EL REGRESO DE MARY POPPINS

El (desafortunado) regreso de Mary Poppins

1. El regreso de Mary Poppins - Revista Mutaciones

Cuando se oye hablar de Mary Poppins, libro homónimo de Pamela Lyndon Travers escrito en 1933, hay un par de cosas que enseguida vienen a la cabeza: la primera, la encantadora Julie Andrews junto al divertidísimo Dick Van Dyke en los papeles protagonistas y, lo segundo, las inolvidables canciones que hicieron grande a esta película y a los carismáticos personajes que las interpretan. Sí, es cierto que la versión de 1964 quizás no haya envejecido tan bien como cabría esperar, sobre todo si prestamos atención a su mensaje lanzado en plena efervescencia en pos de la liberación de la mujer: “niñas, atended a vuestra familia, ocupad el lugar que os corresponde en el mundo en lugar de estar distraídas con tonterías políticas”. En definitiva, un mensaje conservador lanzado por la compañía Disney en los inicios de la segunda ola feminista en Estados Unidos. El regreso de Mary Poppins, de Rob Marshall, vuelve a caer en este mismo discurso siendo, en esta ocasión, la activista y ya adulta Jane Banks a la que la “prácticamente perfecta en todo” Mary Poppins deberá enseñar el camino correcto.

A pesar de todo, la película original de Robert Stevenson contaba con un carisma especial en la puesta en escena que incluso hacía simpática la presencia, en ocasiones dictatorial, de la mágica niñera. Mary Poppins es el leitmotiv de toda la película, todo gira en torno a ella; es la que controla, dirige y soluciona todo el desbarate que se forma a su alrededor. El espectador agradece este contrapunto porque se siente seguro. En esta nueva entrega, Mary Poppins no es esa mujer. Tiene descuidos y reacciones propios de una niña pequeña, como en la escena del circo –haciendo una equivalencia con la mítica canción de “Supercalifragilisticoespialidoso”– donde la vanidad puede a la adorable Mary y uno de los niños se pierde, con consecuencias fatales para los tres infantes. En otras ocasiones ni siquiera es la verdadera protagonista de la escena, aunque así  lo quiera hacer ver el director. Un claro ejemplo de ello es la escena del baile de los nuevos deshollinadores, ahora convertidos en faroleros, donde unos desacertados contraplanos de ella con los niños de los Banks intentan trasladar todo el peso de la acción a la niñera como, efectivamente, sucedía en la anterior película.

El regreso de Mary Poppins - Revista Mutaciones

El regreso de Mary Poppins no llega a ser un remake porque hay continuidad en la historia pero tampoco deja de serlo al repetir absolutamente toda la estructura de la anterior. Las comparaciones entre las dos son inevitables, pero si atendemos únicamente al producto en sí, hay un problema bastante importante considerando que se trata de un musical, y es precisamente la música. Como se ha dicho al principio, la película de 1964 podría tener infinidad de errores, pero lo que no podemos negar es que las canciones han permanecido, y permanecen, en el imaginario colectivo de varias generaciones. Al contrario que en esta nueva entrega, las canciones tenían ritmo, eran fácilmente reconocibles y estaban bien entrelazadas con el resto de la historia hablada. En cambio, en El regreso de Mary Poppins, la banda sonora tiene más que ver con la apuesta de Marvel donde las melodías no son recordadas porque así lo quieren sus creadores (Iron Man, John Fravreau, 2008; Thor, Kenneth Branagh, 2011; Black Panther, Ryan Coogler, 2018…). Las canciones compuestas por Marc Shaiman para este trabajo, donde se sobrepone de manera descarada la voz a los instrumentos, son totalmente irreconocibles unas de otras, carentes de toda fuerza expresiva que en muchas ocasiones no hacen ni siquiera avanzar la acción y que, además, son difíciles de interpretar, más si el público potencial se sitúa en los niños.

En definitiva, parece que este afán de Rob Marshall por beber lo máximo posible a su predecesora sin arriesgar demasiado ha hecho de este trabajo algo bastante arduo, falto de carisma y picaresca.


El regreso de Mary Poppins (EE.UU., 2018)

Dirección: Rob Marshall / Guion: David Magee (basado en el libro de P. L. Travers) / Producción: Marc Platt, Rob Marshall y Marc Platt / Música: Marc Shaiman / Fotografía: Dion Beebe / Montaje: Wyatt Smith / Diseño de producción: John Myhre / Dirección artística: Gordon Sim / Reparto: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer…

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