KINGSMAN: EL CÍRCULO DE ORO

Un producto MARV muy MARVELITA

“Si salvas al mundo, ya sabes lo que eso significa”, le dice el personaje de la Princesa Tilde de Suecia (interpretada por la también sueca Hanna Alström) al protagonista Eggsy/Galahad (Taron Egerton) en la secuela que dirige el británico Matthew Vaughn, Kingsman: El círculo de oro. Aquella película de 2014 condensaba toda su mala leche y gamberrismo en una propuesta sexual relacionada con esa frase por parte de la princesa a Eggsy, a cambio de que este salvase al mundo. Su secuela ha prescindido de este espíritu y, a pesar de que contiene una escena sexual cómica, su atmósfera se acerca más al mundo del videojuego y a los blockbusters que adaptan el universo de la factoría MARVEL.

La puesta escena impone estilo al inicio en esa pelea dentro de un coche que corretea las calles de Londres. Los planos parecen transmutar las dos dimensiones de un tebeo con las tres del mundo real y su ritmo musical remite totalmente al mecanismo con el que se movía la primera película de la saga. Lo que acontece a continuación recopila los elementos más característicos del cine más comercial de superhéroes en cuanto a su diseño de producción y efectos visuales, así como el uso narrativo de una puesta en escena menos inmersiva en su espíritu de cómic.

Hay que decir también que conserva elementos de la primera entrega en la caracterización de sus personajes. Si la primera tenía un villano que con obviedad satirizaba el emporio tecnológico que creó Steve Jobs y que actualmente inunda nuestro día a día, la segunda apuesta por el heterodoxo capo de las drogas. Julianne Moore interpreta a Poppy Adams, narcotraficante despiadada con obsesión por la cultura popular americana de los años 50. Algo muy de actualidad si la comparamos con la admiración (televisiva) que una legión de fans tiene por el Pablo Escobar de la serie Narcos. La lista se completa con la mano derecha de la villana con implantes robóticos como en la primera entrega, así como el cameo de Elton John (en la primera lo hacía Mark Hamill) y la decisión de cargarse a personajes aparentemente importantes durante la introducción de la trama.

Remata la jugada la valiente aparición de un villano secundario, el mismísimo Presidente de Estados Unidos (en lógica comparación con Donald Trump), con propuestas populistas y declarado enemigo de un determinado colectivo social, al que valientemente la película también justifica y por el que la lucha del presidente cobra para él sentido político y moral, del mismo modo que cobraba para Valentine (Samuel L. Jackson), villano de Kingsman: Servicio secreto, su lucha a favor del medio ambiente.

El uso de la violencia no alcanza la explicitud de la primera película, en el sentido en el que era utilizada para denunciar los grandes males de sociedad (la escena en la Iglesia), a pesar de momentos bestiales como los que tienen que ver con una picadora de carne.

El batiburrillo valiente que rodean cada uno de los temas de Kingsman: El círculo de oro no encuentran buena compañera de trabajo en su puesta en escena y se olvida de lo que originariamente es y ya demostró ser su antecesora, un cómic.

Carlos Rodríguez Martínez de Carneros

Kingsman: El círculo de oro (Kingsman: The Golden Circle, Reino Unido)

Dirección: Matthew Vaughn / Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman (Personajes: Dave Gibbons, Mark Millar) / Música: Henry Jackman, Matthew Margeson / Reparto: Taron Egerton, Colin Firth, Julianne Moore, Mark Strong, Halle Berry, Pedro Pascal, Channing Tatum, Jeff Bridges, Elton John, Bruce Greenwood, Emily Watson, Edward Holcroft, Hanna Alström, Sophie Cookson, Michael Gambon, Poppy Delevingne, Björn Granath, Samantha Womack, Tom Benedict Knight, Alessandro De Marco

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