LOS INOCENTES

A ella le gusta la gasolina

En la película No matarás (David Victori, 2020) el personaje interpretado por Mario Casas huye de la policía desesperadamente tras presenciar un intento de suicidio y verse envuelto en el incidente. Llama a su hermana para pedirle ayuda y la cámara le sigue y encierra en una persistente duda de culpabilidad interna para él. ¿Es inocente o las formas que envuelven a la película lo transforman en culpable? Guillermo Benet configura este mismo enfoque en su ópera prima Los inocentes (2019). Un film que lleva al espectador a los suburbios de una gran ciudad, a una rave en un centro okupa en la que se encuentran los seis protagonistas. Tras una redada de la policía, cuatro de ellos huyen y alguien lanza una piedra matando a un agente. Horas después, todos se reúnen en una casa para conocer la realidad. Benet parte de la búsqueda de la verdad en los silencios que ya sugirió en su cortometraje, Los inocentes (2018), pero encuentra aquí una respuesta más clara y abierta. Los silencios no solo expresan verdad, también miedo y ansiedad, el no saber qué hacer, el sálvese quien pueda. 

Los inocentes. Revista Mutaciones 1

La división del relato en seis partes demuestra que un solo punto de vista podría devenir en cierta ambigüedad, y sobre todo, en no asumir a partir de la narración que la película evolucionaría en una sobria y clásica puesta en escena teatral. Benet construye a partir de unos símbolos rojos, que indican de forma distorsionada el nombre del protagonista, el inicio de seis historias totalmente diferentes (el propio mundo de cada personaje, sus dudas, sus pensamientos y su opinión). Seis actos que comparten las mismas formas cinematográficas y cohabitan los mismos espacios. No hay nada impostado en la interpretación y en la puesta en escena totalmente naturalista, la sensación de ansiedad en los personajes deviene de la improvisación causada por la traumática y confusa noche que han vivido. La cámara tiembla, es inestable por momentos, en otro se muestra infranqueable y estática. De esta manera Benet impone su mirada, se coloca fuera del relato para que así el espectador conozca los pensamientos de los protagonistas en todo momento. Esto es todo un acierto para entender el tema de los silencios, ya que es aquí donde reside la sincera exposición de Los inocentes para conocer cómo reaccionan las personas ante situaciones límites, como si estuvieran detrás de un cristal en una rueda de reconocimiento, en la misma posición que Benet, juzgando sus actos.

No todos los puntos de vista fragmentados del tronco argumental tienen la misma fuerza. El personaje de Kira es el centro que gira alrededor de Los inocentes y finalmente es el raccord quien determina la distorsión de las diferentes versiones de donde estaba ella en el desencadenante de la película. Kira, interpretada por la actriz Susana Abaitua, no se encontraba en su subtrama particular tirando piedras, pero sí en la de otros compañeros, y su imagen aparece explícitamente. Es el catalizador de todas las sospechas. Pero Benet no lo resuelve de manera argumental sino a través del retrato que hace de cada uno de ellos en los diferentes actos y del fuera de campo. El director coloca a los protagonistas en mitad del cuadro aludiendo a las fotografías de los acusados cuando entran en prisión. Los inocentes manifiesta que el espectador juzgue por él mismo quién es el verdadero inocente e inicia un juego a lo “dónde está Wally” para desentrañar el film.  

Por todo ello, Los inocentes no busca inocentes, en realidad no hay inocentes en esta historia. La cartografía de cada personaje establece un mismo patrón formal que indica en cada uno de ellos la parte de culpa o responsabilidad. Si bien la verdad no se resuelve en su propia trama individual se soluciona argumental y formalmente en otra; esto magnifica la precisión de concluir detalles argumentales a través de las formas. Una implacable decisión que hace de su debut un viaje histriónico por cuestiones morales y culpas que sentimos todos a lo largo de nuestra vida. Un sentimiento perverso y único.


Los inocentes (España, 2020)

Dirección: Guillermo Benet / Guion: Rafa Alberola, Guillermo Benet / Producción: Carmen Alonso, Vermut Films, Garde Films, Tasio / Fotografía: Giuseppe Truppi / Música: Troia / Montaje: Perig Guinamant / Dirección de arte: Laura Juarez / Reparto: Pablo Gomez Pando, Violeta Orgaz, Pilar Bergés, Raúl de la Torre, Susana Abaitua, Olivia Delcán

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