ENTREVISTA A BURNIN’ PERCEBES (LA REINA DE LOS LAGARTOS)

 “Planteamos cada escena como una postal de tres minutos”

Surgidos de entre las filas del posthumor con la webserie Ventura Time y sus dos primeros largometrajes, Searching for Meritxell (2014) e IKEA 2 (2016), el dúo creativo Burnin’ Percebes (o, por separado, Fernando Martínez y Juan González) dan ahora un paso hacia adelante en su aún corta carrera con La reina de los lagartos, que ha sido aplaudida en el D’A Film Festival 2020, la sección Nouveaux Cinéastes Cinespaña 2019 en Toulouse, la sección Revoluciones Permantentes del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2019 y en el Rizoma Film Festival 2019, donde fue el largometraje ganador del VII Premio Rizoma de Cine. Aprovechamos el estreno en salas de esta su última y magnífica película para hablar con ellos sobre La reina de los lagartos, y sus orígenes, evolución y métodos de trabajo.


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¿Cómo nació Burnin’ Percebes?

Fernando Martínez: Nos conocimos en el colegio, en 3º de la ESO. Y en Bachillerato (al menos aquí, en Cataluña, y en nuestra época) existía una cosa llamada Treball de Recerca. Un trabajo de investigación que se hacía durante todo el curso, y que exponías después ante un tribunal. Debido a que sobre todo a Juan ya le molaba mucho el cine y a que yo me empecé a interesar por el tema junto a él, decidimos hacer este trabajo conjuntamente como un cortometraje. Y estuvo muy bien, porque te tenían que asignar un profesor que te tutorizara y como nadie tenía ni puta idea de cine pues hicimos lo que nos salió de los huevos. Ese es el germen de Burnin’ Percebes. El nombre nos lo pusimos porque nos daba la sensación de que Juan González y Fernando Martínez no era unos nombres que se te fueran a quedar mucho. Y surgió esta idea, que venía de unos dibujos, historias y cuentos que hacíamos en unas libretas, en el cole. Uno de ellos era un percebe ardiendo, y de ahí salió Burnin’ Percebes.

Una de las constantes en vuestro trabajo es que asumís gran parte de las labores técnicas y creativas. En La reina de los lagartos, ambos dirigías, escribíais y montabais. Y, por separado, Fernando se ocupó de la fotografía y Juan de una parte del sonido directo ¿Esta es una decisión relacionada con cuestiones presupuestarias o, por el contrario, con la intención de mantener un mayor control creativo sobre vuestros proyectos?

Juan González: Casi te diría que tiene que ver con cuestiones presupuestarias en un noventa por ciento. Si tuviéramos presupuesto para pagar a gente sería mucho más fácil tener un sonidista que te haga las cosas del todo bien (risas), o a un director de fotografía con experiencia. Pero también se debe a que, por una parte, tenemos que hacerlo todo nosotros y, por la otra, que siempre nos ha gustado hacerlo así. A Nando le interesa más el aspecto técnico y a mí no me llama tanto la atención lo que tenga que ver con la cámara pero el sonido, por ejemplo, tampoco es una cosa que me disguste. La necesidad de tener un técnico de sonido y un operador de cámara o un director de fotografía se unen con estas inquietudes que tenemos nosotros también.

FM: También es verdad que cuando trabajas de cierta manera, en una película tan pequeña, libre y anárquica como era La reina de los lagartos en la etapa de rodaje es difícil contar con según que técnicos para que trabajen de cierta manera, además de la libertad que da el que el cámara seas tú, sabiendo que puedes grabar cuando quieras y que tú eres tu propio equipo. Y en casos como éste, en el que esa era la necesidad, ya nos iba bien. Si tuviéramos el presupuesto suficiente como para hacer un rodaje pautado, como esperamos poder hacer a partir de ahora, entonces sí que optaríamos por un equipo. Aún y así, hay cosas -como el montaje- de las que creo que será difícil que consigan separarnos.

JG: Sí, porqué, por nuestra manera de hacer, gran parte de la historia de la película se acaba construyendo durante el montaje. Pero claro, tal y como se planteó técnicamente La Reina de los lagartos habría sido muy difícil encontrar un director de fotografía que entendiera lo que pretendíamos y que pudiese, digamos, fallar de la manera en la que la película lo requería. El error formaba parte de la película ya desde el principio, y decirle a un director de fotografía que tiene que haber un error es algo complicado. Una persona así no es fácil de encontrar. También creo que es un plus para la película que su director de fotografía haya sido Nando.

Existen algunas parejas creativas que siempre trabajan juntas estos aspectos que comentáis, pero cada uno de estos equipos tiene su propia forma de funcionar. En vuestro caso ¿Cómo acordáis que decisiones se toman durante la escritura, rodaje y montaje de vuestras películas?

FM: Creo que este es uno de esos casos en los que ser dos facilita mucho las cosas, porque tenemos la máxima de que sea lo que sea que hagamos tiene que gustarnos a ambos. Y si uno de los dos, en un caso concreto, ve algo que no le gusta se puede intentar debatir y demás, pero siempre a sabiendas de que nunca se hará nada que no convenza a alguno de los dos. Eso hace que sea muy fácil descartar algunas ideas y dar otras por buenas, porque ya hay una pequeña criba que facilita mucho resolver las dudas que puedan surgir.

JG: Es bastante consensuado. A nivel de guion, por ejemplo, si te explicara la historia del inicio de La reina de los lagartos hasta lo que ha acabado siendo verías que no tiene nada que ver. Son pequeñas mutaciones que han ido surgiendo de conversaciones nuestras sobre cómo podía evolucionar la historia. A la hora de redactarla, para que los actores tuvieran algo a lo que poder decir sí o no, ya nos pusimos a organizar paso a paso como veíamos la historia pero siempre de forma consensuada. En el rodaje funcionamos de una forma similar. Vamos un poco más a piñón como en todos los rodajes, aunque en este en especial porque disponíamos de tiempo y recursos limitados. Y en montaje ya nos lo tomamos con más calma, pero siempre nos preguntamos “¿esto qué tal?” y si los dos lo vemos bien le damos el ok pero si, por el contrario, hay algún tipo de discusión, o se acaba eliminando o se llega a un acuerdo sobre lo que creemos es mejor para la película. Pero sí, todo siempre es consensuado, a nivel creativo, y a lo que el resultado final se refiere no creo que ninguno de los dos imponga su postura al otro. Siempre funcionamos en ese mismo nivel durante las fases de guion, rodaje y montaje de la película.

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¿De dónde salió la idea de La reina de los lagartos?

FM: Hace un tiempo quisimos hacer una exposición. Fuimos a la Virreina. Centre de la imatge a ver una exposición de Albert Serra (Singularitat: Catalunya a Venècia) parte de la 56ª Biennale de Venecia. En esta exposición, Serra ponía varias pantallas que explicaban una historia mientras, a la vez, cada pantalla narraba, individualmente, una historia en sí misma que funcionaba de forma independiente. Nos moló mogollón. Entonces, fuimos gestando un proyecto que consistía en llenar una sala con noventa pantallas, y que en cada una de ellas hubiera un bucle de un minuto para que juntas hicieran una película de noventa y que, además, pudieran ser vistas en el orden que se deseara. Todo giraba alrededor de un pueblo en el que se comentaba que una de las vecinas, que se llamaba Marta, había parido un lagarto. Y era como ver los rumores de la gente del pueblo, alrededor del tema de que Marta había parido un lagarto. Y de Marta ha parido un lagarto creo que es de donde viene la historia que acabó siendo La reina de los lagartos.

Marta ha parido un lagarto habría sido un buen título. Ahora una pregunta un poco al uso ¿cuáles diríais que han sido vuestros referentes? No solo venidos del cine, si no en general…

JG: Esta es una pregunta que a mí personalmente me cuesta mucho responder, porque hay muchas cosas y nada a la vez. Una de las que, quieras o no, nos influenció más en esta película en comparación con las anteriores fue el haber conocido a Ion de Sosa, un amigo con el que rodamos el teaser de un proyecto que finalmente no pudo ser. Él se negó a rodar en digital este teaser y fue el que nos introdujo en el mundo del celuloide. La manera que teníamos de rodar en digital tampoco difiere mucho de como trabajamos con Super 8 pero desde luego fue un cambio. De su estilo, y del cine de Chema García Ibarra, hemos absorbido un ritmo más reposado, con planos más estáticos, y que puede verse en La reina de los lagartos. Pero, más a grandes rasgos, es que son muchísimas cosas: por ejemplo, E.T. El extraterrestre(Steven Spielberg, 1982) es un referente para esta película, aunque no tengan nada que ver, pero si vas cogiendo miguitas de aquí y de allá hay muchas cosas… pero no sé si te podía decir una que sea muy, muy clara.

FM: Me acuerdo de cuando estábamos con la planificación de la película pensándola a nivel técnico y estético, planteando todos los planos como si fuesen postales, tuvimos muy presente El resplandor (Stanley Kubrick, 1980). Aunque sean como dos mundos diferentes había algo en esos planos y encuadres de los que queríamos coger la esencia, planteando las escenas como si fuesen cuadros. Pero hay otra cosa, el cine que le gusta a Juan y el que me gusta a mí no siempre es el mismo, con lo que las influencias y referentes que tenemos son muy variados, y nos puede influir desde una exposición a un video de Youtube. Al fin y al cabo, nuestros inicios fueron en Youtube y tenemos Internet muy presente, con lo que siempre nos ha influido. Al principio nos centrábamos en hacer un humor muy absurdo y ahora hemos evolucionado. Cuando empezamos, tendíamos hacia un humor más incómodo y La reina de los lagartos es, de todas nuestras películas, quizás la que más influencias ha tenido, aunque a la vez, y como dice Juan, es en la que se nos hace más difícil definirlas cuáles son. Supongo que como público uno puede pensar en E.T. El extraterrestre o V (Kenneth Johnson, 1984-1985), y V no es una serie que nosotros viéramos, nos pilla muy lejos. Pero sí, la ciencia ficción, las comedias románticas… Todo está un poco ahí.

JG: Incluso también, a nivel narrativo y de planificación tuvimos bastante presente en esta película a Ulrich Seidl, que hace narraciones prácticamente a través de postales. Hace unos encuadres que prácticamente ya valen como escenas en sí mismos, y lo tuvimos presente a la hora de planificar como sería esta película a nivel técnico.

Tanto Ventura Time como Searching for Meritxell o IKEA 2 fueron etiquetadas en lo que se vino a llamar posthumor. Una tipología que entre sus rasgos comunes tiene el hecho de haber encontrado una parte importante de su público a través de Internet, donde vuestros trabajos previos a La reina de los lagartos (que sí se estrenará en salas) encontraron sus espectadores a pesar de su heterodoxia ¿Creéis que el hecho de que vuestros trabajos se distribuyan por uno u otro canal afecta a su recepción por parte del público?

JG: Me mola como ha empezado la pregunta. Las etiquetas funcionan evidentemente para que puedas ubicarte y prever a que tipo de cine te vas a enfrentar, pero ha habido una evolución desde nuestra primera película, Searching for Meritxell. No es el mismo tono, en general. Y no sé si el posthumor, al estilo de Vengamonjas, se podría aplicar a esta película. En mi opinión no tiene nada que ver. En los inicios ahí estaba, pero luego hemos ido evolucionando hasta este punto; creo que el tono es un poco más pulido, y la película es más personal. Y el hecho de que el público pueda ir a ver la película al cine ya implica un mecanismo relacionado con cómo es La reina de los lagartos. Searching for Meritxell e IKEA 2 se acercaban un poquito más a este tipo de humor anterior, y estas plataformas eran el lugar donde debían vivir esas películas. Pretender que Searching for Meritxell se estrenara en salas de todo el país era una cosa un poco extraña, sin embargo, La reina de los lagartos ya tiene otra voluntad y quizás es más fácil que llegue al público con esta estrategia nueva de distribución, gracias a ElaMedia y Aquí y Allí Films, que nos están ayudando a llevar todo esto adelante.

Estamos de acuerdo. A mi modo de ver, la incomodidad que define al menos una parte del posthumor no aparece en La reina de los lagartos. Al contrario, diría que es una película especialmente tierna, muy cálida.

JG: Claro, es que esa era la voluntad. La película no es una comedia romántica al uso, aunque sí que se acerca un poco a eso… Yo creo que las comedias románticas en general no suelen ser de carcajada o de “qué bien me lo he pasado” si no que más bien dejan un poso de ternura que era a lo que nos queríamos acercar. Una comedia romántica con ciencia ficción; esa era un poco la idea dentro de lo natural y cotidiano que es todo lo que ocurre en la película. Eso era un poco a lo que nos queríamos acercar ¿no?

FM: Exacto, sí.

Sin llegar a la factura formal de bajísimo presupuesto de vuestros trabajos anteriores, el empaque visual de La reina de los lagartos se aleja bastante del de producciones más convencionales. Concretamente, quería preguntaros por los efectos especiales y de montaje, con recursos que parecen propios del cine silente ¿Su utilización se debió a un planteamiento estético y formal premeditado, o estaba más relacionado con limitaciones presupuestarias?

JG: Nando se encargó de este apartado de los efectos visuales, así que ahora lo explicará. Pero antes quiero hacer un pequeño matiz: siempre somos conscientes de la realidad que tenemos a nivel presupuestario y creo que siempre pensamos las cosas teniendo en cuenta hasta dónde podemos llegar. Luego, todo eso ya forma parte de la propuesta visual de lo que hacemos.

FM: Creo que hay varios temas dentro de esta pregunta, o varios enfoques sobre lo que nosotros hicimos. Desde el principio teníamos claro que queríamos rodar en cine, y que queríamos contar una historia pequeña, teniendo en cuenta, además, de que el presupuesto del que disponíamos no era muy grande y considerando el tope que suponía el que el método de filmación en cine al que teníamos un mayor acceso era el Super 8. Queríamos rodarlo en este formato porque podíamos acceder a las cámaras y a la película por nuestros propios medios, y al hacer las primeras pruebas en Super 8 antes de saber incluso de que iba la película o cómo se haría, nos dimos cuenta del aura que respira. Eso nos facilitó la estética de la película, un aspecto que a nosotros nos interesaba mucho. Sabiendo que no teníamos director de fotografía ni un cámara profesional, por así decirlo, nos dimos cuenta de que el Super 8 nos iba a dar una atmósfera con la que podíamos estar tranquilos, si aceptábamos que el error estaría presente en la película. Hicimos el ejercicio de que, como solo podíamos rodar planos de tres minutos, intentamos que cada plano fuese un cartucho entero de Super 8, respetando plenamente todos los errores que surgieran durante la película (y ahí hay planos como, por ejemplo, el de Miki Esparbé en el que ni se le ve la cara) y dándole a la película un sentimiento como de recuerdo, de video casero, que favorece que la historia sea más universal. Ni la emplazamos en un sitio concreto, pese a que para muchos es obvio que ocurre en Barcelona, ni tampoco en una época, porque no hacemos referencia a ninguna, más allá de que Javier lleve una camiseta de Yoko Ono con lo cual Yoko Ono ya ha existido… Nos daba la sensación de que permitía una atmósfera muy especial. Pero, básicamente, creo que el germen fue qué queríamos hacerla en cine sí o sí, y además hacerla por nuestros propios medios, con lo que solo podíamos hacerla en Super 8. Y puestos a rodar en Super 8 decidimos que estos encuadres como postales y tomados con la cámara fija en un trípode eran una apuesta muy parecida a lo que ya hacíamos antes y que además nos facilitaba el poder rodar con estas cámaras tan antiguas. Planteamos cada escena como una postal de tres minutos. Quedara así o no en el resultado final, esa era la idea.

JG: Sí, el Super 8 acabo siendo parte del guion y de la propia realización. Condicionó como estaba planteado el proyecto y como se iba a rodar.

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Los planos que componen La reina de los lagartos se rodaron a toma única ¿Cómo lo trabajasteis con los actores?

JG: Cuando planteamos el proyecto íbamos con miedo porque si pasaba cualquier cosa había que volver a empezar de cero y el metraje era limitado, así que inicialmente habíamos pensado en ensayarlo todo. Pero en la primera toma que tuvimos con ellos (Bruna Cusí y Javier Botet) nos dimos cuenta de que no queríamos perder esa naturalidad. Nos pusimos de acuerdo entre los cuatro para no perderla, pese al riesgo que implicaba el tirar los planos a toma única. Fue en la escena de la abducción extraterrestre; nos pareció tan guay y tan puro que al final pensamos que tenía que ser así, a toma única. Entonces llegamos a un proceso de trabajo que consistía básicamente en que nosotros repasábamos la escaleta con ellos, establecíamos una serie de pasos en el guion que debían seguir del estilo de “Tú vas de A a B, pasando por estas tres fases, es muy importante esta frase y esta también…” con lo que el desarrollo del diálogo era prácticamente una improvisación. Así teníamos las pautas marcadas de lo que debería ser el diálogo entre ellos.

Esta es la primera de vuestras películas que no producís vosotros en solitario, ya que cuenta con la participación de Pedro Hernández Santos, de Aquí y Allí Films, como tercer productor…

FM: Realmente, la película la produjimos nosotros hasta el punto de salir de posproducción. Es decir, nosotros rodamos, posproducimos y al llegar al Festival de Sevilla, la misma semana de ganar el Premio Rizoma, nos dimos cuenta de que gestionar la película era muy complicado, porque no éramos una productora. Había muchos temas legales que debíamos llevar, y como ya estábamos trabajando con Aquí y Allí Films en nuestro siguiente largometraje, Golem, les propusimos adoptar La reina de los lagartos para poderla “legalizar” y así optar a según que festivales, calificarla, y demás. A ellos les moló la idea y ahí es donde entraron como productores. Ahora mismo, la película es de Aquí y Allí Films porque la adoptaron. Para nosotros fue superguay porqué es muy difícil que alguien se arriesgue a hacer algo así, pero ellos se lanzaron a la piscina a por todas.

Vuestro próximo proyecto, Golem, ha recibido recientemente el espaldarazo de AbyCine para su desarrollo, pero teniendo en cuenta que hasta ahora vuestro cine no ha sido muy ortodoxo que digamos, y que actualmente la situación del mundo de la cultura en general, y el cine en particular, no es especialmente halagüeña ¿cómo veis vuestro futuro dentro del cine español?

JG: Estamos en un momento en el que las plataformas ayudan mucho a cualquier tipo de creador. Yo, dentro de lo que cabe, soy optimista y creo que pronto… bueno, ahora mismo no porqué todo el mundo está mal por la pandemia, pero creo que de alguna forma todo esto va a relanzar un poquito cualquier tipo de cine. O, si no, ya nos espabilaremos.

FM: Las plataformas son una pieza muy importante en el modo en el que la gente está viendo cine últimamente, y no solo porque lo vean en una pantalla de ordenador y no en una sala si no porque se está abriendo muchísimo la visión que se tiene del cine. Y pese a que muchas plataformas pueden ser muy carcas y restrictivas hay otras que apuestan por un cine más diferente. De alguna manera, la gente se está acostumbrando a ver todo tipo de cine.

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