MASTER OF NONE

Vidas de Nueva York

En las comedias románticas, popularizadas por Hollywood, siempre ha existido la tendencia de incluir Nueva York como un personaje más de la película. Presentar los personajes y crear las relaciones personales utilizando la emblemática ciudad no sólo como fondo sino como objeto de ficción sobre el que los personajes interactúan. Podemos remitirnos al célebre film El apartamento (Billy Wilder, 1960) o a cintas de Woody Allen como Annie Hall (1977). En la televisión uno de los papeles más icónicos de Nueva York fue la mítica serie Friends (1994-2004) el argumento era muy simple, las vivencias de un grupo de amigos en la gran manzana, unos buenos personajes y el formato sitcom hicieron el resto. El éxito de este producto fue tan demoledor que a día de hoy resulta casi imposible contar la historia de amigos viviendo en Nueva York sin esquivar su sombra, como le ocurrió a la serie de CBS Como conocí a vuestra madre (2005-2014).

En este contexto comienzan a buscarse nuevas voces en la ciudad de Nueva York y así nace Master of None, la serie de Netflix creada por Aziz Ansari y Alan Yang. El proyecto cuenta con dos temporadas donde se observa una tremenda evolución en cuanto a temática y profundidad. La primera temporada de la serie nos presenta la vida en Nueva York de Dev Shav (Aziz Ansari) un joven estadounidense de origen indio que se gana la vida como actor haciendo anuncios publicitarios. Dev es un inmigrante de segunda generación, factor muy importante en la serie ya que el primer capítulo está dedicado a las relaciones familiares de este sector de la población.

Honestamente, en el arranque de Master of None no existe un discurso multicultural. Es cierto que el grupo de amigos del protagonista es bastante diverso: un chino, una negra lesbiana y un blanco. Pero su existencia tan sólo sirve de apoyo para uno de sus puntos más fuertes: La ristra de situaciones racistas perfectamente reconocibles, desgraciadamente, en nuestra sociedad. Esta acción ayuda a visibilizar las discriminaciones y comentarios desafortunados que soportan las personas por su color de piel. Se podría decir que la multiculturalidad se ve en el amor que siente Dev hacia la gastronomía (la comida italiana, tailandesa, mexicana… tiene mucha importancia en el relato).

Es necesario matizar que la diferencia cultural que establece la serie es, en un primer momento, el color de piel. Dev está perfectamente adaptado a Estados Unidos, algo normal ya que es donde ha vivido toda su vida y que puede relacionarse con la música de la cabecera (que no tiene sintonía fija y se relaciona con el nombre del capítulo). El problema surge cuando nos presentan a los padres de Dev. El padre es médico y, a pesar de haber nacido en la India, siempre suelta frases yanquis (whatsup bro!), en clave de humor, pero que indican su “conversión”. De esta manera no encontramos diferencias culturales entre los personajes, más allá del acento indio forzado de los progenitores.

El cambio de la segunda temporada es radical. Tras una crisis existencial Dev se muda a Italia (destino elegido porque adora la pasta) y es en estos capítulos donde empieza a verse un choque de culturas (incluso se introducen diálogos en italiano). Además, el primer capítulo se inspira en la película neorrealista italiana por excelencia, Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), que nos indica el nuevo rumbo de la serie haciendo hincapié en las condiciones humanas, dotándolas de profundidad e incluyendo una perspectiva multicultural real. Con una narración visual parecida a lo ya visto en la serie Louie (2010), Dev se enfrenta a problemas relacionados con la identidad y el desamor incluyendo el tema del machismo en la gran ciudad, empezando por acoso callejero, hasta toparse con el acoso laboral. También dedica otro capítulo a repasar la vida de los inmigrantes reales en Nueva York: la rutina de un conserje latino, un taxista negro y una sorda (cuya secuencia está muteada) aportando una visión real de dichas minorías. Como disculpa a la falsa multiculturalidad de la primera temporada, Ansari incluye otro capítulo llamado Religión, rozando un tema normalmente delicado donde se ensalza la principal diferencia entre Dev y su familia. Al enterarse de que Dev come cerdo (la gastronomía como detonante una vez más), sus padres, ofendidos, le echan en cara haber olvidado sus raíces musulmanas. Dev, arrepentido, abre por primera vez el Corán y lee el primer versículo. Coge el móvil y le envía una frase del libro sagrado a su madre “Para vosotros vuestra religión y para mí la mía”. Tras hacer las paces, se alternan imágenes de los padres en la mezquita saludando a los amigos y Dev en el bar con los suyos. La mejor forma para dar espacio y validez a dos generaciones, dos modos de vida diferentes que enriquecen una misma ciudad, Nueva York.

Silvia Estévez


Master of none (Estados Unidos)

Dirección: Aziz Ansari (creador), Alan Yang (creador), Lynn Shelton, James Ponsoldt, Eric Wareheim / Guión: Aziz Ansari, Alan Yang, Zoe Jarman, Sarah Peters, Andy Blitz, Joe Mande, Harry Wittels / Producción: Netflix, 3 Arts Entertainment, Universal Television / Fotografía: Mark Schwartzbard/ Música: Didier Leplae, Joe Wong / Reparto: Aziz Ansari, Eric Wareheim, Lena Waithe, Noel Wells, Kelvin Yu, Danielle Brooks, H. Jon Benjamin, Alessandra Mastronardi

 

Un comentario en «MASTER OF NONE»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.