘Aspirantes a consumidores’. Mi idea original era la de hacer una sátira oscura sobre los efectos del márketing en los niños. En esa época, a mediados de los ochenta, en EEUU había una línea de muñecos muy popular, los ‘Cabbage Patch Kids’, que provocaban largas colas de gente en las tiendas, e incluso podías ver en los informativos peleas entre clientes por hacerse con ellos. Decidí que un muñeco era la metáfora perfecta para mi sátira sobre el márketing. Algo que en apariencia es inocente y dulce, pero que por dentro esconde veneno. Por supuesto, como fan del terror, estaba al tanto de referentes como el episodio Living doll de La dimensión desconocida -(Richard C. Sarafian, 1963)-, con la muñeca Talky Tina, y de la película Magic -(Richard Attenborough, 1978)-, que iba sobre un artista y su muñeco de ventrílocuo. Además, Gremlins -(Joe Dante, 1984)- se había estrenado hace poco, demostrando que la animatrónica había evolucionado muchísimo y que se podía hacer casi cualquier cosa. Los marionetistas podían mostrar emociones, la marioneta podía realmente interpretar un papel de una manera nunca antes vista. Todo esto, mezclado en mi cabeza, es lo que me hizo llegar a la idea de El muñeco diabólico

«En el guion original Chucky no estaba poseído por un asesino en serie, sino que era la manifestación inconsciente de la ira de un niño. Cuando era pequeño, mi hermana tenía una muñeca que hacía pis, así que pensé que sería divertido en una película de terror que el muñeco sangrara y le tuvieras que comprar tiritas para curarle. Como Andy era un niño solitario, ya que no tenía padre y su madre estaba siempre trabajando, hacía un pacto de amistad con el muñeco cortándose los pulgares y mezclando su sangre. Así es como Chucky cobraba vida en mi guion original. Las víctimas de Chucky eran los ‘enemigos’ del niño: la niñera, los profesores, su madre… a los que trataba de asesinar como manifestación de la rabia del pequeño. Fue idea del productor David Kirschner simplificar las cosas, haciendo que el muñeco fuera poseído por Charles Lee Ray -interpretado por Brad Dourif, que pone voz al personaje en toda la saga-, un asesino en serie. El nombre viene de la unión de 3 asesinos reales: Charles Manson, Lee Harvey Oswald y James Earl Ray. Obviamente no soy objetivo, pero sigo pensando que mi idea era mejor. Mi guion era más un thriller psicológico que jugaba con la percepción del espectador sobre si Chucky estaba realmente vivo o no. David Kirschner y yo tuvimos una colaboración muy estrecha en la producción de la película, así que cuando surgió la oportunidad de hacer una secuela, David se puso en contacto conmigo. Fue un gesto bastante inusual en Hollywood, donde normalmente no se tiene en consideración el trabajo del guionista. Durante la saga nuestra relación fue incluso a mejor, y fui acumulando más poder.»

Brad y Fiona Dourif

«Brad y Fiona Dourif -su hija, protagonista de las dos últimas entregas de la saga- son como familia para mí. Para que os hagáis una idea, el próximo Día de Acción de Gracias lo pasaré en su casa. Fue idea de Tom Holland incluirle en la primera película. Habían colaborado juntos anteriormente en Belleza mortal -Tom Holland, 1987-, donde Brad interpretaba al villano, y tenían una buena relación laboral. Sin embargo, quisiera añadir la anécdota de que cuando yo era estudiante en Columbia, con 18 años, tomé una clase actoral de Brad Dourif. Fiona ni siquiera había nacido. Ha sido bonito ver a Fiona crecer durante todos estos años, y cuando comenzamos la producción de La maldición de Chucky -Don Mancini, 2013-, Brad me propuso la idea de que fuera ella la protagonista. Ya había trabajado con Paul Thomas Anderson en The Master -2013- y en la serie de televisión True Blood -Alan Ball, 2008-2014-, así que dije, ¿por qué no? Brad es un magnífico actor, que siempre tiene muchas ideas y que además es muy persistente a la hora de expresarlas. No es que lleguemos a discutir, pero a veces sí chocamos entre nosotros. Pero ya sabéis, es parte del proceso, y es divertido.»

«Creo que hicimos algo que no se había hecho nunca antes, y es que el villano estaba persiguiendo a la que era su hija en la realidad. Hay un subtexto ahí bastante interesante. Cuando rodábamos La maldición de Chucky, las voces de Brad se habían grabado varios meses antes y se las poníamos a Fiona para que hiciera sus réplicas. Ella no paraba de decir: ‘Apagad a Chucky, no puedo dejar de escuchar a mi padre, es horrible’. Pero yo la decía que no, claro. Fiona y Brad se parecen muchísimo, incluso suenan igual. La carcajada de Fiona es igual que la de Chucky. Así que decidí aprovecharlo para convertir a Fiona en Chucky en Cult of Chucky -Don Mancini, 2017-.»

Terror y Humor

«Al hacer tantas películas durante 30 años, creo que es importante mantener la frescura. Una de las maneras de hacerlo fue cambiar el género. No quería hacer la misma película una y otra vez, y como la noción de dos muñecos de plástico siendo asesinos en serie ya era cómica de por sí, abrazamos esa idea. Nos dió la oportunidad de explorar los personajes más a fondo. Cuando comparas a Chucky con otros villanos del cine de terror, sabemos mucho más de él que de cualquiera. Sabemos lo que le gusta, lo que no… no es solo ‘ñiii ñiii‘ -Mancini hace el gesto de apuñalar con la banda sonora de Psicosis-. Reinventamos la franquicia dos veces, la primera con La novia de Chucky, donde giramos hacia una comedia que se hizo más evidente con La semilla de Chucky -Don Mancini, 2004-, y después con La Maldición de Chucky, en la que volvimos otra vez al terror. Pero creo que la principal razón por la que la gente ama a Chucky es porque es gracioso. Y no quiero perder eso, sobre todo ahora que hay una invasión de muñecos diabólicos como Annabelle -John R. Leonetti, 2014-, The Boy -William Brent Bell, 2016-, etc. Es importante que Chucky mantenga su identidad individual, su sentido del humor, que nace de un hecho muy particular: él ama su trabajo. Él ama ser un muñeco asesino.»

«Cada nueva entrega que hacemos es como un experimento para encontrar el balance entre comedia y terror. Mucha gente me escribe a diario en Twitter para que deje de meter comedia en las películas de Chucky. No les gusta. Me recuerda a mi época de estudiante, cuando tuve un profesor de música que nos decía: ‘¡Acepta la disonancia como un hombre!’. Pues yo les digo lo mismo: ¡Acepta la comedia como un hombre!»

Hannibal y la violencia estilizada

«Soy un gran fan de toda la saga de Hannibal, de todos los libros de Thomas Harris, y creo que hicieron un trabajo genial en la serie. Personalmente me afectó mucho trabajar en el show, y cuando NBC decidió cancelarlo me sentí muy decepcionado. Me gusta usar la sangre y la violencia en su justa manera. Cuando veo un filme de género me fascina la estética y la estilización, el contraste entre la violencia y la belleza. Admiro más las películas de Brian DePalma y Dario Argento que La matanza de Texas -Tobe Hooper, 1974-, por ejemplo. Normalmente, la sangre en las películas de Chucky es de color ‘rojo Argento’, como si fuera esmalte de uñas brillante. Cuando vi el vídeo homenaje que me ha hecho el festival, donde se ven muchos de los asesinatos de Chucky, me di cuenta de que casi todos se basan en la violencia hacia la cara o el cuello, y no sé por qué tengo esa obsesión. Quizá tenga que ver con envejecer, con ver las arrugas en la cara frente al espejo.»

La nueva serie y el reboot cinematográfico de Chucky

«Solo puedo decir que la línea argumental de toda la temporada va a tratar la historia más perturbadora hasta la fecha en la saga. Chucky no va a a perder su humor, pero vamos a tratar un tema terrorífico que tiene mucho que ver con el mundo real. No habrá necesariamente más sangre, sino más bien aspectos psicológicos más oscuros, y ahondaremos como nunca antes en la vida de Charles Lee Ray. No puedo decir más, sé que ha sonado muy abstracto, pero espero que esto haga que la gente se interese más por el show.»

«No tengo nada que ver con la nueva película. La historia es que Metro Goldwyn Mayer produjo la primera película, mientras que Universal ha hecho todas las secuelas. Hace poco me enteré de que, de alguna manera, MGM mantiene los derechos de la original y quiere hacer un remake. Nos preguntaron a David Kirschner y a mí si queríamos ser productores ejecutivos, y dijimos ‘no gracias’. Nosotros seguimos haciendo películas, ahora una serie, seguimos desarrollando al personaje, y no quería dar mi aprobación a lo que va a ser nuestra competencia. Es una situación un poco rara. Fui a una reunión y dijeron que querían traer ‘sangre fresca’, y yo pensé: ‘Fuck you!‘, porque me di cuenta de que lo único que querían era tener mi nombre en el cartel.»

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