LUX ÆTERNA

El poder de la luz

“¿Qué es el cine? ¿Qué tipo de cine estamos haciendo? ¿Para qué sirve el cine?”

Tras un subversivo prólogo, a cargo de las actrices Charlotte Gainsbourg y Béatrice Dalle frente a una hoguera, se desarrolla un rodaje sobre un rodaje, un falso documental sobre una realidad intrínseca como es la realización de una película dirigida por una mujer. El nuevo delirio epiléptico de Gaspar Noé es consciente de que ha sido llevado a cabo desde una perspectiva masculina; así, la improvisación de las actrices, el fluir laberíntico de la cámara por cada pasillo del set y su crítica a la industria del cine fundamentan la mirada del director, el cine como respuesta a las atrocidades del mundo, del cual participa el propio cine. El leve calor que produce la pequeña hoguera al inicio de la película muta en una quema de brujas, en un incendio sobre el abuso del hombre hacia la mujer durante toda la historia del cine. El trabajo de Noé es opulencia y claridad, es muy ambicioso (él mismo dice que es Cannes) pero al mismo tiempo reflexivo. Lux AEterna (Lux Æterna) sirve como refrenda a la afirmación “el fin justifica los medios”, una meditación que Gaspar Noé defiende en sus incesantes intertítulos en el film (citando a los grandes directores de la historia del cine), una clara respuesta a lo que se entiende como cine.

La pantalla fraccionada en dos mitades se erige como los ojos de Noé, en el que él mismo se refleja y controla la película. El falso documental funciona así como una extensión de la realidad, deformada por Noé y atestiguada por sus actrices. Pero la narrativa de este mecanismo cinematográfico no es continua en toda la cinta. En ocasiones se muestran dos puntos de vista diferentes en las pantallas, en otras las cámaras están tan cerca una de otra que parece una extensión de la misma mirada y en el clímax de la película las conversaciones se superponen, las localizaciones se llenan de gente en una y otra pantalla y se origina el caos. Todo parte de buscar una voz entre tanta confusión, una voz real entre tanta ficción, una voz que respete unos a otros, una voz que pocas veces se escucha en las películas. Y aquí entra el público para posicionarse realmente en qué punto de vista se quiere ver envuelto o no y dejarse llevar por la locura e histrionismo de las imágenes. 

Dalle y Gainsbourg, directora y actriz, se ven envueltas en el exceso del propio cine de Gaspar Noé. Luces, cuerpos y abusos de poder. La catarsis anunciada a lo largo de su filmografía. Sin embargo la propuesta del director ahonda aún más en lo que se considera obra de arte e industria del cine. Por una parte, replantearse el papel de la mujer en la dirección de la película. Así, Lux AEterna aborda como cada uno de los hombres del equipo avasalla a Béatrice Dalle con críticas hacia su trabajo. El control sobre ella es tan duro que el propio dispositivo de la película introduce al espectador en esa ceguera impuesta por los hombres para no dejar actuar libremente a las mujeres. 

La pantalla partida de Gaspar Noé durante prácticamente todo el metraje
La pantalla partida de Gaspar Noé durante prácticamente todo el metraje

Otra de las razones por la que Lux AEterna es disfrutable y agónica a partes iguales es por su revisitación del propio cine desde su origen. La quema de brujas que escenifican las actrices no solo recuerda a Cristo en la cruz, sino al sufrimiento soportado por las mujeres en los rodajes, principalmente utilizando el cine como punta de lanza. Estos actos han ocurrido en films de directores como Carl Theodor Dreyer o Rainer Werner Fassbinder, los cuales llevaban a sus actrices hasta límites físicos para demostrar quién era el que realizaba la película ¿Es esto un falso documental? Y es que la sociedad muchas veces es la que precede al cine y deja entrever el machismo extremo en las películas. Noé se vale de referentes históricos para revertirlos y poner en cuestión obras de arte que en realidad son las semillas implantadas en el cine actual, como es el caso de Harvey Weinstein y otros incontables casos silenciados.

Lux AEterna es arte e industria que se funden en una pantalla de cine. Una pantalla partida, llena de luces estroboscópicas que parecen botones de una máquina de recreativos con la que puedes jugar a placer. Para Noé el cine no es un juego y entender la propuesta de Lux AEterna  es saber reflexionar como público a las preguntas que plantea el director desde el inicio y desde el contexto actual en el que se ubica. No hay límites en los mecanismos cinematográficos de la película pero sí una respuesta a la imposición moral del director de fotografía que no para de ver sufrir a la actriz. Dalle grita, Gainsburg grita y no hay nada más peligroso que un hombre se regodee del trabajo de una mujer.


Lux AEterna (Francia, 2020)

Dirección:  Gaspar Noé / Guion: Gaspar Noé /  Fotografía: Benoît Debie / Montaje: Jerome Pesnel / Producción: Gary Farkas, Lucile Hadzihalilovic, Clément Lepoutre, Olivier Muller, Gaspar Noé, Anthony Vaccarello, Les Cinémas de la Zone, Saint Laurent, Vixens / Diseño de vestuario: Edgar Fichet / Reparto: Béatrice Dalle, Charlotte Gainsbourg, Abbey Lee, Karl Glusman, Félix Maritaud, Paul Hameline, Luka Isaac

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