MAREA ALTA

Transparencia de clase

Lejos de ser una home invasion al uso, Marea Alta se sitúa próxima al cine de Michael Haneke en la construcción de un clima inquietante y una perturbadora calma tensa. Su directora, Verónica Chen (Vagón fumador, 2012; La mujer conejo, 2001 y Rosita, 2018), presenta esta película como la primera de un “cuarteto de la costa”, una serie de cuatro historias interconectadas, localizadas en la zona de Villa Gesell, destino vacacional y de segundas residencias de la clase media argentina.

Marea alta, de Verónica Chen
Marea alta, de Verónica Chen (2020)

Al inicio de la que nos ocupa, las amplias vistas del mar y las copas de los pinos llevan suavemente al exterior de una casa de arquitectura moderna. La cumbia que suena identifica a los albañiles que trabajan de puertas para afuera y se contrapone al tema de moda que hace bailar a Laura, dueña de la casa, mientras apura una copa de vino.

Desde esta presentación se expone ya lo que, a lo largo del metraje, va a estar constantemente referido tanto a través de los diálogo como de las situaciones y la puesta en escena: los conflictos por la diferencia de clases, sumados a la diferencia de género, que se destapan cuando Laura se acuesta con Weisman (Jorge Sesán), capataz de los obreros que realizan la obra en la casa. Este acontecimiento parece disipar los límites que separan ambos mundos, vertiéndose el uno en el otro -de la misma manera que la estructura acristalada de la casa conecta en todo momento exterior e interior- lo que provoca desconfianza y desazón ante los desafíos y las libertades que empiezan a tomarse los obreros (Cristian Salguero y Héctor  Bordoni). A partir de ahí la historia avanza parsimoniosa, expositiva más que dramática, siempre desde el punto de vista de Laura (excepcional y omnipresente Gloria Carrá), cuyo personaje no está exento de ambigüedad y prejuicios.

La directora argentina consigue así arrojar una mirada quirúrgica antes que afectada con la que juega a diluir barreras sociales y que en vez de revestir de lugares comunes genéricos del terror o del thriller decide despojar de artificios, prefiriendo aislar el relato -y arroparlo- por medio de fenómenos de la naturaleza: la proximidad del mar -que pasa de la calma a  ofrecer olas bruscas-, y la tormenta nocturna o la luna llena, callada y resplandeciente, testigo secreto de impulsos lascivos y de pensamientos rayanos en la licantroginia.

(Con motivo de su estreno comercial, recuperamos esta crítica realizada durante el Festival de Sitges 2020)


Marea alta (Argentina, 2020)

Título internacional: High Tide / Dirección: Verónica Chen / Guion: Verónica Chen / Producción: Esteban Mentasti y Hori Mentasti (para Buffalo Films, Vega Cine y Prisma) / Fotografía: Fernando Lockett / Montaje: Leandro Aste / Diseño de arte: Mirella Hoijman / Música: Juan Sorrentino / Reparto: Gloria Carrá, Jorge Sesán, Cristian Salguero, Mariana Chaud, Hector Bordoni, Camila Fabbri

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