MADAME HYDE

Una fábula sobre el fracaso del sistema educativo nacional

En una escena saturada de contenido pedagógico, Madame Géquil explica al alumno más problemático de su clase cual es la distancia más corta entre dos puntos pasando por una recta. Sobre la pizarra dibuja el punto reflejo de cada uno de aquellos, imagen especular que acabará revelándose como perfecta metáfora del desdoblamiento que sufrirá la profesora en su camino por lograr transmitir conocimiento.

Madame Hyde

Tomando como punto de partida la célebre narración de Stevenson y con la sombra en la lejanía de El profesor chiflado (The nutty professor, Jerry Lewis, 1963), Serge Bozon elabora una fábula de corte fantástico en torno a una insegura maestra de tecnología que ha de soportar las continuas faltas de respeto de sus alumnos, casi todos hijos de inmigrantes residentes en una zona deprimida de París, cuya máxima aspiración es motivarles al estudio. Si en el primer fragmento Madame Géquil comparece como una mujer apocada y débil, en los siguientes dos actos asistimos a la metamorfosis que experimenta la misma, al ser víctima de un rayo en su laboratorio, mutando en un ser que derrocha seguridad y que logra trocar el desprecio de sus alumnos en atención y respeto. Para ilustrar esta transformación, Bozon recurre a una irreal estética en tonalidades pastel, de suaves celestes y rosas empolvados, que saturan desde las paredes del instituto hasta la indumentaria del jefe de estudios y de la maestra en su versión diurna, en contraposición al doble espectral en que esta se transformará todas las noches en su deambular escindido de su yo consciente. La madame Géquil de día, incapaz de lograr alentar a su alumnado, logrará a través de su simétrico nocturno, puro inconsciente ígneo, desligarse de sus temores y resistencias más íntimas. Si la misma no es capaz al comienzo del film de permitir que sus alumnos toquen las máquinas por miedo a que aquellos sufran algún daño, al final obligará a uno de ellos a introducirse en una jaula de Faraday pararrayos ante la mirada atónita de un inspector del Ministerio de Educación, en una escena con tintes de humor negro que Bozon remata con el toque surrealista de una encendida discusión científica entre dos alumnos de los suburbios, derribando así los estereotipos de clases sociales.

madame hyde

De este modo, Madame Hyde, bajo su (falsa) apariencia de pieza ligera, debido en buena parte al recurso a unos diálogos dotados de cierta musicalidad que Bozon concierta a mitad de camino entre la poesía, la filosofía y la pedagogía, esconde una moraleja envenenada: la de un sistema educativo encorsetado, en exceso burocratizado por las órdenes ministeriales, que no tiene en cuenta la desmotivación de un alumnado de baja extracción social y cuya falta de horizontes determina que pronto abandonen los estudios. Bozon opone el pensamiento científico frente al modelo nacional de educación, en defensa de un sistema que fomente el arte de pensar. Pero dirige su crítica también hacia los cantos de sirenas (la escena del parque a ritmo de rap) de aquellos que promulgan que la única escuela verdadera es la de la calle. Atrás quedan, sin embargo, en este último trabajo del director las estudiadas composiciones de la puesta en cuadro que destacaban en trabajos anteriores como Tip Top (2013).

Finalmente, la inicial presencia naif de Madame Géquil muda en la enérgica figura de Madame Hyde vestida de flamígero rojo en el tramo final de la película, oponiéndose a la figura grisácea de su aprendiz (otro símbolo más acerca de la falta de estímulo en la nueva generación de profesorado), para acabar desembocando en el incendio de todo un sistema de educación que no funciona, demostrando que, a veces, la distancia más corta a un punto no es la que se enseña en los planes de estudio.


Madame Hyde (Francia, 2017)

Dirección: Serge Bozon Guion: Serge Bozon Producción: Les Films Pelléas, Arte France Cinéma, Auvergne Rhône-Alpes Cinéma, Frakas Productions / Música: Benjamin Esdraffo / Fotografía: Céline Bozon / Reparto: Isabelle Huppert, Romain Duris, José García, Adda Senani.

2 comentarios en «MADAME HYDE»

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