KAREN

El tiempo fundido

Karen (María Pérez Sanz, 2020)

La escritora Karen Blixen (1885-1962), nacida Karen Christentze Dinesen, más conocida como Isak Dinesen, seudónimo bajo el que publicó sus obras, es simplemente Karen en el largometraje del mismo título de María Pérez Sanz. La autora danesa, ya interesada por la escritura desde la infancia, publicó su primer relato bajo el sobrenombre de Osceola (Los ermitaños). La mujer se mudó a vivir a África, donde compró una granja y se convirtió en baronesa. Allí recibiría un nuevo apodo, «la hermana leona», de los nativos entre los que vivió. La historia de esa farsa de matrimonio y del romance de la autora con Dennys Finch la contó Sydney Pollack en Memorias de África, pero este nuevo acercamiento a la figura de la escritora se encuentra en las antípodas de aquel film. La directora y guionista María Pérez Sanz elige para Karen (2020) la última etapa de la estancia de la baronesa en Kenia, después de la muerte de Dennys Finch y antes de abandonar definitivamente el país en 1931 con la esperanza de regresar algún día. María Pérez se aleja en su segundo largometraje tanto de la temática como del estilo de sus anteriores trabajos, inscritos en la ficción experimental y la no ficción.

En Karen, el retrato de la mujer íntimo y sugerente se compone de una serie de estampas de su vida cotidiana y las conversaciones que mantiene con su criado somalí Farah. Temas como la religión, la maternidad y la muerte se expresan a través de una puesta en escena sencilla y desnuda de objetos accesorios con un estilo que parece emular el de la escritura de Isak Dinesen, de nórdicas sencillez y naturalidad. Planos frontales largos sin apenas movimientos de cámara, que se van cerrando cada vez más sobre la autora, interpretada por Christina Rosenvinge, que también firma la banda sonora. Las escenas pasan del exterior al interior del hogar, dibujando con (irreal) exactitud el territorio en el que se mueve la mujer (real), la que se enfrenta al fracaso y la ruina, acechada por los fantasmas del pasado, que se sabe cautiva de su destino.

Karen (María Pérez Sanz, 2020)

De la misma forma que algunos relatos de Dinesen podrían no finalizar nunca, con su gusto por incluir narradores que cuentan nuevas historias dentro de sus cuentos, la serie de postales de Karen podría seguir sucediéndose hasta el infinito. Pero Karen debe abandonar África, o quizá no llegue a hacerlo del todo cumpliendo por fin su sueño truncado de regresar a su hogar. Parece que esta fuera la intención de la directora en esa significativa transición final que invita, por sí sola, a reformular todo lo visto con anterioridad. Una mirada y una ventana bastan para viajar desde una granja en la África del siglo pasado al momento actual, con un puñado de turistas vagando por el jardín y el interior de la vivienda autentica de la escritora convertida hoy en un museo. Así, Karen (Isak) Blixen (Dinesen) atraviesa el tiempo y regresa a sus paseos con Farah, haciéndose inmortal más allá de la literatura que dejó para la posteridad. Un relato conciso y sensible, que puede dejar al espectador con ganas de más, igual que los relatos de Isak Dinesen.


Karen (España, 2020)

Dirección: María Pérez Sanz / Guion: María Pérez Sanz y Carlos Egea / Producción: REDANTFILMS / OBRA LA BELLEZA AIE / Fotografía: Ion de Sosa / Montaje: Sergio Jiménez (AMAE) y Carlos Egea / Música: Christina Rosenvinge / Reparto: Christina Rosenvinge, Alito Rodgers, Isabelle Stoffel

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.