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ENTREVISTA A MARÍA ELORZA (A LOS LIBROS Y A LAS MUJERES CANTO)


“La literatura y el cine pueden hacer posible lo que en la vida real es imposible”

En A los libros y a las mujeres canto usas las bibliotecas de las mujeres que entrevistas como medio para definirlas.

La idea inicial de A los libros y a las mujeres canto surge de un accidente doméstico que tiene mi madre con su biblioteca: un día se le caen encima los estantes de los libros. Sin intención de hacer nada específico, voy y grabo el resultado del desastre y a mi madre comentando lo que ha pasado. Habla de cómo esparcida en el suelo hay toda una vida y cómo todo ese montón de libros cuenta, de alguna manera, su recorrido intelectual y vital. A raíz de esto empiezo a ir a su casa a grabar más seguidamente los libros que tiene e interrogarla sobre su relación con la literatura, partiendo siempre de esta metáfora inicial del compendio de libros como retrato de una vida.

Hay un momento en que me doy cuenta de que esas primeras grabaciones (que son medio en broma, medio para mi archivo personal) contienen un material cinematográfico interesante. Empiezo a contemplar la posibilidad de hacerlo en otras casas también, con otros personajes. Y ahí pienso en algunas de las amigas de mi madre que también tienen bibliotecas con las que sostienen un lazo vital importante, estén más o menos nutridas o conformadas sistemáticamente. Entonces voy a sus casas con este mismo espíritu de cine doméstico, de entrar con la cámara, grabar qué es lo que tienen en los estantes y dejar que me cuenten lo que ellas consideren. No solo escojo a sus amigas porque me parece que puedan tener bibliotecas interesantes, sino también en base a que tengan una idea de la literatura ligada a la acción. Que no sea un campo apartado de sus vidas sino que entiendan la literatura como algo que pone el cuerpo en movimiento, algo que no se puede desligar de lo que ellas hacen en el día a día.

¿Qué te interesó de cada una de ellas? 

Las distintas formas en las que ellas ponen en práctica la literatura. Loreto desde el disfraz y también desde los viajes. Lo que lee lo escenifica. En su caso, voy a su casa con la idea de filmar su biblioteca pero también su guardarropa. Uno es el espejo del otro. Después está Vicky, que tiene una visión más política de la literatura, pues la entiende como una manera de incidir en su entorno y de luchar por una sociedad más justa, más vivible. Y además tiene huerta, así que voy con la idea de filmarla en la biblioteca pero también cultivando. Y luego está Wal, que me gusta porque habla de sus autores como si fueran el vecino del cuarto. Me gusta esta idea íntima de tratar a los grandes autores como si fueran nuestros parientes o nuestros amigos que vienen a visitarnos a casa, casi físicamente.

A los libros y a las mujeres canto 1 - Revista Mutaciones

Esa solemnidad asociada a la literatura queda en entredicho mediante el cariz humorístico que hay en la película.

Una de las tesis de A los libros y a las mujeres canto es que la literatura es un patrimonio comunal y no algo encumbrado y separado de la vida. En ese sentido, el humor lo veía como una posibilidad de acercarme a los espectadores, de no hacer una película que resultase lejana para el público general. Además, creo que el humor siempre ayuda a la crítica, a dar una visión más compleja de las cosas, y también a la provocación, al cuestionamiento de las ideas que damos por sentadas. Tenía muy claro que quería hacer un homenaje a los libros: no uno que defendiera al Libro (en mayúsculas) encuadernado en piel, sino al libro como algo que uno coge en sus manos, gasta y, en un momento dado, puede desprenderse de él. No hace falta que conservemos todos los libros. Podemos incluso quemarlos, no como los nazis, pero sí con el espíritu de los niños en la hoguera de San Juan. ¿Por qué no? O si uno no tiene dinero para calentar su casa en invierno.

Esa solemnidad es algo muy presente también en el cine. Pero desde la filosofía de A los libros y a las mujeres canto planteas que es falsa, porque lo que importa no es de donde vengan las imágenes sino qué muestran y cómo se relacionan entre ellas.

No puedo estar más lejos de esa visión solemne del cine. Y, cada vez más (quizás en el futuro te diga otra cosa), lo que más me interesa del cine no es la imagen en sí misma, aunque tenga importancia su aspecto plástico, sino el movimiento y el montaje. Para mí el asunto de verdad es cómo poner en movimiento la película y cómo conseguir que ese movimiento vaya produciendo sentido. Hay esa idea del movimiento relacionado con un discurso. No solo es una cuestión de ritmo sino también anímica, emocional: cómo poder producir la risa o la emoción a través de este diálogo de imágenes y a través del movimiento, más que a través de un encuadre muy cuidado o una imagen perfecta. Eso no existe en mi película.

A los libros y a las mujeres canto 2 - Revista Mutaciones

Uno de los principales elementos que conforman A los libros y a las mujeres canto es el ensayo escrito, que va dialogando con las imágenes. ¿Cómo te planteaste esa convivencia entre texto e imagen?

Después de hacer las entrevistas iniciales me doy cuenta de que tengo un material muy disperso. Cada una de las protagonistas tiene una visión muy particular de la literatura, con diferentes autores y objetos en sus casas. Tenía que encontrar una manera de hacer ese material más compacto. Además, todas esas cosas que ellas me cuentan me llevan a hacer una serie de asociaciones que en mi cabeza tienen sentido. Y ahí siento que va a ser necesario introducir mi voz para poder reflejar, de alguna manera, las ideas que me sugieren las entrevistas. Otra cosa que me gusta de esa voz en off es cómo refleja el espíritu oral que tiene la película: hay una intención de trabajar las distintas formas de la palabra en el cine.

El otro elemento que me va a ayudar a hilar todo ese material es lo que tú mencionas: las imágenes. Ahí empiezo a entender que tengo que servirme de otras imágenes, además de las filmadas en las entrevistas, para darle un sentido cinematográfico. Muchas de estas imágenes son de archivo o corresponden a metraje encontrado de distintas fuentes, propias de un cine de autor. Pero también hay  imágenes huérfanas que pueden provenir de videos científicos, películas etnográficas o incluso material institucional o grabaciones domésticas ajenas. Hay grabaciones de Super-8 de mi archivo personal, no grabadas expresamente para la película. Entonces, de alguna manera, en ese ejercicio de montaje también se manifiestan el hilo de mis pensamientos, y las asociaciones e ideas que quiero plasmar.

Escojo uno de esos pensamientos. “La literatura en mayúscula se esconde en el álbum familiar de la gente común”. Me gusta cómo al citar esto conviertes la propia película en un álbum: el montaje solo presenta imágenes estáticas que vas encadenando, como si pasaras páginas de fotografías..

Mis películas tienen siempre algo de álbum familiar, de álbum cinematográfico (ya que siempre salen miembros de mi familia). Es algo que siempre me ha apasionado. Creo que en el trasfondo de la película está la idea de que los relatos familiares son el inicio de la literatura, y el álbum familiar es la primera película que vemos. Además, para mí es importante pensar la literatura como un patrimonio común que está más cerca de los álbumes que tenemos ahí detrás en nuestra estanterías que como algo inalcanzable, metido en unas vitrinas. Hago muchos retratos de gente trabajando, del trabajo doméstico, porque me parece importante pensar que la literatura es también para los obreros, para las amas de casa; es algo que nos ayuda en nuestro día a día, que nos ayuda a emanciparnos.

A los libros y a las mujeres canto 3 - Revista Mutaciones

Respecto al tema de la oralidad, enfrentas el relato de las entrevistadas con los videos caseros, poniéndolos al mismo nivel como dos esferas del ámbito del recuerdo. ¿Era esta tu intención?

No sé si lo pensaba así cuando filmaba pero sí que, en las grabaciones con mi madre, hay un paralelismo muy claro entre el papel que tienen los recuerdos de ella (en la escena donde habla de su tía, quien le recitaba poemas mientras planchaba), y cómo yo la grabo planchando en casa. Esto va a ser el recuerdo que yo tenga de ella, al igual que ella tiene el recuerdo de su tía. Hago, además, un juego en el que filmo las imágenes en un espejo antiguo que tiene mi madre en la sala, y así se ven empañadas, como sucede con los recuerdos, con esa pátina del tiempo. Entonces, de alguna manera, se escenifica su memoria mientras, a la vez, construyo la mía a través del cine doméstico. Parte de mi interés por el cine tiene que ver con el interés que mi madre tiene por los relatos que ella escuchaba en el pueblo. Ella hizo su trabajo final de carrera sobre la lengua en su pueblo, y tiene un montón de cassettes de los ancianos contando viejas historias y hablando de distintos aspectos lingüísticos. Supongo que, después, esos elementos irían despertando mi interés por el cine.

En A los libros y las mujeres canto hablas de la biblioteca como un espacio más allá de los libros mediante los objetos que hay en los estantes y, a través de esos objetos, consigues conectar con el cine. 

Para mí la literatura es el reverso del cine, o el cine el de la literatura. Son lo mismo porque los dos trabajan con imágenes. Cuando me preguntaba cómo sacar sustancia cinematográfica de algo aparentemente tan poco plástico como la literatura, la respuesta era: a través de las imágenes. Tenía que buscar una manera de conectar el relato de las imágenes fundamentales que han poblado la vida de estas mujeres con las imágenes que, en definitiva, componen las imágenes de mi imaginario cinematográfico. 

En el último plano coges una escena de Fahrenheit 451 y la reproduces hacia atrás, haciendo el gesto de “salvar” a unos libros de la quema. Refuerzas la idea de que las imágenes son manipulables y el cine son imágenes manipuladas.

Tenía la intención de hacer un homenaje a Truffaut, que me encanta, y a esa película llena de poesía y de amor a la literatura. Me gusta esa idea de poder salvar a los personajes. Algo que me interesa del cine y también de la literatura es que pueden hacer posible lo que en la vida real es imposible. Está ligado a lo que decía antes de que a través de ellos podemos emanciparnos. Pensar, sobre todo, que la cultura nos ayuda a soñar y que puede ser una vía hacia la libertad. 

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