LITTLE MONSTERS

La edad adulta es un virus zombi

La comedia de terror es un subgénero que ha dado numerosas y muy variadas películas a lo largo de la historia del cine. Antes de llegar a Little Monsters (Abe Forsythe, 2019) el camino es casi inabarcable. Desde esas reuniones monstruosas de Abbott y Costello en la Universal, pasando por clásicos tan peculiares como La comedia de los horrores (Jacques Tourneur, 1963) o El baile de los vampiros (Roman Polanski, 1967), para acabar destacando ferozmente con parodias tan emblemáticas como El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974) o la más actual Lo que hacemos en las sombras (Taika Waititi, Jemaine Clement, 2014). Todas ellas recogen los elementos básicos del cine de terror para subvertirlos y lanzar al espectador una reinterpretación humorística de los mecanismos que lo sustentan.

Little Monsters. Revista Mutaciones

Dentro de esa subversión, el elemento zombi ha sido una punta de lanza realmente jugosa gracias a sus inicios, ya de por sí, bastante satíricos y metafóricos. Solo hay que acercarse a la filmografía de George A. Romero para observar cómo sus emblemáticas La noche de los muertos vivientes (1968) y Zombi (Dawn of the Dead) (1978) se acaban descubriendo como feroces sátiras sobre la sociedad consumista moderna. Quizá por ello, por esa facilidad e inmediatez de satirizar, la comedia zombi no ha parado de mostrar su vena creativa en las últimas décadas. Ahí está el ejemplo de la miniserie británica Dead Set: Muerte en directo (Charlie Brooker, 2008) contundente burla sobre la televisión moderna, o la cubana Juan de los muertos (Alejandro Brugués, 2011), parodia revolucionaria con ciertas dosis de humor sociopolítico. Sin embargo, estas cintas, aun utilizando elementos básicos del cine clásico de zombis para humorizar sobre ellos, no lo priorizan como principal cometido. En esta vertiente, más cercana a la parodia metacinematográfica, situaríamos a las populares Zombies Party (Edgar Wright, 2004), Bienvenidos a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) o, la que aquí nos ocupa, Little Monsters.

La cinta de Abe Forsythe se presenta como una desprejuiciada y gamberra aventura que proyecta desde su seno la parodia de dos tipos de cine: por un lado, el de terror zombi de la vieja escuela (los que son lentos y no atléticos) y por otro el de la comedia familiar. Una fusión entre The Walking Dead (Robert Kirkman, 2010-) y Poli de guardería (Ivan Reitman, 1990) que en su simpleza argumental y estilística encuentra algo de pasajero pasatiempo. Sobre todo al relacionarse con algunas cintas recientes como Chicos buenos (Gene Stupnitsky, 2019), donde la inocencia infantil no queda en el modoso chiste, contraponiendo lo brutal a la cultura del buenismo. Las palabrotas y el gore se extienden por la película sin importar que la excursión infantil en la que brota el virus esté constantemente presente. De este modo, esa infantilización mercantilista de cierta cultura televisiva y cinematográfica (el personaje de Teddy McGiggle, presentador estrella de los niños convertido en un monstruo) se satiriza en busca del revés tenebroso que la edad adulta nos tiene preparados y guardados a todos.

Little Monsters. Revista Mutaciones

Las formas y soluciones textuales, sin embargo, no son realmente interesantes. No hay en Little Monsters un trabajo que logre sortear los mecanismos más típicos de la comedia de terror gamberra. Tampoco hay una mirada que se descubra novedosa. Todo navega por el camino de lo conocido, lo que acaba provocando que esa subversión que busca desesperadamente no se materialice. No es, por ejemplo, la valiente serie B de One Cut of the Dead (Shinichirô Ueda, 2017), que con sus formas amateur habla de la pasión creativa y cinematográfica, ni tampoco la autoconciencia narrativa que elabora el universo de Posesión infernal de Sam Raimi. Lo más destacable de Little Monsters acaba siendo esa fusión del universo dulce de las canciones de Taylor Swift con el reconocimiento temeroso de la maduración y la edad adulta. Como si los zombis fuesen el futuro acechando a nuestro cuerpo. Un cuerpo que sufre en demasía el síndrome de Peter Pan que cierta cultura new age interioriza. Lo demás es lo que es: un producto visto y no especialmente sugerente, pero que cumple, al menos, en su faceta de proponer entretenimiento a la cartelera de multisalas.


Little Monsters (Little Monsters, Australia, 2019)

Dirección: Abe Forsythe / Producción: Screen Australia, Snoot Entertainment / Guion: Abe Forsythe / Música: Piers Burbrook de Vere / Fotografía: Lachlan Milne / Reparto: Lupita Nyong’o, Josh Gad, Alexander England, Nadia Townsend, Stephen Peacocke, Rahel Romahn, Kat Stewart, Henry Nixon, Saskia Burmeister, Diesel La Torraca, Marshall Napier, Felix Williamson, Kristy S. Brooks

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