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LA VIDA SOÑADA DE MISS FRAN


La retorsión del surrealismo en la mente de Miss Fran

 

Fran no sale de su cabeza, Fran no para de escuchar a escondidas, Fran –a veces– piensa en morirse. El largometraje de Rachel Lambert, La vida soñada de Miss Fran (2023) llegó recientemente a la plataforma de Filmin con Fran, interpretada por Daisy Ridley, inmóvil en una silla en su oficina, soñando que una grúa la levanta en el vacío.

El imaginario de Fran se basa en lo que no tiene enfrente. Ella misma se margina de sus pares e inserta sus más profundos deseos en escenarios inverosímiles donde la constante es su cuerpo que yace muerto en el centro del plano. Sin embargo, estas secuencias que vienen después de algún evento relevante en la vida de Fran (el retiro de Carol y todas sus interacciones con Robert) distan lo suficiente para separarse de la realidad, pero se diluyen en los eventos dentro de la película.

Entre esos primeros planos de manos y pies, mientras su cuerpo se mueve a una velocidad perturbadoramente lenta, los 94 minutos de largometraje se perciben como una eterna espera a que algo pase. El personaje de Ridley se desenvuelve en un aura depresiva y monótona donde las conversaciones ajenas son el único ruido de fondo que no sale de su cabeza. Su relación con Robert, más que un evento canónico, se traduce en la única interacción que genera un ápice de vivacidad en su rutina.

La vida soñada de Miss Fran no es, realmente, la imaginación de un ser introvertido que parece retorcerse con el solo hecho de interactuar en su oficina, sino el profundo deseo de alguien que desea no existir. Pese a numerosas las escenas de circunspección en un ambiente lleno de diálogos vacíos y surrealismo, Fran no parece tener un rumbo y su línea narrativa tampoco. El comportamiento huraño en el trabajo y el sobre esfuerzo en una relación con Robert que balancea fantasía y realidad parece ser todo lo que sostiene su historia. No hay una causa y consecuencia. La vida de Fran transcurre sin prisa, pero sin pausa a través de todas estas interacciones que parecen ser un grito ahogado por despertarla de un universo alterno.

Sus emociones afloran cuando la crisis llega, pero quizás demasiado tarde. La transición entre el miedo, la pérdida y posterior introspección no sucede de forma natural, sino todo lo contrario. Esta fórmula se une al hecho de que, en múltiples ocasiones, los planos parecen primar la finalidad estética a la narrativa con retratos introvertidos de la protagonista mirando a la nada. No se logra un balance fluido entre estas escenas de marginalización y aquellas en las que es sometida a la reciprocidad social.

 

La vida soñada de Miss Fran (Sometimes I Think About Dying, Estados Unidos, 2023)

Dirección: Rachel Lambert / Guion: Stefanie Abel Horowitz, Kevin Armento, Katy Wright-Mead / Producción: Daisy Ridley, Lauren Beveridge, Brittany O’Grady, Alex Saks, Brett Beveridge, Dori Sperko  / Música: Dabney Morris / Fotografía: Dustin Lane/ Montaje: Ryan Kendrick / Reparto: Daisy Ridley, Dave Merheje, Parvesh Cheen

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