LIBERTAD

Cinco mujeres

En El adiós (Clara Roquet, 2015), el tictac de un reloj se escucha de fondo mientras la cámara hace zoom para introducir a Rosana, una trabajadora boliviana que pronto tendrá que despedirse de Ángela, la anciana española que ha cuidado por años. Ese reloj aparece de nuevo en su ópera prima, esta vez cuando Nora arriba a casa de su abuela enferma a pasar el verano. Pero aquí las manecillas no resuenan, el reloj está averiado. En Libertad (2021) Roquet retrocede en el tiempo para mostrar lo que acontece antes de la muerte de Ángela, punto de partida de El adiós, y cuenta una historia que se mueve entre generaciones, con cinco mujeres que transitan distintas etapas de la vida y cuyos caminos se cruzarán en aquel verano en la Costa Brava. Ángela, Nora, Teresa, Rosana y Libertad proceden de diferentes contextos y clases sociales. Así, la directora catalana amplía su preocupación por inscribir la historia en unas dinámicas de clase específicas, retratando ese lazo no convencional que une a Ángela con Rosana, quien -como mencionan en más de una ocasión- es “como de la familia” mas nunca parte de ella.

En Libertad esta temática se complejiza al trasladar el foco a dos personajes nuevos: Nora, la nieta de Ángela, y Libertad, la hija de Rosana a quien ésta tuvo que abandonar al irse de su país -ahora Colombia- diez años atrás. Es así como Roquet inscribe una nueva historia dentro de las dinámicas propuestas: una revisión del paso de la adolescencia a la adultez temprana. La tensión inherente a ese momento vital por el que está transitando Nora se despliega a lo largo del film en planos de objetos que se asemejan en lo formal a los de Lucrecia Martel en La Ciénaga (2001). Una similitud que pone a dialogar las dos óperas primas de estas directoras que, si bien plantean un retrato de dos clases medias diferentes -en términos geográficos y temporales-, comparten el interés por observar la manera en que, como el calor del verano, ebullen los conflictos detrás de las relaciones familiares. De hecho, el modo de filmar de Roquet recuerda a esa Martel que se debate entre una cámara estática que observa a los personajes con cierta distancia y otra dinámica que los sigue e intensifica el dramatismo desde puntos de vista individuales -algo que se aleja de la cámara siempre fija en El adiós-.

Pero estos planos en Libertad tienen una connotación particular: aquí coexisten objetos de niño (biberón, muñeca) con objetos de adulto (copas, cigarros), reflejando esa angustia de Nora ante la súbita necesidad de convertirse en una mujer sin aún dejar de ser una niña. Un arduo proceso que se va a intensificar con la llegada de Libertad, esa joven que representa todo lo que Nora desea alcanzar: la independencia, la liberación, la sensualidad. A través de un juego sutil de gestos y miradas surgen distintas lecturas del deseo de Nora hacia Libertad: ¿desea ser como ella o la desea a ella? Aquí se encuentra, quizás, el único problema de Libertad: que su retrato del personaje homónimo recae en la hipersexualización de las mujeres latinoamericanas y/o afrodescendientes, algo que denota en la directora una mirada eminentemente europea.

Es esa incipiente amistad entre Nora y Libertad la que aparentemente constituye la relación principal de la película. No obstante, el filme muestra momentos de acercamiento entre las cinco mujeres de la historia y así ahonda en las relaciones femeninas de diferentes naturalezas: cuidadora y cuidada, empleadora y empleada, o -la que es probablemente la más transversal de todas- madre e hija. Algunos de estos momentos son más directos, como las discusiones de una rebelde Nora con su madre Teresa, pero hay otros que aparecen de una manera más sutil. Es el caso de Libertad y Ángela, dos personajes que a primera vista no tendrían razón para acercarse y cuya relación se desarrolla en tan sólo unos cuantos minutos de metraje, breves pero con una profundidad emocional significativa. En una escena, Ángela enseña a Libertad a tocar el piano y, empleando un plano contraplano, Roquet muestra una complicidad entre estos dos personajes: dos mujeres que se sienten incomprendidas en su entorno y que encuentran en la otra un gesto de compasión. Es así cómo al final será esta joven desconocida la que, a diferencia de su familia, comprenda lo que Ángela necesita y le otorgue su tan anhelada libertad.

Libertad: el nombre de sólo una de estas mujeres, pero lo que todas ellas buscan. Ya sea escapar de un matrimonio fallido, dejar atrás la niña que ya no se quiere ser, reencontrarse con las raíces o finalmente aceptar que un ciclo ha llegado a su final, en este verano todas llegarán a saborearla. Algunas por momentos fugaces, otras por toda la eternidad.


Libertad (Clara Roquet, 2021)

Dirección: Clara Roquet / Guion: Clara Roquet  / Producción: Coproducción España-Bélgica; Avalon P.C, Lastor Media, Bulletproof Cupid / Música: Paul Tyan / Fotografía: Gris Jordana / Montaje: Ana Pfaff / Dirección artística: Marta Bazaco, Ana Pons-Formosa / Reparto: María Morera, Nicolle García, Nora Navas, Vicky Peña, Carol Hurtado 

Un comentario en «LIBERTAD»

  • el 30/11/2021 a las 02:09
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    Parece una película muy interesante, me gustan las historias con mujeres como protagonistas, aunque yo no la he visto exhibida en los cines de mi ciudad. ¿Habrá alguna plataforma donde se pueda ver online?

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