CURSED FILMS

¿Qué es una película maldita?

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La plataforma Shudder acaba de estrenar una serie documental llamada Cursed Films (Jay Cheel) sobre películas “malditas” del cine de género. Una serie de filmes que, además de ser referentes cinematográficos, arrastran una serie de leyendas urbanas y teorías sobrenaturales sobre desgracias ocurridas en plató o relacionadas con sus participantes. Algunas veces fue mala (malísima) suerte, otras simple coincidencia, mercadotecnia, o negligencia; pero la familiaridad sobrentendida entre el cine de género con la violencia, lo oscuro y, en resumidas cuentas, el “mal”, hicieron que su mito aumentara. A lo largo de sus 5 capítulos, Cursed Films relata todos estos hechos (tanto los reales como los exagerados o manipulados) con entrevistas a miembros del equipo y a destacados críticos especializados en el género, pero su principal valor es que no se detiene ahí. Una vez expuesto el tema, es recurrente en cada episodio mostrar la otra cara de la supuesta maldición. Las consecuencias de esas desgracias que, no nos olvidemos, tienen a personas de carne y hueso como víctimas, y que han tenido que sufrir cómo su experiencia se mitificaba y se tergiversaba en el imaginario colectivo en pos de una narrativa que jugara a favor de una asociación “maligna” de su cine. A la espera de que Cursed Films encuentre distribución en países hispanohablantes, pero conocedores de que tenemos lectores en EEUU, Canadá y Reino Unido, hemos podido acceder a su visionado y vamos a detallar cada episodio y, por lo tanto, cada película analizada en base a su maldición.

 

Episodio 1: El exorcista (William Friedkin, 1973)

Realmente, los sucesos trágicos relacionados con el rodaje de El exorcista fueron bastante anecdóticos. Hubo un incendio que destrozó todo el plató excepto la cama de Reagan, seguramente ocasionado por un pequeño animal, una rata o una paloma, enredando con los cables eléctricos (algunos medios recogen que varios miembros del equipo fallecieron en él, algo completamente falso). También es cierto que se llamara a un cura para bendecir el rodaje, y que algunas escenas violentas fueron más reales de lo necesario por la poca seguridad en escenas de riesgo, llegando a causar lesiones a Linda Blair y Ellen Burstyn. William Friedkin tuvo bastante culpa de ello, animando a prescindir de medidas de seguridad necesarias e incluso asustando a los actores y actrices disparando armas de fuego reales fuera de plano. El cineasta usó las tomas donde las actrices se lesionaban en el montaje final. Dos actores murieron durante la posproducción, Vasiliki Maliaros tenía 89 años y Jack MacGowran (59) falleció por gripe. Quizá el hecho más inverosímil, y a la vez uno de los menos conocidos, es que un extra (Paul Bateson) que aparecía durante apenas unos segundos mientras a Reagan le practicaban una radiografía en el hospital, se convirtió con el tiempo en el asesino confeso de un reportero de Variety, sin tener nada que ver este hecho con el filme.

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Quitando todas estas anécdotas, realmente fue la campaña publicitaria la que creó y alimentó la maldición dando pábulo a “desmayos e infartos” en las salas, avisos para embarazadas, y emitiendo un anuncio potencialmente dañino para personas epilépticas que, obviamente, fue censurado. Y la principal víctima de toda esta leyenda fue Linda Blair, una niña de apenas 14 que tuvo que tener guardaespaldas porque la gente llegó a creer de verdad que era el mismísimo Diablo. Una triste muestra de niñez robada, carrera truncada y traumas que le han perseguido toda su vida, tal y como relata en el documental.

Al mismo tiempo, el halo ocultista alrededor de El exorcista ha servido como propaganda religiosa del miedo (Los malos eran los psicólogos, los médicos, los hombres de ciencia. Los buenos eran los hombres de fe) y como inspiración psicológica para falsos exorcistas y magufos espirituales que se aprovechan de gente que realmente cree que está siendo víctima de un ente sobrenatural, repitiendo escenas y comportamientos del filme, igual que lo han hecho todas las películas de exorcismos posteriores. Varios de ellos recuerdan que El exorcista, al fin y al cabo, estaba basado en un caso “real”.

 

Episodio 2: Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) y secuelas

En este caso, lo más llamativo sobre la “maldición” de la saga sí son las muertes relacionadas con ella. Dominique Dunne, que interpretaba a la hermana mayor en la primera entrega, murió tras permanecer en coma 4 días, después de que su ex novio la estrangulara. Esto ocurrió pocas semanas después del estreno. Julian Beck y Will Samson, personajes de Poltergeist II: El otro lado (Brian Gibson, 1986), también fallecieron. Beck tenía 60 años y padecía cáncer de estómago, y en la película se puede apreciar su lamentable estado de salud física. No sobrevivió al rodaje. Sampson, sin embargo, murió 2 años después tras complicarse una operación renal siendo algo más joven, con 53 años. Interpretaron a un reverendo y a un chamán, respectivamente. Finalmente, la muerte más mediática y la más inesperada fue la de la pequeña protagonista de toda la saga, Heather O’Rourke. La actriz sufrió durante el rodaje de la tercera película de la franquicia las consecuencias de un parásito intestinal y, tras una serie de complicaciones y de diagnósticos erróneos, una estenosis aguda (una obstrucción del aparato digestivo) acabó con su vida. Este suceso la convirtió en la punta de lanza de la supuesta maldición de la película, muchas veces sin tener en cuenta que, de lo que se estaba hablando realmente, era de la trágica muerte de una niña de 12 años, como bien explica de manera emotiva el director de Poltergeist III (1988), Gary Sherman. El equipo nunca quiso terminar la película, pero fue obligado contractualmente y Sherman lo recuerda con desprecio y pena. Quizá la que mejor se expresó en su momento fue la actriz Zelda Rubinstein, que hastiada por tanta pregunta sobre el tema explicó los motivos racionales de las muertes culminando con un “a ver si acaba ya esta superstición de mierda“.

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El origen de esta maldición sobre los intérpretes, según la teoría conspiranoica, es la utilización de cadáveres reales para una de las últimas escenas de la película dirigida por Tobe Hooper. Una profanación prácticamente idéntica a la que produce la casa encantada en el filme, y que supone una ofensa para el encargado de los efectos especiales Craig Reardon y, tal y como explica, la banalización de dos muertes que sucedieron por causas muy concretas: la violencia machista y una negligencia médica.

Cursed Films, por supuesto, nombra todos estos sucesos, pero rápidamente se centra en otro fenómeno asociado a la mitología y la superstición de este tipo de películas, Los props u objetos usados en rodaje, con entrevistas a personas que creen que el mal puede impregnarse en ciertos objetos (charlatanes sobre las influencias de las energías negativas en el cuerpo humano) y a coleccionistas que se rodean de estos props como si fueran obras de arte de una galería. Porque el legado de una película maldita también supone eso, que todo lo relacionado con ella adquiera un halo “de culto” entre los fanáticos. Los turistas acuden en masa a la casa donde se rodó (algo falso, ya que se filmó todo en decorados de estudio, y de la casa que aparece solo se tomó la fachada) convirtiéndola paradójicamente en una verdadera casa maldita para los actuales propietarios.

 

Episodio 3: La profecía (Richard Donner, 1973)

Richard Donner, director también de Superman (1978), Los Goonies (1985) y Arma letal (1987), entre otras, es el encargado de ponernos en situación contándonos los supuestos hechos sobrenaturales del rodaje. El avión de un guionista fue alcanzado por un rayo, sin mayor incidencia, cuando volaba hacia Reino Unido. El de Gregory Peck, protagonista de la película, también, lo que ya es mucha casualidad. Peck además perdió un primer avión que terminó estrellándose al final de la pista de aterrizaje contra la furgoneta en la que iban la mujer y la hija del piloto (Puede que Donner se esté adornando un poco, la verdad). El productor Marce Neufeld relata también cómo el IRA atentó con una bomba contra el restaurante al que iba de camino, instantes antes de que llegase, y cómo un especialista con el que trabajaron en la grabación de una escena en un zoo acabó siendo comido por un león. No obstante, la anécdota más macabra es la del accidente de coche que tuvieron John Richardson, encargado de efectos especiales, y su prometida Liz Moore unos meses después del estreno. Moore falleció decapitada, tal y como ocurre con un personaje de la película, y la leyenda dice que ocurrió a 66.6km de una localidad europea llamada Ommen (el título original del filme es The Omen). Estos datos nunca han sido contrastados.

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Por supuesto, el origen de esta maldición es religioso. Al jugar con fuerzas demoníacas, quedas impregnado por ellas, o voluntariamente un satanista podría maldecirte al sentir que estás haciéndole daño, desprestigiándole o desinformando sobre sus creencias. Todo esto según un par de brujos y expertos en magia negra consultados por el documental, claro. Echar el mal de ojo a una persona es algo “habitual”, pero, maldecir una película, ¿es posible? El debate, inocuo, da para llenar un par de minutos. Pero psicológicamente, ¿cómo surgen estas maldiciones? Todas están relacionadas con el cine de terror o de género. Al ver cine de terror estás sugestionado, más abierto a lo sobrenatural. El ejemplo lo tenemos en otra película del mismo director, Superman, cuyo protagonista Christopher Reeve perdió la movilidad de todo su cuerpo excepto la mano izquierda tras un accidente de equitación. La “maldición de Supermanse ha comentado, claro, pero no es ni mucho menos tan conocida como la de estos filmes.

Como colofón del episodio, una reflexión: Director y productor no piensan en La Profecía como un filme maldito. Creen que fue una bendición. Peck pudo volar sano y salvo, Neufeld evitó un atentado y la película fue un gran éxito. El resto, coincidencias. La vida.

 

Episodios 4 y 5: El cuervo (Alex Proyas, 1994) y segmento Time Out de En los límites de la realidad (John Landis, 1983)

Estas dos películas tienen en común que su maldición, o leyenda negra, tiene su origen única y exclusivamente en una desgracia puntual del rodaje. En el caso de El cuervo, la muerte de Brandon Lee tras recibir un disparo de su compañero de rodaje Michael Massee en una escena en la que las balas debían ser, obviamente, de fogueo. La realidad es que sí eran balas de fogueo, pero el cañón de la pistola estaba previamente obstruido y ese material almacenado fue el que salió disparado hacia Lee ocasionándole la muerte. Por buscar el componente sobrenatural, Cursed Films alude a una escena de Juego con la muerte (Robert Clouse, 1978) película póstuma de Bruce Lee (padre de Brandon) ya que murió sin completar su filmación, en la que, simulando el rodaje de un filme, alguien cambia balas de fogueo por una real y dispara al personaje de Lee. A su vez, el padre de Bruce temía que una presencia maligna iba tras los hijos varones de la familia, tras sufrir varias muertes de antepasados.

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El cuervo se terminó de rodar gracias a un doble, porque la familia del fallecido quiso que la película fuese un homenaje a su trabajo, del que estaba orgulloso. Tanto Michael Berryman (cuyo personaje “skull cowboy” fue descartado por la imposibilidad de coincidir con Brandon) en el documental, como Alex Proyas en su visita a Madrid en el pasado festival Nocturna, describieron la película nostálgicamente como el legado de Brandon Lee, una obra nacida de la pérdida y el amor.

En cuanto a En los límites de la realidad, ese componente romántico se pierde completamente. La película, adaptación a la gran pantalla de la mítica serie creada por Rod Serling en 1959 La dimensión desconocida, reunió los talentos de cuatro grandes directores para crear cuatro cortos fieles al estilo de la obra original: John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y George Miller. El primero de estos homenajes, Time Out, es el protagonista del último episodio de Cursed Films. Durante la filmación de éste tuvo lugar un accidente de helicóptero que decapitó al actor Vic Morrow (padre de la actriz Jennifer Jason Leigh) y a dos niños vietnamitas que participaban ilegalmente en el proceso. John Landis, director del segmento, no tenía fama de ser muy maduro en su trabajo, como dejan claro los excesos en los stunts de películas anteriores como Granujas a todo ritmo (1980), y lo siguió demostrando en este rodaje. Durante la grabación de Time Out llegaron a usarse balas de verdad en escenas de tiroteos, por ejemplo. Aunque la principal barbaridad fue contratar a dos niños de la calle por cuatro duros para una escena en la que un helicóptero debía acercarse a ellos, aupados por Vic Morrow, en un mar de explosiones reales. Según un abatido Richard Sawyer, director de arte y de diseño de producción, los padres llegaron a preguntar si todo era seguro. “Sí, es como una atracción de Disneyland”, les respondieron. Las imágenes del accidente, estremecedoras, se usaron en un juicio por negligencia contra Landis y la productora del filme en el que, entre otras cosas, se les exigían unos irrisorios 62.000 dólares de multa por parte de la Junta de California. Fueron absueltos.

Como no hay elemento sobrenatural al que aferrarse en esta maldición, el documental aboga por informar del incremento de medidas de seguridad para los especialistas de acción tras el accidente, en contraposición a los métodos agresivos y sin control de muchos directores en el cine de los 70, tanto contra los actores como contra el equipo en general. Por último, tenemos a un famoso especialista de acción como Kane Hodder (El Jason más famoso de la saga Viernes 13), defendiendo la imprevisibilidad de ciertas escenas peligrosas frente a Lloyd Kaufman, director de Troma, la productora independiente más longeva (y divertidamente infame) de Hollywood, que sorpresivamente es muy cuidadoso con los riesgos que supone un rodaje. Kaufman, disfrazado de mujer y en tono jocoso, apuesta por la seguridad ante todo y resume a la perfección el espíritu de Cursed Films: “Las personas, lo primero. Porque las películas son solo películas.

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Cursed Films (EEUU, 2020)

Dirección: Jay Cheel/ Producción: First Love Films. Distribuida por Shudder/ Fotografía: Scott McClellan, Michael Robert McLaughlin, Jared Raab/ Música: Ohad Benchetrit, Justin Small/ Reparto: Linda Blair, Richard Donner, Kane Hodder, Michael Berryman, Lloyd Kaufman, Gary Sherman, Mace Neufeld, Craig Reardon, Richard Sawyer, Jeff Most, Lance Anderson, April Wolfe, Ryan Turek, Phil Nobile Jr.

Un comentario en “CURSED FILMS

  • el 29/04/2020 a las 19:39
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    Gran artículo para todos y en especial para los amantes del género. Hay tantos sucesos que no atienden a razón alguna y carentes de magia, aunque sea negra, que la cara que se nos queda tras leer el artículo es de decepción. A todos nos encanta que los astros se conjuguen y jueguen con nosotros en su juego macabro.
    Gracias Fran Chico como siempre, un placer leerte.

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