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ENTREVISTA A CARLA SUBIRANA (SICA)

 

 «A veces el cine, la creación, viene de impulsos que son inconscientes y tu trabajo como cineasta es descubrir qué hay ahí, desgranar.»

Hablamos con Carla Subirana a raíz del estreno de Sica, una película que aborda temas como el duelo, la madurez y la amistad, pasando por el cambio climático. En un pueblo gallego, en la Costa da Morte, Sica recorre los acantilados y se enfrenta a un viaje de descubrimiento mientras espera a que el mar le devuelva el cuerpo de su padre perdido en un naufragio.

¿En qué momento te enamoras de Galicia y decides que es el lugar para hacer tu película?

En el 2016, fui caminando a Costa da Morte por el Camiño dos Faros, que es un camino que recorre desde Malpica hasta Finisterre. Había un pueblecito que se llama Arou, que es una de las etapas más bonitas del camino. Me llegó muy adentro, fue algo que me invadió de forma inconsciente y hubo una conexión brutal. Entendí que ahí había la semilla de algo pero no sabía muy bien por qué. Como vengo del mundo documental, volví a lo largo de 3 años, de una manera totalmente libre para aprovechar y conocer el territorio. Es un lujo poder hacer esto, llegar a la historia y entender qué quería contar, ir encontrando a los personajes a partir de este proceso de investigación. Poco a poco esta catalana se enamoró de esa costa, de su historia. A veces el cine, la creación, viene de impulsos que son inconscientes y tu trabajo como cineasta es descubrir qué hay ahí, desgranar. El cine es universal al final, pero está claro que esta historia, esa fuerza, ese océano… el mediterráneo no tiene nada que ver. Se mezclan también cuestiones culturales, eso que tiene Galicia con esa conexión espiritual, una conexión atávica, telúrica, con la fuerza de la tierra, del mar, esa cosa un poco primigenia de lo que te da la naturaleza. Y yo, como ser humano, como urbanita, siento que muchas veces hemos perdido esa conexión, y en esa conexión está todo, está toda la información, y nos hemos descarrilado de una manera casi grotesca, estamos en descarrile total.

Los diversos personajes que aparecen en la película, ¿parten o tienen inspiración en personas reales?

Suso por ejemplo parte de una persona real, el portugués también nace de “el Rubio del Camelle”, que es un buceador ya jubilado, pero que ha rescatado en su vida más de 40 cadáveres del fondo del mar. Y Rubén, Suso, es un cazatormentas. Él en su infancia aprendió a observar los cielos y aprendió el comportamiento de la naturaleza, a saber cuándo podía llegar una tormenta. Entonces supongo que aquí se mezclan cosas. El viaje de la hija hacia la madre tiene que ver con una experiencia personal. En mi primera película, Nadar (2008), ya hablo sobre la ausencia de la figura masculina, es el mismo tema pero con otro lenguaje. El agua tiene mucha presencia en mi primera película, y aquí el mar también es un personaje más. Entonces bueno, los creadores muchas veces tenemos una serie de obsesiones y las vamos transmutando, pero de alguna manera volvemos, mezclamos esa parte de imaginación y esa parte de experiencia personal.

Sica. Revista Mutaciones

En la película están muy presentes los oficios propios de la zona de costa de Galicia, como las percebeiras o los marineros, ¿Qué te llamó la atención para querer retratar estos oficios y realidades?

La sociedad gallega en general tiene un vínculo con el trabajo, es una comunidad autónoma que, como ellos dicen: “somos la periferia de la periferia”, han sufrido un abandono histórico e institucional a lo largo de muchos siglos. Esto está en su historia, en su forma de ser. En Galicia el oficio del marinero es un oficio más masculino. Incluso algún marinero me dijo, “no, las mujeres no pueden embarcar, trae mala suerte”. Aún hoy en día existen esas frases o tradiciones que se arrastran a lo largo de los tiempos. Pero por ejemplo en el mundo del percebe hay muchas mujeres, y en el mundo del marisqueo la mayoría son mariscadoras. La mujer en la sociedad gallega es fundamental en el sentido de que son mujeres muy trabajadoras. Yo he caminado por diferentes zonas de Galicia y es muy habitual encontrarte la imagen de la mujer gallega trabajadora. En una pequeña aldea ves a una señora mayor con su bata, trabajando con las gallinas o con las vacas, o labrando el campo. Precisamente así es como conocí a una percebeira. Conocí a varias, pero con la que más me vinculé era una percebeira que se llama Marilista, de Corme, y la acompañé al percebe en varias ocasiones y ahí ves esa convivencia de vida y muerte que está tan presente en Costa da Morte y también en la peli. El mar te da la vida, te da de comer, históricamente ha dado de comer a toda la Costa, pero también te quita la vida, también es una gran sepultura abierta. Mari me contaba: “Mira, al percebe tendríamos que ir dos como mínimo, para estar las dos en caso de que a una le pase algo, pues la otra puede pedir auxilio o intentar ayudar, pero a mi me gusta ir sola, yo me pongo un chubasquero rojo y si me caigo al mar me encontrarán muy rápido” Increíble ¿no? Supongo que a través de ella decidí que la madre de Leda sea percebeira, porque me parece que ese oficio es increíble. Ir, observar, es como una danza. La ola viene y ellas, a través del sonido de las olas y el conocimiento del mar, saben perfectamente si se tienen que retirar un paso, dos, tres, o ponerse a correr. Es una danza con el mar, es super bonito.

A la hora de grabar, el clima gallego es muy difícil, pudiendo ser peligroso por la zona en la que estuvisteis, entonces ¿tuvisteis complicaciones? ¡Todas! Bueno, ya decidir que vas a rodar en invierno en Costa da Morte es una temeridad, y lo sabíamos.

Éramos equipo mixto, gallego/catalán, y los gallegos nos miraban con una cara diciendo… están locos. Pero por la historia, necesitábamos esos cielos, ese ambiente, esa climatología más invernal, entonces no nos quedaba otra. También teníamos menos horas de luz solar, con lo cual las horas de rodaje se reducían, pero a la vez, si te fijas, en el 80% de los planos de Sica el viento está presente, y eso ya no es casual. No es solo la cuestión estética, sino que puedes sentir casi la textura, el olor del mar, el salitre, sentir la sal en la piel, y yo creo que si no hubiéramos rodado en invierno hubiéramos perdido muchas cosas. Pero también debo decir que la crisis climática ha estado en el rodaje porque en enero, que históricamente es un mes que casi no pueden salir a faenar por los temporales y por muy mal tiempo, empezó a hacer sol. El cielo estaba azul, y estábamos el equipo entero en la furna das Grallas esperando a que se cayera la tarde porque no podíamos rodar por raccord. Entonces en la peli yo estoy hablando un poco de la crisis climática, pero esta está también en el propio rodaje. Esto nos hizo sufrir porque no nos ayudó en ese sentido pero dices, esto ha venido, es así, y ha venido para quedarse si no nos ponemos las pilas.

Carla Subirana. Revista Mutaciones

Dentro de la propia trama de la película,  ¿Cómo construyes las relaciones de amistad de Sica?

Leda es como la amiga de la infancia de Sica, la que está perdiendo. Leda está interesada en salir con los chicos, en maquillarse, son esos momentos de la infancia que nos ha pasado a todos. Tienes esa amiga que ya está empezando a salir, y a ti quizás te interesa más jugar a la pelota. Yo era muy niña, muy infantil, y entonces viví eso. Por un lado ella está apenada porque su amiga se distancia de ella, pero por otro lado aparece el nuevo amigo, que es un outsider como ella. De hecho los chicos del pueblo se ríen de ellos y les dicen, “ey ¿donde vas cazatormentas? y la correcaminos”, como diciendo… estos frikazos. Me gustaba esa nueva amistad. Leda se distancia pero aparece Suso, que son muy diferentes, cada uno con sus obsesiones, pero la amistad se encuentra. Suso está obsesionado con la llegada de Ofelia, pero Sica está esperando que el mar devuelva el cuerpo de su padre y Suso le ayuda. También dentro del marco del viaje del héroe clásico que dibuja Homero en La Odisea o Joseph Campbell en El héroe de las mil caras. En este caso es el viaje de la heroína, siempre hay un personaje auxiliador, que ayuda a la heroína a conseguir lo que busca, lo que desea. Suso es ese gurú que le va ayudando: “Pues ahora habla con el portugués, pues dentro de tres días va a venir una gran marea que va a devolver a la tierra todo lo que no es suyo”. Me parecía bonito mezclar esos personajes reales que había conocido, esa poesía que les escuchaba al hablar, y luego la imaginación, la creación, que cuando tu creas hay cosas que no tienen nada que ver con nada, que ni has oído ni que has vivido sino que son tu propia imaginación.

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