ENTREVISTA A ENRIQUE URBIZU (GIGANTES, 2018)

“Yo reivindico la composición de la imagen”

El director español Enrique Urbizu vuelve a situarse detrás de las cámaras siete años después de su último largometraje, No habrá paz para los malvados, esta vez en formato televisivo, en la creación de la serie Gigantes para Movistar+, de la que dirige los tres primeros episodios. El estreno de la nueva serie de la plataforma española se produce en la edición de este año del Festival de San Sebastián. Actualmente, el cineasta se encuentra rodando la segunda temporada de la serie donde dirige los seis episodios que la integran. La entrevista a continuación tiene lugar poco tiempo antes del rodaje de esta segunda entrega.

Entrevista Enrique Urbizu 1 - Gigantes - Revista Mutaciones

Gigantes supone su primer trabajo en televisión, no como director, sino como autor, con una obra que arrastra consigo decisiones formales impropias del medio, como bien podría ser rodar en 2’35. ¿Cómo se enfrenta en este proyecto al formato televisivo?

La serie está escrita de tal forma que desde su desarrollo empieza a marcar decisiones formales prácticas. Las elipsis son radicales, hay con frecuencia montajes en paralelo… todo esto viene del material y había que, en vez de domarlo, dejarse llevar. Una determinante era el 2’35. La sensación espacial que debía tener el material era muy importante. Cuando me hablaban de referencias, como Los Sopranos y cosas así, yo miraba para otro lado. El carácter del material es muy peculiar. Es un drama familiar-criminal, pero no se parece demasiado al tratamiento al uso que se le ha dado en televisión a esa mitología criminal, alejándose de cómo ha sido contado anteriormente en España. Es un tono delicado porque roza el melodrama como también el cine negro y todos confluyen en muchos mundos. Todos también reales, pero el material no es realista ni pretende serlo, es un serial y eso implica correr riesgos.

A pesar de este cambio de formato, Gigantes y sus personajes permanecen dentro de temas, como el de la familia y la soledad, que usted ha desarrollado antes en películas como La vida mancha (2003) o No habrá paz para los malvados (2011). ¿Cómo relaciona este nuevo proyecto con sus obras anteriores?

Desde luego, Gigantes la defino como una serie de personajes donde todos están muy solos y deseando destruirse entre ellos. Solos también estaban Santos Trinidad, protagonista de No habrá paz para los malvados y el tío Pedro, protagonista de La vida mancha… Apenas sabemos gran cosa de estos personajes y aun así empatizan con ellos y eso me parece fascinante. La relación que guarda con el espectador que, frente a un espectáculo moral y devastador, sigue sintiéndose atraído por los protagonistas. ¿Por qué nos parecen fascinantes? La historia de siempre.

Entrevista Enrique Urbizu 2 - Gigantes - Revista Mutaciones

En la serie toman fuerte importancia los espacios exteriores. El Madrid castizo, sus extrarradios y un icónico centro reconocible por sus paisajes típicos. Sin embargo, estos lugares son vistos desde la marginalidad, donde la cotidianidad diaria convive con el tráfico de drogas y la corrupción, algo poco explorado anteriormente en cine y televisión. ¿Qué relación guarda la serie con la ciudad de Madrid y en qué se parece esta con la representada en la ficción?

Gigantes es Madrid. Los personajes de la serie pisan las calles de Cascorro y El Rastro. El anticuario, el chamarilero, el gitano, el trapicheo… lo que me imagino puede ser la infancia de Abraham. Lo que sucede es que no está basado en hechos reales. Los hechos reales son los de siempre… El tráfico de cocaína sale por un lado y entra por el otro, lo tiene quien lo tiene y la serie no iba a contar eso que ya sabemos todos. Nos hemos inventado unas familias que de existir… pues habrán existido similares, como aquellas que tienen un edificio entero habitado por sus familiares, comprado y lleno de ocupas desde hace varias generaciones. El monopolio de drogas, el negocio obviamente relacionado con la policía y aquellos que están a cargo de que funcione la cosa… Todo eso está contado mil veces. Lo que no se había hecho es este cuento en un espacio como este, con personajes más épicos. Es una apuesta y es lo que ha conformado la pinta que tiene la serie. A mí me encanta haber sacado ese Madrid y sacarlo de esa forma no-realista. Todo eso para mí, siendo un material muy familiar y un paisaje que adoro como es la ciudad y lo urbano, se convierte en un pequeño mundo mitológico, inventado, y espero que disfrutable.

Para capturar estos espacios hay un gran trabajo estético que destaca por el formato panorámico, filmado con lentes anamórficas, las cuales le dan una textura y cierta profundidad de campo que le permite al espectador una constante interacción con los fondos…

En el día que propuse trabajar en 2’35 insistí mucho en el ancho de la mirada y la profundidad del espacio. Familia es grupo, grupo es casa y casa es conjunto. Estoy muy orgulloso de varios planos medios, mantenidos con seis o siete personajes. De esos se ven pocos hoy en día donde todo está fragmentado. En Gigantes puedes mirar no solo al personaje sino al entorno. Y no es para nada paisajista, porque estás todo el rato con el relato, pero no puedes perder de vista el mundo en el que viven. El formato panorámico es muy bonito y puedes hacer algo muy ordenado, pero inválido y que no añada nada. Se elige a veces por preciosismo, pero luego no se usa. Aquí te permite dividir la pantalla de manera natural, un reencuadre de puertas… puedes solicitarle al espectador un disfrute extra para que se administre él, para que note el aire y a los personajes sin forzar su mirada.

También hay un minucioso trabajo de personajes y acciones en segundo plano…

El barrio y el paisaje humano es fundamental. Más en esta historia que pasa en unas calles. Los que vean esto en Alemania habrán estado en El Rastro cuando fueron de vacaciones a Madrid. Era importante lograrlo, pero sin desviarse en el tratamiento. No hacer documentalismo, cámara furtiva, sentimentalismo, ni folklorismo. Era imprescindible lograr credibilidad y verosimilitud en los escenarios, sobre todo los urbanos.

Entrevista Enrique Urbizu 3 - Gigantes - Revista Mutaciones

En la obra destacan la gran cantidad de citas con el arte (la pintura, la escultura…) que funcionan como elementos narrativos y descriptivos de los personajes y del entorno. ¿Qué relación tiene usted con el arte y cómo éste influye en su obra?

Mi relación con el arte tiene que ver con mi relación con la imagen. Yo siempre he sido consumidor de imágenes y la relación del cine primitivo, con la fotografía, la reproducción de la realidad y la pintura, que era la reproducción de la reproducción de la realidad… Yo reivindico la composición de la imagen. El tratamiento del color, la expresión, el porqué de las cosas, la imagen plana, la imagen en profundidad, la búsqueda del realismo y las técnicas para encontrarlo. Yo no entiendo cuando a un cineasta no le interesa eso per se. Entonces en el material de la serie había muy buenas oportunidades… Para empezar el mito de Saturno devorando a sus hijos nos lleva a Goya, cuya presencia va aumentando en la segunda parte de la serie. Y claro, al ser un tratante de arte no vas a trapichear con un Dalí o un Miró, entonces tenemos un Tiziano y en el dormitorio un Sorolla. Eso es élite. El dinero de la droga que está íntimamente relacionado con el blanqueado de dinero. Tú te compras un cuadro y el cuadro es blanco por sí mismo. El arte y este ciclo de Colombia-Cádiz-Europa es fascinante. Es decir, cocaína es igual a un Tiziano, Saturno devorando a sus hijos y José (Coronado) comiendo a un bebé…

Dentro de lo simbólico también destaca lo religioso, con la figura de Abraham, el personaje interpretado por José Coronado, el primer antagonista y cabeza de la familia. ¿Hay alguna relación con lo bíblico en el desarrollo del personaje y la familia?

No. Esto es material original de Manuel Bancedo y él mismo nos dijo que nunca lo había pensado. Es el padre de la Biblia y es muy icónico, claro, pero yo creo que Abraham es huérfano de hospicio en el Madrid bombardeado, no tiene ni padre ni madre conocidos, criado durmiendo debajo de los coches al calor del motor y ladrón en El Rastro. Ahí no hay religión. Lo que hay son un montón de preguntas, pero que como siempre prefiero dejar sin contestar.

Entrevista Enrique Urbizu 4 - Gigantes - Revista Mutaciones

El personaje de Abraham y el resto de los personajes viven en un mundo con una estructura piramidal dominada por los hombres, pero donde las mujeres son representadas como figuras de fuerza y resistencia que van ganando relevancia a través del metraje…

Eso no hay vuelta de hoja. El mundo del delito ha sido, con grandes y escasas excepciones, masculino. A las mujeres, hasta ahora, no les da por coger las escopetas y liarse a tiros. Las estructuras jerárquicas, piramidales, capitalistas, y en este caso al margen de la ley, son esencialmente masculinas. Las guerras siempre han sido representadas por hombres. Lo que empezamos a detectar, y que a todos nos parecía apasionante al empezar a trabajar, era la fuerza que cogían los personajes femeninos a través de la historia. No actúan de espejos, son autónomos. Tienen exactamente la misma identidad que los otros y sus razones… En el tercer capítulo, el árbol se empieza a abrir y la serie comienza a tomar otra densidad. Policías, periódicos, jueces, casi todas mujeres, en un mundo donde es la ausencia de la madre lo que marca todo. Se titula ‘Confluencias’ y es una palabra que me gusta mucho porque describe muy bien lo que a partir de ahí es la serie. En algún momento todos se cruzan con el otro sin saber que se están cruzando. Un mundo donde el serial negro se transforma debido a que la mujer cede y todo aquel mundo masculino sin madre de los primeros capítulos se agotará para darle paso a un futuro de personajes femeninos.


Entrevista realizada en Madrid el 12 de mayo de 2018.

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