1. ENTREVISTA A LETICIA DOLERA

LA MUJER EN EL CINE  (1)

Entrevista a Leticia Dolera

La mujer en el cine se encuentra muy limitada. Detrás de la pantalla, nos encontramos con que la mayoría de las películas están dirigidas por hombres. Esta situación repercute dentro de la pantalla, con films de una sola perspectiva, la masculina, creando personajes femeninos desde el punto de vista del hombre. Las perversiones de esta realidad se recogen en Vértigo (A. Hitchcock, 1968), mujeres idealizadas que tienden a la perfección y actúan por y para la aprobación del personaje masculino. Una representación más real de la mujer no busca sólo conseguir una mayor diversidad en el perfil de las mujeres –en su mayoría guapas y jóvenes- si no que trata de abrir horizontes y participar en tramas donde no dependan del personaje masculino. Mujeres que tratan de dejar de ser damas en apuros para empezar a contar su propia historia.

Para abrir ésta nueva sección de Ecos hemos hablado con la actriz y directora Leticia Dolera sobre su primer largometraje Requisitos para ser una persona normal (2015), haciendo hincapié en la relación de la mujer y el cine.


Leticia Dolera: La diversidad de miradas enriquece el legado cinematográfico de cualquier país.

En Requisitos para ser una persona normal denuncias que en nuestra sociedad parece que “no todos somos iguales” pues según la condición/género de cada uno se le somete a unas u otras imposiciones sociales Cuando presentas a los personajes, estos miran directamente a cámara y comparten plano con la lista de requisitos que deberían cumplir. ¿Es tu forma de representar al personaje ante la sociedad? ¿Una especie de cara a cara?

Es un cara a cara con el espectador o espectadora. Lo que me parece interesante de que los personajes miren a cámara es que te están mirando a ti directamente y, como espectadora, te sientes interpelada por esa lista y tienes la tentación de ver si la cumples o no.

“Hay que apagar todas las luces para saber cuánta luz da una”, dice la protagonista de la película al no saber elegir qué lámpara comprar. ¿Es una metáfora del triunfo de la individualidad frente a la sociedad?

Al final todos somos lámparas distintas, pero la luz de todos a la vez contamina. No es en contra de la sociedad, es básicamente ver quién eres tú y quién es la persona que tienes en frente. Cuando se habla en términos de “la sociedad” a veces me pierdo. La metáfora de la lámpara no es una crítica a la sociedad si no a ser capaz de ver más allá de ella.

En tu trayectoria como directora se aprecia cómo cuidas los colores. El corto “Lo siento, te quiero”(2009) comienza con colores oscuros, asociados al estado de ánimo del protagonista, sólo aparecen colores más vivos cuando presentas a la chica de la pescadería. Hay un plano donde se ve el contraste de la calle negra y la pescadería, con colores vistosos. “Requisitos para ser una persona normal” también destaca por su paleta de colores, algo que recuerda un poco a Wes Anderson.

Yo tenía claro que quería un universo colorista buscando un punto pop. El  hecho de que todo sea tan naif y colorista es un reflejo del síndrome de Peter Pan  que vivimos los treintañeros de mi generación, que no acabamos de crecer. Somos un poco la generación del Instagram y necesitamos filtros.

La representación de los objetos es muy interesante. Utilizas planos cenitales y un montaje muy dinámico. En la película muchas veces, antes de filmar a los personajes, filmas los objetos. En casa de Borja, vemos antes la dentadura- y el sonotone que a su abuela.

Sí, yo intento pensar que hay que contar la historia con todo, no solo con las palabras. Todo lo que pones delante de la cámara está contando algo.

En Twitter has recomendado en numerosas ocasiones que la gente vaya a ver Crudo (J. Docornau, 2016) película de terror dirigida por una mujer. ¿Qué aporta Crudo al género?

Crudo me parece una revolución. Es interesante cómo a nivel internacional el terror llevaba unos años estancado, y en el momento en el que entran miradas de mujeres ha habido una evolución. Parece que el cine de terror se reinventa, pero simplemente se ha añadido una mirada más y al añadirla parece que lo estás reinventando. La diversidad de miradas enriquece los géneros, la cultura y el legado cinematográfico de cualquier país.

Crudo es un acercamiento a la sexualidad y al modo de crecer con una perspectiva de género. Tiene una mirada femenina muy consciente. En el momento en el que a la protagonista se le plantea la novatada, eso de “vístete como una puta o tienes que ir con pañales”, hay una crítica a la sexualización de la mujer. Luego no solo tiene una mirada de género, habla del legado y la represión.

Muchos relacionan el canibalismo en Crudo con el despertar del deseo carnal

Sí, también es un poco lo que se está construyendo. Se tiende a hipersexualizar a las mujeres pero luego del sexo no se habla, sigue siendo algo tabú.

En EEUU han salido nuevas series que cuentan con mujeres protagonistas fuertes e independientes: The Good Fight, El cuento de la criada (Handsmaid’s Tale) o Big Little Lies. También has recomendado varias por Twitter.

Sí, es verdad. No sé decirte por qué está pasando esto. Parece que hay una tercera ola de feminismo (ojalá sea así). Con cada ola se consiguen cosas nuevas para las mujeres, aunque también cada ola ha tenido una respuesta machista. Es verdad que han resistido y que gracias a las dos olas anteriores estamos las dos hablando: yo de las películas que he hecho y tú estudiando una carrera. Pero sí creo que tiene algo que ver con eso porque política y cultura van de la mano. A través de la cultura se proyectan las desigualdades por eso es tan importante que entren miradas nuevas y cambiar estereotipos.

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