ENTREVISTA A DEA KULUMBEGASHVILI (BEGINNING)

“Si podía llevar al espectador a través del sufrimiento con éxito, ese dolor sería una experiencia emancipatoria”

Dea Kulumbegashvili (Georgia, 1986)  fue uno de los nombres propios del Festival de San Sebastián 2020. Con su ópera prima, Beginning, la cineasta levantó tantos aplausos como polémica dada la controversia que entraña una película sobre el fundamentalismo religioso y el abuso sobre la mujer en Georgia. Pero, más allá de llevarse todos los premios (mejor actriz, guion, dirección y película), la valentía y el marcado estilo que desprenden la película son una carta de presentación de esta directora, con la que Mutaciones ha podido hablar.

Dea Kulumbegashvili en San Sebastián


En San Sebastián dijiste que lo que te interesaba de la idea inicial de la película era contar la historia de este tipo de mujer que siempre está de fondo. No he podido ver tus anteriores trabajos, pero me gustaría saber qué te interesaba no ya sólo del personaje de Yana, sino de todo el contexto político (por la parte de la ley y la policía) y religioso (por la parte de la comunidad de testigos de Jehová y los fundamentalistas) que rodea Beginning.

Quería escribir la historia de la mujer de un líder religioso de esa comunidad. La vida de esta mujer me era familiar porque yo crecí en un pueblo parecido al de Beginning, aprendiendo esos valores y conociendo esa forma de educar. Me quería enfocar en la crisis existencial de una mujer así, que en la narrativa tradicional siempre está en un segundo plano.

Con respecto al contexto político-religioso, lo que quería explorar era la dinámica del poder y de la cadena de mando. En Beginning hay opresión hacia los Testigos de Jehová pero también dentro de la propia comunidad, en especial sobre las mujeres. Al explorar esta cadena de mando vemos que la protagonista, Yana, es una herramienta más en la relación de dominación de los hombres. Incluso cuando se la viola, se la invade, ella sigue siendo un elemento secundario en esta relación de poderes.

La situación que vive Yana en la película podría parecer bastante lejana desde una perspectiva occidental, pero en la práctica no lo es tanto, pues es una mujer acosada sexualmente y, sobre todo, que vive en una sociedad que tiende a culpabilizar a la víctima. ¿Cuál dirías que era la mirada que querías imprimir en torno a esta situación, y la ves en cierto sentido extrapolable a Occidente?

Es cierto que incluso en las grandes ciudades occidentales en las que se asume cierta emancipación y liberación de la mujer, no es más que una ilusión. Una ilusión que olvida el pasado del que venimos, en el que las mujeres fueron instruidas a ser de una determinada manera. Teniendo en cuenta esta situación, la emancipación es un proceso mucho más complejo y doloroso. Mediante el dolor que sufre esta mujer trataba de conectar con la experiencia individual de cada espectador. Pensé que si podía llevar al espectador a través de este sufrimiento con éxito, entonces ese dolor sería una experiencia emancipatoria.

Hablando de los tipos de mirada, Beginning sigue una misma tónica al encuadrar, con una cámara alejada de los personajes y en ocasiones hasta con cenitales. Todo esto se percibe como si detrás hubiera una propuesta de plasmar lo que llamaría “la mirada de Dios”, una mirada que observa pero no juzga, contempla pero no interviene. 

Ese ingrediente está evidentemente ahí, cuando la gente me pregunta por la escena de la violación respecto a por qué la cámara está tan alejada y sin cortes, precisamente es por esto. Porque el universo es indiferente, y podemos llamarlo Dios o de otra manera, pero la realidad es que la naturaleza a nuestro alrededor es violenta e indiferente. Y quizás debemos asumir que nosotros sí tenemos capacidad para tomar decisiones, independientemente de nuestro grupo religioso o comunidad.

Al pensar en este concepto de “la mirada de Dios” se me viene a la mente el cine de Alfred Hitchcock, pero seguramente manejes otras referencias distintas o más actuales…

Hitchcock desde luego que está ahí, también Carl Th. Dreyer, por ejemplo con Ordet. Por un lado, creo que como directores todo lo que ha sido creado antes que nosotros nos influencia hasta cierto punto, desde imágenes a todo tipo de materiales. No tenía muy en mente mis influencias mientras dirigía, sino más bien la idea de reducir la película a lo que era esencial. Durante el rodaje, mayormente dejamos de lado la iluminación, el set o la decoración, para trabajar solo con lo que era imprescindible. Porque para mí la película esencialmente iba sobre el ejercicio de observar, y en última instancia todo fue construido con el propósito de llevar al espectador a observar ciertas cosas. Y en algunos casos llegó a ser tan minimalista que nos permitía una inmersión completa en la escena.

Por otro lado, creo que se subestima la influencia que pueden tener sobre el cine los livestreams actualmente, en los que a veces una persona muere en directo, por la manera en la que acentúan la importancia del tiempo real y cómo discurren sin dramaturgia, ni principio o final claros.

Yana y su marido en Beginning

Con respecto a la escena de la violación, cuando te pregunté en San Sebastián comentaste que la belleza y el horror formaban parte tanto de Georgia como de la vida de la protagonista, pero en el fondo lo que quería saber era si realmente crees que hay una manera de rodar una violación que no incomode, por mucha distancia a la que pongas la cámara como es este caso.

La escena de la violación estaba planteada desde el guion para ser rodada desde lejos, puesto que trataba de evitar cualquier manipulación por mi parte y permitir que el acto llegara al espectador tal y como es. Si la cámara estuviera más cerca, creo que la audiencia exigiría intervenir. No quería perseguir un efecto porque estoy en contra de eso, quiero presentar las cosas en su esencia. Respecto a la ausencia de sonido, no pudimos grabarlo durante la escena por el rumor del agua y cuando fuimos a grabarlo después comprendí que de esta manera se acercaba más a la realidad.

La violencia, verbal o explícita, está muy presente en Beginning y no siempre desde la distancia. Hay otras escenas en las que la cámara sí se posa sobre la protagonista, casi como si la acosara, que pueden llevar a pensar en un ahogamiento o asfixia de los personajes y que entroncan con lo que se viene llamando el cine de la crueldad

No creo que mi película sea cruel con los personajes, porque siempre trato de pensar en cuánto me acercaría al personaje si yo estuviera allí de verdad, y en la escena del bus por ejemplo verdaderamente estaríamos así de cerca. En el resto de escenas, la distancia se debe más a respeto que a una posible crueldad. Que pueda haber alguien que no sea capaz de conectar con los eventos que ocurren en pantalla debido a la distancia es algo que escapa a mi control.

Me llama la atención el estatismo del film, hay apenas cuatro movimientos de cámara y todos parecen tener que ver con que se produce un cambio interno dentro del personaje. ¿Por qué esta apuesta tan fuerte por el estatismo y, en tu opinión, qué intención tenían estos movimientos?

En esta Era que destaca por su profusión de todo tipo de imágenes y vídeos me planteaba cuál puede ser la esencia del cine. Si mueves la cámara mínimamente, entonces se despierta otra respuesta en el público, quizás una conexión más fuerte, a través de esos momentos. Cuando hablamos de un cine subjetivo, tendemos a pensar en un estilo de cámara en mano, siguiendo al personaje en todo momento. Pero yo no estoy de acuerdo con esto, no creo que necesite unos sets increíbles o llamativos para captar su atención. Me cuestiono las posibilidades del medio y cómo cada una de mis decisiones condicionan al espectador.

En Beginning se pueden ver reflejadas algunas de las cualidades de las películas más llamativas de los últimos festivales de cine: un ritmo narrativo pausado, una historia con temática controvertida y una puesta en escena marcada por la sobriedad, sin grandes efectismos. No sé si estás de acuerdo con estas cualidades y si crees que de alguna manera tu película se encuadra en este modelo concreto.

Para empezar, no creo que exista tal cosa como una estética concreta de cámara estática. Para cada película, el director tiene una visión y piensa sobre el tiempo, el espacio y se sumerge en la experiencia de manera única, sin tener en cuenta ninguna estética. No creo en absoluto en el estilo en el cine. Cada película puedo hacerla solo una vez y exclusivamente de una manera, por eso no creo en los aspectos cinematográficos.

 


 

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