LA CIMA

Amores de altura

El cine sobre alpinismo y/o escalada comprende un considerable historial con títulos que, en su mayoría, obtuvieron más éxito en las salas que entre la crítica. En el recuerdo quedan obras tan taquilleras como poco relevantes: Límite vertical (Martin Campbell, 2000), Máximo riesgo (Renny Harlin, 1993) o Everest (Baltasar Kormákur, 2015). En todas ellas se repite la fórmula impuesta en la que la acción, el suspense y lo épico prevalecen. Esto es, entretenimiento por encima de todo. No hay que olvidar, sin embargo, excepciones recientes tan notables como La cumbre de los dioses (Patrick Imbert, 2021) y 127 horas (Danny Boyle, 2010).

El director y productor bilbaíno Ibon Cormenzana se adentra por este cuasi subgénero en su cuarto largometraje como realizador, cuatro años después de la poco memorable Alegría Tristeza (2018). Más intimista y con menos escenas de acción, La cima tiene en su núcleo principal las historias personales de sus dos protagonistas, Mateo e Ione, casi únicos personajes que aparecen durante todo el metraje. Ambos se encuentran casualmente en el Annapurna, la décima montaña más alta del mundo (con 8.091 metros sobre el nivel del mar) y considerada por los expertos alpinistas como la más letal y dificultosa de escalar. Mateo (Javier Rey) ha tomado la decisión de coronar su cima para cumplir una promesa, aunque le falte entrenamiento y experiencia. En cambio, Ione (Patricia López Arnaiz) es una leyenda de este deporte y está pasando el invierno junto a una perra en una modesta cabaña del macizo nepalí a miles de metros de altura.

Tras un accidente que casi le cuesta la vida, Mateo es rescatado por Ione, quien lo lleva hasta su refugio. Allí se iniciará una relación de amistad cuyo desarrollo discurre con lentitud, dado el trato huraño de ella. Cormenzana propone para el segundo acto una narración centrada en los recovecos internos de los protagonistas, el acercamiento paulatino entre ellos y el ahondamiento en sus respectivos pasados, y lo hace a través de escenas cortas que recogen pequeños diálogos o tareas elementales del ser humano para sobrevivir como cocinar o protegerse del frío. Finalmente, en el tercer acto utiliza la ascensión como metáfora del terreno más íntimo, dejando claro el director cuál es, de nuevo, el epicentro de su película.

Por lo general, La cima no depara grandes sorpresas y la previsibilidad es la nota dominante, aunque no por ello se ha de dejar de destacar la introspección psicológica de dos almas heridas que coinciden para ayudarse mutuamente, desarrollándose con un minimalismo que siempre se agradece en el cine español. Inspirada libremente en la historia real de la alpinista Edurne Pasaban y con el asesoramiento del también deportista Kilian Jornet, esta coproducción hispanofrancesa rodada en los Pirineos oscenses y franceses ha competido en la Sección Oficial de la vigesimoquinta edición del Festival de Málaga. Una obra acerca del amor hacia un deporte extremo que es también profesión y estilo de vida, y sobre el amor en su sentido más amplio como brújula existencial.


La cima (Ibon Cormenzana, España, 2022)

Dirección: Ibon Cormenzana / Guion: Nerea Castro Andreu  / Producción: Arcadia Motion Pictures, Aixerrota Films, Dorothy Films, Noodles Production, Lazona Producciones / Fotografía: Albert Pascual  / Música: Paula Olaz / Reparto: Javier Rey, Patricia López Arnaiz, Blanca Apilánez, Kandido Uranga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.