EL INGLÉS QUE COGIÓ UNA MALETA Y SE FUE AL FIN DEL MUNDO

Que el maquillaje no apague tus virtudes

The Last Bus mutaciones

Tom Harper, protagonista nonagenario de El inglés que cogió una maleta y se fue al fin del mundo (Gillies MacKinnon, 2021), se lanza a la carretera para cumplir el último deseo de su mujer, fallecida recientemente: volver al lugar donde se conocieron. Y, del mismo modo que el maquillaje que cubre el rostro de Timothy Spall (quien encarna a Harper), el centro de la historia está tapado por múltiples capas que la hacen más vieja y más torpe. El propio actor, por ejemplo, se parapeta tras una expresión casi permanente de dolor, lo que trasluce la forma que tiene el guión de construir los personajes: los reduce a la mínima expresión, sin complejidades. Parecen caricaturas de sí mismos. Lo que pretende devenir en un relato fabulesco acaba quedando plano precisamente porque no se atisba un conflicto real: los “villanos” de la historia están escritos de forma tan simple que roza lo cómico sin quererlo. Y esto es así porque los personajes no tienen una entidad más allá que la de supeditarse a las escenas que protagonizan (Harper, y su mujer en los flashbacks, son a los únicos que vemos durante todo el film). Unas escenas de carácter exageradamente buenista, que pretenden convertir al protagonista en un héroe a pesar suyo, con actos cercanos al optimismo acrítico de un anuncio de Coca-Cola.

The Last Bus - mutaciones

El resto de los elementos de El inglés que cogió una maleta y se fue al fin del mundo  siguen esta estela. La música (compuesta por Nick Lloyd Webber, hijo del famoso Andrew Lloyd Webber) resulta interesante al principio, pero conforme avanza el metraje acaba sobrecargando la acción de un excesivo dramatismo. Funciona en los flashbacks, dándole ese carácter onírico, pero al estar extendida a toda la película, pierde efectividad. Y el montaje, que busca confundir y hacer más complejo el misterio de porqué Harper ha de cruzar el país, palidece cuando se desvela este misterio, que solo está ahí para imponer lágrimas en la audiencia.

En definitiva, El inglés que cogió una maleta y se fue al fin del mundo es un producto que, aunque constantemente se pone trabas a sí mismas para lograrlos, tiene claro sus objetivos: una búsqueda de las emociones más primarias en el espectador. Pero si este producto ha de recalcar, por ejemplo, que la maleta de Tom Harper contiene algo importante porque siempre esta aferrado a ella y a punto de perderla, o que este necesita desesperadamente llegar, si bien cada vez que se encuentra un obstáculo hay un alma salvadora dispuesta a ayudarle: ¿no son dichos objetivos algo profundamente condescendiente con este espectador?


El inglés que cogió una maleta y se fue al fin del mundo (The Last Bus, Reino Unido, 2021)

Dirección: Gillies MacKinnon/ Guion: Joe Ainsworth/ Fotografía: George Geddes  Reparto: Timothy Spall, Phyllis Logan, Grace Calder, Brian Pettifer

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