AMAIA, UNA VUELTA AL SOL

El fenómeno de un presente nada efímero

En unos escasos 51 minutos ─la duración exacta de un documental para la televisión (un detalle nada arbitrario)─ se narran las vivencias de la cantante navarra Amaia Romero durante el año en que recorre Barcelona, Chile, Argentina y Madrid antes de presentar su primer disco: Pero no pasa nada (2019). Marc Pujolar, el director del documental, clava su mirada en la sensibilidad y la fortaleza del nuevo fenómeno musical, que no le tiene miedo a cantar delante de cinco personas o de un gran festival.

Documental de Amaia, una vuelta al sol

Cartografiar el universo surrealista que rodea a una artista como Amaia no es tarea fácil. Desde su perspectiva contemporánea de las redes sociales que no tiene miedo a subir nada, hasta su carrera como pianista en Barcelona que compagina con giras nacionales… Capturar esa verdad del personaje, sus momentos íntimos, sus dudas, sus miedos, sus momentos fuera de la zona de confort, el fenómeno fan,… Vampire Films se puso al frente del proyecto nada más comenzar la trayectoria  profesional de la cantante tras salir del fenómeno de masas llamado Operación Triunfo. Esta productora afincada en Barcelona, que se dedica al mundo de la música y de la publicidad, combina la heterogeneidad de proyectos como videoclips para Bad Gyal o Yung Beef con trabajos para festivales de música como el Primavera Sound. Partiendo de la amistad que surge entre el director y la protagonista, palpable desde los primeros planos en los que podemos entrar en su casa y descubrir las primeras fases de sus canciones, en el planteamiento del documental de Amaia, una vuelta al sol reverbera esa esencia videoclipera de la productora para acercarse al personaje de una manera nada efímera, orgánica y sencilla.

La música marca tanto la estructura como el montaje del documental. Para ello la fotografía y el diseño de sonido funcionan de manera conjunta para crear una atmósfera musical en todo momento del film. La estructura de la cinta es delimitada a partir de covers de artistas que han influenciado a Amaia en momentos muy personales dentro del proceso de creación de su disco que está embellecido por el diseño de vestuario que realiza Helena Gorogoro, la estilista de la cantante, en cada uno de los interludios. Estas covers están interpretadas en las distintas ciudades para alcanzar su objetivo final, tanto de la artista como del documental: la presentación del disco Pero no pasa nada.

Interludio I – Yung Beef y La Zowi  “Empezar de cero”

El inicio de todo. Barcelona, ciudad donde Amaia se asienta tras finalizar Operación Triunfo y donde el director observa a un personaje  ingenuo, perdido y caótico. Es la parte del documental más frenética. La cámara sigue a Amaia a todas partes y Amaia sigue a la cámara, un aspecto valiente provocando una sensación de vértigo. Estos vertiginosos paseos por la ciudad condal los intercala con notas de voz donde la cantante se desnuda completamente, dejando al descubierto sentimientos que no inciden en sensacionalismos, acompañados por unas imágenes personales salidas de fragmentos de Super 8. Una manera mágica de encontrar un equilibrio entre lo personal y la narrativa del film que simula la propia estructura de un disco musical.  

Amaia, una vuelta al sol

Interludio II – Templeton “Conan”

La mirada del documental pasa de ser íntima a redescubrir a un personaje en una faceta diferente. Un viaje. Pero sin perder los elementos previos que construían el documental hasta el momento: los fragmentos de audio, las cintas de Super 8 y los testimonios de Amaia. Aparecen en escena mentores de la cantante como Raül Refree, Santiago Motorizado o Miqui Puig, consejeros que forman parte de los aspectos más técnicos del sonido que da forma a Amaia. Desde Nueva York hasta Buenos Aires la cámara sigue a Amaia de una forma más experimental, ya que la filtración de una de sus canciones la sitúa en una balanza, entre la confianza que deriva en sus mentores y en su propio interior. Este primer clímax lleva al documental de Amaia, una vuelta al sol a adentrarse más en la vida personal de su protagonista. Aparecen grabaciones con el móvil y se muestra lo que ven sus ojos, un mundo lleno de oportunidades, rodeada de los mejores profesionales. Esta mirada en vertical invita al espectador a introducirse dentro del proceso, de tener al alcance material inédito de los conciertos o de las sensaciones de la cantante mientras compone. Resolviéndolo con esta forma construye un diálogo tanto para su público fiel como para un público que la desconoce.

Interludio III – Bestia Bebé “El gran Balboa”

Ahondando todavía más en ese interior de Amaia, se suceden en imagen memes, conversaciones con sus amigos, la vida en la caravana durante la gira, entornos donde se rodea de sus personas más queridas. La nueva filtración esta vez del videoclip, un segundo clímax, acaba por convertirse en el momento donde empieza a asentar los pies en la tierra. La cámara se esconde para poder captar la sensación de trabajo perdido y cuando Amaia cae, la cámara también lo hace. La sincronía es perfecta, nunca pierden el equilibrio y la sensibilidad está ahí en todo momento.

Interludio IV – Los hermanos Cubero “Sonrisa inabarcable”

El título del disco (Pero no pasa nada) cobra sentido en Madrid, la última parada del documental de Amaia, una vuelta al sol. Madrid es lugar donde empezó todo el proceso y se terminan los últimos detalles del disco. La dirección no se inmiscuye en los pormenores del proceso, todo va en un mismo sentido y por ello se hace un back up de todo lo ocurrido. Si no fuera por ello, ese recuerdo caería y no se podría mirar a un futuro, al cielo, al sol. El documental es Amaia pero también cómo ha cambiado el proceso de creación de un artista y su trabajo. Este documental es un fiel reflejo de la nueva generación de artistas, dejando atrás noticias y exclusivas que nada tienen que ver con el concepto que están creando y las personas con las que se rodean dentro del mismo. Existe una mirada documental, no una publicitaria.

Amaia acaba por reflexionar a través de notas de voz sobre su posición como artista, su relación con el público (fans y haters) y de que si no hubiera sido por Operación Triunfo no hubiera sacado su primer disco. Por eso es inevitable acudir a una memoria cercana, conocida (el tiempo del documental que apela a la TV), pero con la sensación de una transición y construir el presente sobre el pasado. Transmitir de una manera orgánica las raíces, la naturalidad y la sencillez, pero sobre todo el caos, el miedo y la ansiedad. Así es Amaia, así es el documental, lleno de pedos y conversaciones sobre rabos pero mostrando profundidad, crecimiento tanto narrativo como el del propio personaje del documental, el fenómeno de un presente nada efímero.

 


Amaia, una vuelta al sol (España, 2020)

Dirección: Marc Pujolar / Producción: Lucía Andrés, Mar Guerra, Àlex Julià,  Vampire Films , Universal Music Spain / Música: Amaia / Montaje: Victor Xavier Monzó / Estilismo: Helena Goro Goro / Sonido: Carles Prats, Miquel Mestres, Kemen Longo / Diseño de producción: Lucía Andrés / Reparto: Amaia Romero, Raül Refree, Santiago Motorizado, Núria Graham, Miqui Puig

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