HASTA EL CIELO

De Madrid al cielo

Hasta el cielo. Revista Mutaciones.

Con Los golfos (Carlos Saura, 1960), el director aragonés nos presentaba a un grupo de fracasados, criminales de poca monta que se buscaban la vida a través de la periferia de Madrid. Sus ansias de prosperar para escapar de la miseria, esperanzados ante la posibilidad de que uno de ellos se convirtiera en un famoso torero, acabaría chocando de bruces con su fuerte determinación ambiental, incapaces de salir de un personal estercolero moral y social. En la película de Saura, imbuida de una fuerte y evidente influencia del neorrealismo italiano, sus protagonistas podrían considerarse el temprano prototipo de la figura del quinqui. El cine quinqui, en el que el propio Saura aportaría ejemplos como Deprisa, deprisa (1981), utilizaría la mirada de esos jóvenes delincuentes, insatisfechos, drogadictos, para mostrar los descontentos de la Transición Democrática en España. ¿Qué ocurriría si ubicáramos esa figura en la época contemporánea, ahora actualizada e integrada a unos códigos cinematográficos voluntariamente transnacionales? Una posible respuesta a esta pregunta la proporciona Hasta el cielo (Daniel Calparsoro, 2020).

Hasta el cielo cuenta la historia de Ángel, un joven del extrarradio de Madrid que, tras enamorarse de Estrella, comienza a adentrarse en el mundo del crimen con el objetivo de mejorar radicalmente su estilo de vida. El quinqui es ahora cani, trapero (poned la etiqueta que queráis), pero su situación social es la misma, la misma su insatisfacción, los mismos sus líos de faldas y fiestas. Sin embargo, la consecución de sus deseos dista mucho de esa inmovilidad social precedente en el cine quinqui. Calparsoro les brinda la oportunidad de triunfar, de conducir cochazos, de codearse con el estrato social más alto, convirtiendo lo quinqui en thriller, en una película que despliega un glamour imposible.

Hasta el cielo. Revista Mutaciones.

El componente transnacional es vital en la filmografía de Calparsoro, quien se distancia de una perspectiva autoral, para así insuflar sus narrativas de un carácter conscientemente hollywoodiense. De esta manera, sus cintas encuentran lugares comunes de distintos géneros populares desde los cuales despegar ,siempre en busca del entretenimiento deudor del blockbuster estadounidense. Esto no significa, por otra parte, que pretenda desligarse por completo del elemento nacional en sus largometrajes, abordando así cuestiones relativas a la realidad española a través de esos códigos conocidos por el público. Tales son los casos de Invasor (2012), que implica la participación española en la guerra de Irak o Cien años de perdón (2016) sobre el atraco a un banco tras la crisis económica, ambas con tintes a thriller ibérico.

En Hasta el cielo consigue aunar idiosincrasia y vocación internacional con relativo éxito, en gran parte por unos afilados diálogos y un potente trabajo de la mayoría de su elenco. No es de extrañar viniendo del guion de un viejo conocido de la industria, Jorge Guerricaechevarría, quien también ha trabajado asiduamente con Alex de la Iglesia o Daniel Monzón, precisamente, demostrando solvencia a la hora de integrar lo local en narrativas con proyección al extranjero. En la nueva película de Calparsoro, las interacciones entre los personajes y el modo de encarar diversas situaciones fluye con gran naturalidad. Hasta cierto punto, esto va chocando gradualmente con el desarrollo de la trama, cada vez más sofisticada y estilizada, cuyas bruscas transiciones y adscripción al thriller no terminan de encajar con la naturaleza de sus protagonistas.

Hasta el cielo. Revista Mutaciones.

A partir de ambiciosas set pieces, una dirección con gran nervio para las secuencias de acción y una interesante y acertada música electrónica/trap, Calparsoro plasma el espíritu contemporáneo de esta actualización parcial de la figura del quinqui: hundido socialmente por los vaivenes de la economía global, pero obsesionado por delirios de grandeza que consigan satisfacer sus deseos más materialistas. Hasta el cielo habilita los deseos de aquel joven del extrarradio, convirtiéndolos en un espectáculo de excesos imposibles y final inevitablemente infeliz, el cual le lleva a un punto de partida peor que el inicial.

Hasta el cielo (España, 2020)

Dirección: Daniel Calparsoro / Guion: Jorge Guerricaechevarría / Producción: Emma Lustres, Borja Pena / Música: Carlos Jean / Fotografía: Josu Inchaustegui / Dirección de arte: Curru Garabal / Montaje: Antonio Frutos / Efectos especiales: Jorge Buitrago, Ramón Cervera / Reparto: Miguel Herrán, Carolina Yuste, Asia Ortega, Fernando Cayo, Luis Tosar, Richard Holmes

 

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