GUARDIANES DE LA NOCHE: TREN INFINITO

Elegía ardiente

Guardianes de la noche - Tren infinito. Revista Mutaciones

Guardianes de la noche: Tren infinito (Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-Hen en japonés) comienza con Kagaya Ubuyashiki, el Patrón del grupo de cazadores de demonios que da título a la obra, paseando por un cementerio. La luz del sol crea una hermosa postal animada, y ciega unos ojos que no pueden ver. El Patrón presenta graves quemaduras en su rostro. Le queda poco tiempo de vida. En su caminata es acompañado por una joven adepta mientras recita los nombres de todos los discípulos que fallecieron a manos de los demonios. No hay luminosidad física que pueda hacer que este misterioso personaje abandone su continua reflexión sobre la muerte y lo efímero de la carne. “¿Hasta cuándo podré seguir viniendo a este lugar?”, se pregunta en voz alta. Planos panorámicos y generales muestran el inmenso túmulo neolítico, abrumado por la maleza. El Patrón lamenta una vez más las muertes de estos jóvenes, pero sonríe, pues encuentra reconfortante saber que la próxima vez que visite estas tumbas quizás sea para descansar eternamente en una de ellas.

La muerte impera en Guardianes de la noche. Manga escrito por Koyoharu Gotōge y publicado en la Weekly Shonen Jump desde el año 2016 hasta febrero de 2021. En 2019 contó con una adaptación al anime de veintiséis episodios elogiados por la crítica y de gran éxito comercial. Su continuación viraría a las salas de cine, en lugar de a una segunda temporada. Tren infinito retoma la historia de Tanjiro y Nezuko Kamado, huérfanos convertidos en guardianes de la noche cuya familia es asesinada por el líder demonio Muzan Kibutsuji, no sin antes convertir a Nezuko en una de ellos. Esta película es una rara avis como producto-anime. A diferencia de las OVAs (Original Video Animation) habituales del medio, se trata de un capítulo canónico, como lo fue la eterna The End of Evangelion (Hideaki Anno, 1997). Todo lo que tiene lugar en el tren tendrá repercusiones a corto plazo en la narrativa y los personajes de Guardianes de la noche, pero la sensación que deja al concluir no es otra que la de un paréntesis. Un paréntesis lleno de la emotividad y dramatismo al que acostumbra la obra de Gotōge.

Guardianes de la noche - Tren infinito 2. Revista Mutaciones

En el cuarto capítulo de la temporada que precede a Tren infinito, uno de los demonios a los que se enfrenta Tanjiro le pregunta por el año del período Meiji en el que se encuentran. El joven protagonista, confuso y abrumado por la grotesca presencia del demonio, le responde que no están en el período Meiji (1869-1912), sino en el Taisho (1912-1926). El demonio berrea, golpea el terreno con los puños y se desgarra su propia piel ante las nuevas. Lleva cuarenta y siete años encerrado en el bosque, desde el período Edo. Tres etapas de la historia de Japón en los que ha sido utilizado como parte de la prueba de iniciación de los novicios del gremio de cazadores de demonios. El tiempo carece de un significado físico para los demonios, ya que solo conocen la muerte por la luz del sol o por la decapitación con las nichirinto, espadas forjadas para la caza de estas criaturas. Sí, tiene un significado emocional, pues estos demonios sienten ira, envidia y orgullo, y el ser humillados por sus enemigos jurados supone una herida más supurante que cualquier desmembramiento.

Desde el primer capítulo, Tanjiro entierra y dedica oraciones y rezos a las personas que va encontrando en su camino, víctimas masacradas por los demonios. Los que sobreviven a la cruel vida entre las montañas se ven marcados igualmente por la tragedia. Las cicatrices recorren los rostros de niños y adolescentes, a menudo huérfanos, presas fáciles para estas bestias sedientas de sangre (el único alimento que precisan). La muerte es algo tan común en Guardianes de la noche que llegan a aparecer rasgaduras en el fino velo separador del mundo de los vivos y de los muertos, como fue el encuentro de Tanjiro con Sabito y Makomo, dos niños que adiestran al protagonista en el arte de la espada, sin este saber que fueron devorados en el pasado por el mismo demonio con el que terminaría enfrentándose en la prueba de iniciación.

Guardianes de la noche - Tren infinito 2. Revista Mutaciones

Entre la apatía, la desesperanza y la rabia del abanico de personajes de Guardianes de la noche se puede apreciar una fulgurosa llama de nombre Kyojuro Rengoku, uno de los llamados “pilares” (tenientes) de la organización cazademonios y protagonista casi absoluto de Tren infinito. Sobre Rengoku cae el peso dramático de la película, un personaje que tuvo un papel anecdótico al final de la primera temporada, pero que aquí destaca rápidamente por el extrañamiento que producen sus interacciones con el ya menos extraño trío de novatos que forman Tanjiro, Zenitsu e Inosuke. La jovialidad, jolgorio e incluso vida que transmite su presencia es como la de una hoguera que les calienta tras años de camino por una salvaje senda de violencia, desdén y desconfianza. Hasta el punto en el que les vemos flotar a su alrededor, en éxtasis después de que Rengoku les acepte como discípulos.

Ante su prodigiosa habilidad con la espada, Rengoku llama la atención de una de las “lunas demoníacas” en el clímax de Tren infinito. Esta le ofrece a Rengoku la posibilidad de ser transformado en demonio. La idea de la inmortalidad que pregona Akaza, el confiado demonio, es una basada en la eterna superación entre rivales e iguales, “Únete a mí”, dice, “y podremos pelear para toda la eternidad”, señalando a la vejez como su verdadera enemiga, la única que acabará venciéndole por fuerte que sea o llegue a ser. Escapar de la muerte suena fantasioso, incluso en un mundo habitado por monstruos y apariciones, pero la respuesta de Rengoku no sorprende. Él elige la belleza de lo efímero, de aquello que se marchita, de las llamas que terminan por extinguirse. Tan irónico como profético.

Guardianes de la noche: Tren infinito concluye con Kagaya Ubuyashiki, el Patrón del grupo de cazadores de demonios que da título a la obra, paseando por un cementerio. A él llega un cuervo con noticias sobre lo ocurrido en el Tren infinito, la tragedia ha golpeado una vez más a la organización de los guardianes de la noche pero, extrañamente, sonríe entre las tumbas una vez más. Vemos entonces una nichirinto familiar, rota entre la negrura de los créditos finales, pero resplandeciente. Una película-paréntesis, alejada del escenario y de la mayoría de personajes de la serie a la que pertenece, pero bendecida con un adecuado halo de elegía, de pérdida irrecuperable, que la hace mejor que cualquier OVA que se le intente acercar.

 


Guardianes de la noche: Tren infinito (Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-He. Japón, 2020)

Dirección: Haruo Sotozaki / Guion: Koyoharu Gotōge / Producción: Hikaru Kondo y Yuma Takahashi / Edición: Manabu Kamino / Música: Yuki Kajiura y Go Shiina

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