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LA TIERRA PROMETIDA


Érase una vez en Jutlandia

Crítica La tierra prometida. Revista Mutaciones 1

Fue Nicolas Winding Refn, esteta reverenciado por hordas de cinéfilos, quien le dio la oportunidad a Mads Mikkelsen de aparecer en la gran pantalla en el inicio de la trilogía Pusher. Otros realizadores nórdicos consagrados, como Anders Thomas Jensen o Susanne Bier, vaticinaron posteriormente el enorme potencial del actor. A partir de ahí, en una decisión meditada, Mikkelsen ha ido conjugando su participación en superproducciones de renombre con papeles en prestigiosas obras de autor. Siempre comedido, siempre haciendo gala de una elegancia que difícilmente tiene parangón en el panorama actual. Versatilidad y compromiso, no cabe duda.

Y de ahí a La tierra prometida, la nueva cinta de Nikolaj Arcel. Al margen de otras virtudes que iremos desgranando en los próximos párrafos, es Mikkelsen, respaldado por un acertado elenco de secundarios, el que sustenta el peso de esta desolada tragedia de aliento shakespeariano. Tras un modélico arranque, el film, basado en hechos reales, nos introduce a Ludvig Kahlen -el bastarden del título-, un antiguo capitán condecorado del ejército que propone a la Corona danesa establecer una colonia en el “páramo”, un territorio baldío situado en la inhóspita región de Jutlandia, a cambio de fama y honor. Kahlen, una suerte de antihéroe desclasado, anhela un reconocimiento que, pese a su incuestionable coraje en sucesivas contiendas bélicas, le ha sido negado. Una vez allí, en una comarca asolada por una meteorología inclemente y marcada por la presencia de forajidos, Kahlen tendrá que hacer frente, además, a un sanguinario terrateniente local llamado De Schinkel -encarnado con oportuno carácter inquisidor por Simon Bennebjerg– que reclama la propiedad sobre las tierras.

Crítica La tierra prometida. Revista Mutaciones 2

Aunque el conjunto adolece en ocasiones de cierta previsibilidad, con independencia de su naturaleza autoconsciente de mero entretenimiento -que no disimula-, La tierra prometida es un producto solvente que trasciende su condición de “placer culpable” al tratar bajo el prisma de la denuncia algunos temas universales atemporales (la esclavitud laboral, la superstición, la diferencia de clases, la recompensa detrás del sacrificio, etc.). Dirigida con oficio de artesano por Nikolaj Arcel, en cuya Un asunto real (2012) ya se adentraba en los vericuetos del drama de época, en esta ocasión integra eficazmente al unísono elementos del cine de aventuras, del western crepuscular y del drama histórico. Esta hibridación de géneros confiere un equilibrio al relato, sin resentirse en lo más mínimo, que bascula entre lo solemne y lo irreverente.

A lo largo de la trama, ungida en sangre, barro y fuego, resuenan ecos de El manantial de las colinas (1986) de Claude Berri -Jean de Florette insistía en sembrar en suelo yermo con la misma obstinación con la que Kahlen trabaja infatigable en su preciada posesión-, del cine de John Ford -con furioso protagonismo de los poéticos paisajes del norte de Dinamarca-, de Sam Peckinpah -con estallidos de violencia sistemática-, de Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012) -a través de los severos correctivos que el desquiciado De Schinkel inflige a sus enemigos- o, por qué no, de Dogman (2018) de Matteo Garrone -deudor de un Marcello en desventaja que aguanta con sonrojante estoicismo las afrentas y humillaciones de su némesis-. En resumen, puede que Arcej no haya inventado la pólvora, pero el resultado es una propuesta nada desdeñable que funciona con precisión meridiana, un retrato en las antípodas de la indolencia  que atraviesa al espectador con inmaculado regocijo. Y eso es mucho decir.

 


La tierra prometida (Bastarden, Alemania-Dinamarca-Noruega, 2023)

Dirección: Nikolaj Arcel / Guion: Nikolaj Arcel, Anders Thomas Jensen / Producción: Zentropa Entertainments, Zentropa International Berlin, Zentropa International Sweden, Film i Väst / Música: Dan Romer / Fotografía: Rasmus Videbæk / Montaje: Olivier Bugge Coutté  / Reparto: Mads Mikkelsen, Amanda Collin, Simon Bennebjerg, Melina Hagberg, Kristine Kujath Thorp, Gustav Lindh, Magnus Krepper, Lise Risom Olsen, Søren Malling, Thomas W. Gabrielsson, Jacob Lohmann, Felix Kramer

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