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EL MEJOR CINE DE 2023. DESCUBRIMIENTOS


Los descubrimientos sirven, desde hace unos años, como espejo necesario del Top de los mejores estrenos. Una muestra del canon particular de cada crítica y crítico que colabora con Revista Mutaciones, pero en este caso con películas no necesariamente realizadas en 2023 o que, habiéndose presentado este año, no tengan distribución en España. Obras que, vistas en este ejercicio, hayan dejado huella; 17 recomendaciones que presentamos a continuación:


Rapado, de Martin Rejtman (Argentina, 1992)

Rapado - Revista Mutaciones

Una película quinqui argentina de los 90 que aún no se ha puesto en valor como film de culto. Lucio, el protagonista, observa cómo unos chavales patinan por la calle y le sonríen, mira el reloj mientras espera en una parada de autobús con bastante ansiedad y con una chaqueta amarilla de escándalo, el tiempo está pasando. Este instante marca la esencia de la película, lo que cuenta el director argentino sobre el contexto de su país y de sí mismo como adulto, una cartografía sobre al detalle sobre la lucha constante por crecer y sobrevivir. Rapado es la oportunidad que te da la vida de empezar a cambiar, de ese empujón personal hacia delante tras los pozos que atraviesas desde la adolescencia; es ese soplo que nos permite como individuos seguir adelante. Silenciosa, incómoda, cómica, costumbrista; con elementos simples de la vida cotidiana de la época y de cinematografías europeas consigue un debut brillante y del que sacar del cajón. AGER MENDIETA


El prisionero, de Patrick McGoohan y George Markstein (Reino Unido, 1967)

El prisionero - Revista Mutaciones

Hay pocas obras que puedan desafiar a los espectadores a lo largo de diferentes generaciones. Patrick McGoohan lo consiguió al crear El Prisionero, una singular pieza televisiva de 17 capítulos, algunos de ellos escritos por él, en la que desempeñó el papel protagonista, el Número 6, un exespía que tras presentar su renuncia es capturado y encarcelado en un misterioso y surrealista pueblo costero donde se enfrentará a todo tipo de desafíos para obligarle a confesar el porqué de su deserción.  

De gran impacto visual, la serie encapsula la esencia de los años 60 mientras teje una atmósfera atemporal, creando una estética única que resuena y acompaña a sus personajes en un viaje enigmático donde se exploran temas universales como la identidad, la libertad y el poder. El hábitat principal de la obra constituye un microcosmos que refleja las tensiones sociales y políticas de la época, pero trasciende esas circunstancias para elevarlas a un nivel eterno.

El Prisionero se sumerge en elementos de ciencia ficción y sátira social, utilizando el género de espionaje como un divertimento y desmontando todas las posibles expectativas que podrían surgir durante su visionado. A medida que los episodios se desenvuelven, la serie se convierte en un laberinto fascinante que no solo nos deja cuestionando la realidad que presenta, sino también nuestra propia percepción de la misma. Twin Peaks, Battlestar Galactica, Perdidos, Doctor Who o Matrix, son solo algunos ejemplos que llevan la impronta creativa de El Prisionero, una serie que merece ser descubierta, apreciada y que permanece inquebrantablemente estimulante. AMAIA ZUFIAUR


Benilde ou a Virgem Mãe, de Manoel de Oliveira (Portugal, 1975)

Benilde ou a virgem mae - Revista Mutaciones

De entre las muchas películas descubiertas este 2023, me parece esencial destacar Benilde o la Virgen Madre (Benilde ou a Virgem Mãe) de Manuel de Oliveira. Había visto solamente tres películas del maestro hace mucho y no estaba en mi mejor momento para apreciarlas. Este año (concretamente entre noviembre y diciembre) decidí ver toda su filmografía en orden y aunque es tremendamente difícil escoger una de sus (creo yo) veintidós indiscutibles obras maestras propongo Benilde como el descubrimiento del año por motivos de gusto personal. 

Aquí un texto que escribí tras verla y que incluí en mi «cinediario» de diciembre en cinesinfin:

Hay muchas maneras de representar la presencia de Dios en el cine. Se puede optar por el simbolismo no alegórico -misterioso- como Tarkovski, por la confrontación de los hombres con el milagro (Dreyer), por la aparición directa de un santo (King), por el pecado o la penitencia (Bresson) o por el planteamiento de la duda ante un hecho de fe (Olvieira). Manuel de Oliveira opta por un complejo entramado formal a pesar de su sencillez en los emplazamientos, acompañando las posiciones del cuerpo y las palabras de los actores en torno a un milagro que funciona casi como mcguffin. Porque el embarazo de Benilde no es la cosa en sí, sino toda una tradición a modo de representación en el siglo XX de la Inmaculada Concepción. Una serie de conflictos objetivados de la manera más increíble, elegante, potente, emotiva y magistral que puede haber ejecutados para generar una ficción tan enorme y perfecta como solo el portugués podía hacerlo. Para no “quedarse” solamente en Dios (si es que se puede ir más allá) y contemplar una metafísica de lo material como nunca antes se ha visto (ni se verá, creo yo). Porque se puede hablar de metafísica a través del símbolo ontológico como Tarr, de la (meta)historia (Angelopoulos), del icono y el ídolo (Guerin), de la plasticidad de la imagen-materia (Sokurov) o de la potencia de la materialidad de los rostros y cuerpos en la palabra (Oliveira).

¿Qué es la verdad? El mundo antiguo contra el nuevo. La fe y la razón. El amor y la devoción. Lo que es y lo que puede ser. O lo que no es y lo que no puede ser… Una película que demuestra que la religión nada tiene de “interior”, sino que es algo externo que baña nuestras vidas. BORJA CASTILLEJO CALVO


El cazador, de Michael Cimino (Estado Unidos, 1978)

El cazador - Revista Mutaciones

¿De qué están poblados los rincones del alma? El alma de una película como El cazador, dirigida por Michael Cimino en el año 1978. El alma de Steven, Nicolas y Michael, tres amigos que parten a la Guerra de Vietnam y que protagonizan la historia del filme. El cazador se deshoja en un retrato inolvidable de la guerra y la manera en que sus aguas cristalizan eternamente en la vida de aquellos que en algún momento estuvieron presentes en ella, mientras la película esculpe los pétalos de la amistad, el amor o el paso del tiempo. Un paso del tiempo que se pasea descalzo entre un prólogo y un epílogo, el prólogo cosido por una boda, la de Steve y Angela, y el epílogo escrito por un funeral. Un principio y un final que se troquelan en reflejos. El reflejo de los espejos que filman alguna de las secuencias de la película. El reflejo del recuerdo, del ayer, de la nostalgia, de lo perdido, de lo que fue. CLARA AYUSO


Holy motors, de Leos Carax (Francia, 2012)

Holy motors - Revista Mutaciones

Juega con su estructura y con sus formas buscando resonancias con toda la obra anterior y posterior de su director y abre camino a nuevos elementos narrativos que explorará en sus siguientes películas. A su vez, no solo se queda en un conjunto de referencias pasadas y futuras, sino que crea un universo propio, complejo y completo, a través de la exploración de la representación y su sentido; lo utiliza como elemento narrativo y argumental donde, además, todos los géneros cinematográficos tienen cabida. Una película que merece la pena visitar y revisitar al igual que toda la obra del director. CLARA TEJERINA


Viver Mal – Mal Viver, de João Canijo (Portugal, 2023)

viver mal - Revista Mutaciones

Arriesgadísimo díptico que cuestiona la indiscutible representación de la maternidad en el imaginario cinematográfico, a la vez que propone un fascinante juego de espejos, un laberinto de perspectivas y fueras de campo que revaloriza el off y el segundo plano. CRISTINA APARICIO


Youth (Spring), de Wang Bing (China, 2023) 

Youth-Spring - Revista Mutaciones

Una de las películas más conscientemente políticas del año, tanto en su concepción como en su ejecución. Una rara avis, evidentemente sin distribución en España, que se erige como un acto de resistencia frente a toda la banalización del gesto cinematográfico y la indiferencia ante la situación político-social de China y su juventud. Wang Bing se ha dejado cinco años de trabajo y décadas de su vida en un documental que perfora el tejido industrial chino bajo la efervescente mirada del dispositivo. La áspera textura del digital y sus movimientos intencionalmente toscos (asumiendo la rudeza del entorno) crean una absorbente atmósfera de la que no se sale en sus 212 minutos. DANIEL CORTIÑAS


The Watermelon Woman, de Cheryl Dunye (Estados Unidos, 1996) y Drylongso, de Cauleen Smith (Estados Unidos, 1998)

Watermelon Woman + Drylongso - Revista mutaciones

En 2022 hice un descubrimiento doble, poniendo a dialogar dos películas que consideraba que funcionaban muy bien como «double feature». Para seguir con la tradición, este año traigo un ejercicio similar con dos filmes que no sólo dialogan sino que parten de, y comparten, un contexto común. The Watermelon Woman y Drylongso son dos obras que retratan, con un marcado enfoque interseccional, la realidad de personajes en los márgenes de la Estados Unidos de los años 90. Pero, además, se tratan de piezas audiovisuales que integran el ejercicio formal dentro de su propia narrativa, con protagonistas -como las propias directoras, mujeres negras y queer- que van tras la huella de fantasmas, pasados y futuros, que la historia blanca ha borrado. Dunye y Smith fueron visionarias al crear un retrato de ese momento histórico, pero también del que vivimos hoy. ¿Acaso no se os hace familiar todo esto? Ver estas películas en 2023 ha sido mi descubrimiento, y estoy segura que lo será también para quienes las vean en años venideros. DANIELA URZOLA


La residencia, de Chicho Ibañez Serrador (España, 1969)

La residencia - Revista Mutaciones

Insistiendo en que este no ha sido un año especialmente pródigo en visionados por mi parte, una película que sí ha quedado en mi memoria tras verla en formato doméstico ha sido La residencia, dirigida por el mítico Chicho Ibáñez Serrador en 1969. EDUARDO MARTÍNEZ GÓMEZ


Occult, de Koji Shiraishi (Japón, 2009)

occult - Revista Mutaciones

Descubro en el cine de Koji Shiraishi, y especialmente en esta película, una herencia explícita de las cintas de terror de Kiyoshi Kurosawa. Tampoco es casualidad que éste haga una breve aparición en Occult, interpretandose a sí mismo, participando en una realidad ficcionada que encaja perfectamente con las inquietudes místicas que maneja este falso documental. La cotidianeidad de sus protagonistas, de sus pasatiempos y trabajos, bifurcan con una narrativa a lo true crime, valiéndose de unos medios y una producción descaradamente precarios. Descubrir a Shiraishi, Occult, así como la serie Senritsu Kaiki File Kowasugi (2012-2015) -una suerte de Expediente X en formato falso documental-, ha sido una de las mejores sorpresas en mi 2023. ERNESTO DELGADO


Not A Pretty Picture, de Martha Coolidge (Estado Unidos, 1976)

Not a Pretty Picture - Revista Mutaciones

La abstracción de Not A Pretty Picture de Martha Coolidge se muestra como una realidad fundamental. Aquella que puede lograr evocar una renuncia hacia lo distante, permitiendo  transformar un estado de perpetua estupefacción en un estado de embriaguez ficcional en el que la volubilidad de los fenómenos se mueven dentro y por el aturdimiento. Se filma como se recuerda. FELIPE GÓMEZ PINTO


Un lugar en la cumbre, de Jack Clayton (Reino Unido, 1959)

Un lugar en la cumbre - Revista Mutaciones

La adaptación de la novela de John Braine del mismo título se convirtió, casi sin proponérselo su director, en el disparo de salida de la carrera del Free Cinema. A pesar de no haber participado en las proyecciones fundacionales del movimiento en el National Film Theatre de Londres, Clayton lanzó una película que definiría a la perfección los parámetros del nuevo cine inglés, proporcionando a Simone Signoret un personaje que interpretó de manera magistral e iniciando una breve e irregular filmografía con títulos tan interesantes como Suspense (1961) o A las nueve cada noche (1967). El Joe Lampton de Un lugar en la cumbre y la sociedad en la que aspira a moverse no nos quedan tan lejanos, y la película es un prodigio de narración arropada por una hermosa fotografía del genial Freddie Francis. Cine que sigue teniendo una conversación con el presente y que plantea para el futuro la eterna pregunta de la justificación de los medios para lograr el fin. JUANMA GÓMEZ


Más allá de los dos minutos infinitos, de Junta Yamaguchi (Japón, 2020)

Mas alla de los dos minutos infinitos - Revista Mutaciones

Uno de mis descubrimientos no demasiado tardíos, pero sí decididamente insólitos, ha sido Más allá de los dos minutos infinitos, de Junta Yamaguchi (2020): una filigrana temporal que hace un uso inteligentísimo del plano secuencia, dotando a este recurso (que a menudo se emplea de forma caprichosa y superficial) de su pleno sentido cinematográfico como herramienta para capturar el tiempo. Con absoluta parquedad de medios y una combinación de inteligencia, sentido del humor y ternura, la cinta de Yamaguchi debería figurar por derecho propio en cualquier ranking de las mejores películas sobre viajes en el tiempo. JUANMA RUIZ


Inside The Yellow Cocoon Shell, de Pham Thien An (Vietnam, 2023)

Inside the yellow cocoon shell - Revista Mutaciones

No solo es el descubrimiento del año, sino que su cine se adviene como el milagro de una epifanía. Con su irrupción en el largometraje el cineasta vietnamita nos induce a la observación, nos asienta en su riqueza formal y nos conduce en su viaje. Una cinta en la que cada plano muta, y ya sea con movimientos de cámara, con efectos de sonido o con magníficas composiciones, revela sensibilidades nuevas. Una obra que homenajea al cine sin la utilización del metacine, pues aborda tantos recursos cinematográficos que abruma, siempre sin recrearse en sí misma, al total servicio del argumento. Entre sus mayores proezas se encuentra ser un habilitadora de espacios, ya sea en corta o larga distancia, que la acerca más a la pintura renacentista y barroca que la inmensa mayoría de obras de cineastas contemporáneos. Una película eminentemente lírica que, no por ello, ni en su latido más arrebatado, pierde de vista el camino que recorre, ni la importancia de la narración en esta (muy personal) travesía inaugural. Viaje iniciático, no solo del cineasta por su Vietnam profunda, sino de todos los espectadores por las rutas del alma de Phan Thien An. Un cineasta que mezcla lo urbano con lo natural, que transmite un sentir local con una sensibilidad capaz de alcanzar lo universal, que durante mas de tres horas vierte un torrente de imágenes y sonidos sin igual.  «…pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento…» MARIO CORTEZ GENTIL


Blockbuster de acción indio

pathaan - Revista Mutaciones

2023 ha sido un año singular en lo cinematográfico, y si por algo me sorprendió es por el fuerte flechazo producido, ya el día 1 de enero, con el blockbuster de acción indio. Que RRR no pasara por salas españolas es una auténtica desgracia, pero si pudieron verse en cines la sensual Pathaan y una Jawan que espero tardar poco en ver. Y volviendo a Rajamouli, tampoco pasó por salas su irregular pero carismático díptico mitológico BAAHUBALI. Audiovisual para abandonar solemnidades y disfrutar sin complejos. NÉSTOR JUEZ


Señora de nadie, de Maria Luisa Bemberg (Argentina, 1982)

Señora de nadie - Revista Mutaciones

Carla Simón, Justine Triet, Julia Ducournau, Jaione Camborda, Laura Poitras, Audrey Diwan, Chloé Zhao, Laura Mora Ortega o Dea Kulumbegashvili evidencian el incipiente cambio y el justo reconocimiento artístico a las cineastas al alzarse con los premios más significativos de los festivales del último lustro. Una suerte que hace 40 años solo estaba reservada a los señores. El éxito de crítica y público era fundamentalmente masculino. Excepto en Argentina. Allí ya se encontraba María Luisa Bemberg, quien quebró estadísticas y significó una de las mujeres más importantes del cine latinoamericano en su momento y hasta ahora.

Sin embargo, la relevancia de Señora de nadie, la película que me invitó a descubrirla, no se halla en su “acontecimiento” sino en su inteligente puesta en escena, su destreza para transitar la comedia y el drama en una misma secuencia o su ligereza narrativa que se niega a divagar. Leonor, la protagonista, es una ama de casa clásica que busca su propia identidad al descubrir que su marido le ha sido infiel. Desde la óptica feminista, la liberación de la mujer se produce desde y con la liberación material del tiempo en un primer momento, para después transitar un duelo repleto de dudas y finalizar en un limbo ambiguo e inacabado como la vida misma.

Aun con todo esto, Señora de nadie tiene una capa todavía más reseñable. Una vez Leonor abandona su burbuja burguesa conoce a Pablo, un homosexual risueño y enamoradizo, con quien establece el vínculo hegemónico del film. Maria Luisa Bemberg reflexiona sobre la identidad de la mujer, sí, sobre la opresión social, sí, sobre el desamor forzado, sí, pero sobre todo Maria Luisa Bemberg reflexiona sobre el amor de una amistad, sobre querer bien y cuidar, sobre la complicidad no sexual entre un hombre y una mujer. Y por ello Señora de nadie es una gran película, porque hay pocos ejemplos más que presenten con tanta calidez un abrazo en una cama entre dos personas que se aman. OSCAR MONTESINOS


Elephant, de Gus Van Sant (Estados Unidos, 2003)

Elephant - Revista Mutaciones

La incomodidad que se desprende de esta obra de Gus Van Sant persigue al espectador tiempo después de haberla visto. En ese bucle de volver sobre sí misma, de revivir el mismo día —en un inicio aparentemente normal— y los mismos eventos desde distintos puntos de vista, el director propone una puesta en escena fría que busca justamente helar la sangre. Potenciada por actuaciones intencionadamente apáticas desde el gesto a la locución de sus diálogos, se logra la deshumanización frente a un acto perturbador y terrorífico, como si las personas se hubieran acostumbrado a ello. La película se encierra sobre sí misma en una sucesión de instantes que, pese a los cortes de montaje, acabarán sucediendo y se observarán reiteradas veces. Y en ese bloqueo de acontecimientos que no encuentran fuga, la gente parece vivirlo como una normalidad. Gus Van Sant conjuga el retrato de una cruenta realidad para, desde lo formal y, consecuentemente, lo emocional (ese malestar en el cuerpo), establecer una certera crítica social. YOEL GONZÁLEZ

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