EN UN BARRIO DE NUEVA YORK

There is no business like show business

En puntuales y grandilocuentes dosis, los titánicos estudios de Hollywood revuelven los cajones de Broadway en busca de un misterio, de aquello que logró vencer a golpe de espectáculo el declive en taquilla que provocó la televisión en los 50, buscan la belleza de los musicales dorados. Una belleza que se persigue recuperar, en ocasiones con merecidísimos éxitos como Chicago (Rob Marshall, 2002) y en otras con incoherentes fiascos como Cats (Tom Hooper, 2019). En este año de salas vacías, la apuesta es En un barrio de Nueva York, de Jon M. Chu y melodías de Lin-Manuel Miranda, un musical de reivindicación étnica cuya esencia se reconoce más en el clasicismo que en el posmodernismo.

Pongamos negro sobre blanco. Tras los musicales de repertorio que surgieron con el sonoro precisamente de la mano de Warner, directores como Vicente Minelli o Stanley Donen llenaron de brillo, idealismo y color el género y las películas de la Metro Goldwyn Mayer. Eran historias románticas de argumentos predecibles, cuyos personajes se expresaban a través de bailes repletos de extras y melodías prodigiosamente orquestadas. Era una fantasía. Bien, En un barrio de Nueva York también lo es. Centrando la atención en su legado, el argumento de la película destaca por su simpleza, una comunidad latina y pobre sueña con una vida mejor en la zona rica de la Gran Manzana. Sin ningún giro improvisado, cada oveja va con su pareja y el trauma, la duda y el dolor están casi descartados. Es una alivio que por una vez tan sólo se busque el espectáculo.

Bienaventurados o no, los que buscan encuentran, y Jon M. Chu halla una profundidad temática inesperada en la característica que hace de En un barrio de Nueva York una madura y consistente obra contemporánea: su narración intraescénica y su autoconsciente naturaleza performática. El sentimiento de colectividad y la unidad del mismo, la espina dorsal que articula el relato, se hace presente más allá de la textualidad a través de dos recursos. En lo visual, todos los números se escenifican en los ambientes comunes de un barrio latino, en calurosas salas de conciertos, en bulliciosas calles y en piscinas comunitarias enorgullecidas por cubanos, dominicanos, mejicanos y puertorriqueños. Hay banderas en los balcones, sonrisas soleadas y mucha salsa. Se mire donde se mire hay música, y tanto es así, que incluso en el recurso sonoro se percibe al colectivo. La partitura de Miranda se compone de merengues, rumba o boleros a la vez que canciones de rap, hip-hop o reggaeton en un compendio bastante extenso de las ramificaciones latinas, todo unido y adaptado a la tradición de Broadway. En un alarde de talento, lo colectivo se hace inteligible incluso en el origen de la música, surgiendo, como si fuesen instrumentos, de los objetos y acciones del propio barrio para ser acompañadas después por una orquesta extradiegética. Son el repiqueteo de unas uñas contra las mesas de un salón de belleza la percusión que da carácter a la escena o el golpear de unas manos sobre el agua lo que salpica de originalidad el número de baile. En un barrio de Nueva York, la comunidad, en su acepción más directa, se hace música con y en la calle.

Y aún así, la película se fundamenta tanto en su dimensión grupal que el modelo se agota por repetición. Los bailes, que comienzan impresionantes para descafeinarse hacia el final, terminan por descolgar el entretenimiento del espectador sin que la acartonada pretensión de conmover en duetos y arias acompañe. De repente, el film se toma demasiado en serio y los referentes se olvidan o lo que es peor, se repiten con el mismo mensaje: la pobreza, la marginalidad y el sentimiento de hermandad de Washington Heights. Se compone, en suma, una película edulcorada, predecible y crédula que puede llegar a fatigar si se presta atención a su historia pero que, sin peyorativos ninguno, es un deleite veraniego de buena música, color y espectáculo acalorado. Por que para los que entienden la especificidad del musical, there is no business like show business.


En un barrio de Nueva York (2021, E.E.U.U.)

Dirección: Jon M. Chu / Guion: Quiara Alegria Hudes / Producción: Warner Bros., Scott Sanders Productions, Likely Story / Fotografía: Alice Brooks / Música: Lin-Manuel Miranda / Reparto: Anthony Ramos, Corey Hawkins, Melissa Barrera, Leslie Grace, Jimmy Smits, Stephanie Beatriz, Daphne Rubin-Vega, Dascha Polanco, Olga Merediz, Daymien Valentino, Gregory Diaz IV, Lin-Manuel Miranda, Ariana Greenblatt.

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