LA FAMILIA ADDAMS (2019)

De la adaptación a la asimilación

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En su prólogo a la divertidísima compilación de viñetas La familia Addams y otras viñetas de humor negro, publicada por Valdemar en el año 2004, Óscar Palmer aseguraba que cuando le preguntaron a Charles Addams (1912-1988) por qué querría ser recordado, éste respondió a sus interlocutores con un lapidario “por haber dejado constancia de mi época”. Una afirmación algo sorprendente por su regusto grandilocuente para los que disfrutamos de su obra por su ligereza y aparente falta de pretensiones, en perfecta sintonía con el enorme talento que demuestra para desplegar un humor que bascula admirablemente entre el nihilismo, lo cotidiano, lo irreal y una desopilante mala baba para con casi todas sus criaturas. Miembros todos ellos de un pandemónium terrenal, repleto de divertidos y tremebundos crímenes, criaturas mitológicas fuera de lugar y lógicas físicas y morales completamente alteradas, sobre el que destacan por su popularidad los componentes de la familia Addams, pese a que solo aparecen en menos de 30 de las 1.300 viñetas elaboradas por Addams.

Un conjunto de personajes convertidos en carne de cultura popular gracias a sus diferentes traslaciones al medio audiovisual y que han sido adaptados en esta su última incursión cinematográfica, tan relativamente entretenida por sí misma como estrepitosamente fallida como adaptación, de forma tan fidedigna en lo estético como contraria a los principios de la obra seminal, en su fondo. Por una parte, el grado de similitud en la descripción física de la familia original es infinitamente más elevado que en la excelente serie televisiva emitida entre 1964 y 1966 (base inspiracional del film que nos ocupa) y que popularizó la ya mítica sintonía musical compuesta por Vic Mizzy. O que en las series animadas de las décadas de los setenta y los noventa, las películas La familia Addams (Barry Sonnenfeld, 1991) y su secuela La familia Addams. La tradición continua (Barry Sonnenfeld, 1993), o la serie homónima de acción real emitida en 1998. Los Gómez (un Oscar Isaac que se adivina bastante divertido en el retintín de su voz), Morticia (Charlize Theron), Miércoles (magistralmente compuesta por la cadencia de voz de Chloë Grace Moretz), Pugsley (Finn Wolhard), Fétido (Nick Kroll), y demás personajes que pueblan esta película dirigida por Greg Tiernan y Conrad Vernon tras el crédito crítico recabado por La fiesta de las salchichas (2016), son muy parecidos, si no prácticamente idénticos a los dibujados por Charles Addams en la revista The New Yorker, para la que trabajó durante gran parte de su vida profesional. Pero, por otro lado, el dionisíaco espíritu inherente a estas viñetas parece haberse pasteurizado en La familia Addams hasta desembocar en una excentricidad prácticamente decorativa y hasta acartonada, fruto esto último de la adocenada traslación que el guionista Matt Lieberman hace de la peculiar sensibilidad del original, puesta en imágenes y sonido con escasa garra escénica y una grave arritmia humorística que resulta cuanto menos sorprendente por venir firmada por uno de los responsables de la magnífica e hiperactiva Madagascar 3: De marcha por Europa (Eric Darnell, Tom McGrath y Conrad Vernon, 2012). Y eso que no faltan buenos apuntes, bajo la forma de algunos diálogos traviesamente siniestros o de imágenes como las de las antorchas que pueden verse en los teléfonos móviles de la turba que persigue a los Addams en un linchamiento digital en toda regla, pero son flores de negrura en un arenal de blancas intenciones que dan al traste con la transgresora capacidad que se adivina tras la película de Tiernan y Vernon.

La familia Addams da comienzo con la accidentada boda de Gómez y Morticia, obligados a huir de su propia ceremonia ante la turba de lugareños que pretende lincharlos a ellos y a sus familiares allí presentes. Tras decidir que buscarán un lugar tan inhóspito y terrible en el que solo los indeseables como ellos sean aceptados, la pareja se refugia en un caserón de New Jersey, donde años más tarde viven junto a sus dos hijos, Miércoles y Pugsley, y el criado de todos ellos, Lurch (el co-director Conrad Vernon, quien también da voz al sacerdote que une a los Addams en matrimonio, al espíritu de su hogar familiar y al diabólico Dr. Flambe), lejos del mundo que les rechazó violentamente. Pero su plácido aislamiento empieza a resquebrajarse bajo la curiosa mirada de la pequeña Miércoles, que se aburre soberanamente entre las cuatro paredes de la enorme mansión Addams y sueña despierta con el mundo que hay más allá de sus confines.

Un mundo que se diría que en realidad es un trasunto del nuestro, en su retrato de una sociedad abúlica, movida por el culto a la imagen y a la estupidez a golpe de red social, pero que en su construcción audiovisual es convertida por Tiernan y Vernon en una urbe irreal, hortera hasta lo insalubre, directamente contrapuesta a la hogareña descripción del oscuro y tétrico caserón Addams. Esta arquetípica oposición entre lo bizarro como sinónimo de pureza por una parte y la “normalidad” entendida como corrupción intelectual y moral por otra, da pie a la que podría haber sido la mayor baza del film, la de convertir a los Addams en involuntarios agentes del caos contra una supuesta normatividad tan repelente en sus formas como idiota en sus orgullosos principios. Pero este es un extremo que se queda en pura cosmética, a pesar del grado de autoconciencia desde el que se plantea la película, no en vano situada en parte en una ciudad, Asimilación, cuyo nombre es también una descripción bastante exacta del papel que este lugar juega dentro de la ficción… y también del mal que finalmente acaba aquejando La familia Addams como adaptación y película. En su primer día de instituto en Asimilación, Miércoles amenaza a una de las chicas más populares del centro, para luego declamar que lo siguiente es ir “a por el establishment” e incluso sembrar un gozoso pánico en el aula cuando, en lugar de diseccionar el cadáver de una rana que descansa sobre su pupitre, la resucita junto a las del resto de sus compañeros para lanzarlas como un ejército zombi sobre ellos. Se trata del mejor momento del film, plagado como el resto de la película de referencias directas al cine fantástico y/o de terror como El Doctor Frankenstein (James Whale, 1931), E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982), o la magistral versión de La invasión de los ladrones de cuerpos que Philip Kauffman llevó a cabo en 1978, aunque su lúdico sentido de la anarquía no se prolongue durante el resto del filme, convertido a cambio en el reflejo de aquello que pretende condenar desde su premisa argumental.

Su dependencia de la evolución de los personajes de Miércoles y Pugsley, que se enfrentan contra las tradiciones familiares que los atan para desconcierto de Gómez y Morticia, temerosos de que al menos Miércoles sea asimilada por la normalidad, provoca que la anormal, pero a la postre lógica, moralidad de la familia prácticamente se autodestruya, y con ella las posibilidades transgresoras contenidas en el film de Tiernan y Vernon. El dolor, el horror o la muerte de los que Gómez y los suyos parecen gozar con un grado placer casi masoquista se ven convertidas, por necesidades de un guion atado a las convenciones de lo políticamente correcto, en sensaciones problemáticas, propias de una escala de valores convencional que termina por apoderarse de la película en su conjunto, deshaciendo lo bizarro de sus posibilidades. Y todo ello para erigirse en una moraleja sobre la convivencia que, pese a su valiosa voluntad de posicionarse como testimonio de una época en la que, indudablemente, la alteridad en su sentido más amplio parece estar en serio peligro, acaba resultando antipática por evidente, y también por absolutamente contradictoria respecto a lo que muestra en pantalla, donde la conciliación y la normalización se entremezclan de forma preocupante, por indistinguible ¿Constancia de una época?


La familia Addams (The Addams Family, EE.UU., 2019)

Dirección: Greg Tiernan y Conrad Vernon/ Guion: Pamela Pettler y Matt Lieberman, basándose en los personajes creados por Charles Addams/ Producción: Gail Berman, Alison O’Brien, Alex Schwartz y Conrad Vernon/ Música: Jeff y Mychael Danna/ Reparto: Oscar Isaac, Charlize Theron, Chloë Grace Moretz, Finn Wolfhard, Nick Kroll, Snoop Dog, Bette Midler, Allison Janney, Martin Short, Catherine O’Hara, Conrad Vernon.

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