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ESCAPE ROOM 2: MUERES POR SALIR


Escapar de lo impostado

Escape Room 2. Revista Mutaciones

Escape Room (Adam Robitel, 2019) adolecía de querer imponer a sus personajes unas tramas dramáticas, artificiales y redundantes, que contrastaban de forma negativa con la angustia que (se supone) produce ver cómo superan las pruebas mortales a las que se ven enfrentados. El mismo hecho de presenciar a unas personas luchando por su vida es lo suficientemente dramático como para tener que preocuparse de sus numerosos traumas. Escape Room 2: Mueres por salir (Adam Robitel, 2021) no solo no arregla este exceso, sino que se lanza de lleno a él. La película quiere fundamentarse en el carisma y el cariño cogido por el público a los supervivientes de la primera para aumentar su tensión dramática. Esto tendría sentido si existiesen tales cosas: sus vivencias son tan específicas e inusuales (son doblemente supervivientes de catástrofes) que en lugar de cercanía hay distancia. Además, las pruebas que han de superar son tan pirotécnicas que, antes de una preocupación por su estado anímico, consiguen embotar cualquier sentido empático. Parecería que el espectador es el de un espectáculo circense.

Escape Room 2. Revista Mutaciones

Quizás, como dicha función circense, podrían funcionar las dos. Si se consigue olvidar ese abundante voltaje dramático, Escape Room 2: Mueres por salir (así como su predecesora) se perfila como un entretenimiento plano, una película que se olvida al acabar pero que no parece estar perdiéndose mucho el tiempo al verla. Si esta fuese consciente de que este es su punto fuerte, y no intentara machacar (el flashback está a la orden del día) con el pasado de los personajes, sería una cinta correcta. Pero es muy, muy complicado que un rompecabezas sea emocionante y a la vez emotivo. Por ejemplo, la escena en la que llueve ácido se construye mediante la emoción de ver a los personajes en un peligro constante, pero su final es tan artificial y melodramático que podría ser risible. Querer sumar a la épica del juego por vivir una épica de los personajes que no toca en ningún punto con lo terrenal hace que el vaso de la diversión se desborde y ahogue al espectador.

Incluso así, la película parece querer necesitar otra secuela. Tiene la intención de erigirse como saga dirigiéndose hacia un final que parece ser la apoteosis de todos sus defectos. La clave para que enderece su rumbo estará en dejar de tomarse tan en serio: así el espectador no tendrá la necesidad de abandonar la sala como sus personajes las crueles escape rooms.


Escape Room 2: Mueres por salir (Escape Room: Tournament of Champions, Estados Unidos, 2021)

Dirección: Adam Robitel / Guion: Maria Melnik, Daniel Tuch, Will Honley / Fotografía: Marc Spicer / Reparto: Indya Moore, Isabelle Fuhrman, Taylor Russell, Holland Roden, Logan Miller

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