EL PADRE

El desvanecimiento de la cordura

Numerosas veces se ha tratado el deterioro mental, el Alzheimer o la demencia senil en el cine. El Padre (Florian Zeller, 2020) habla de la incipiente demencia de un anciano interpretado por Anthony Hopkins y de la relación que mantiene con su hija, Olivia Colman. Lo novedoso de la propuesta reside en su capacidad para situarnos en la inestable realidad del personaje de Hopkins.

Florian Zeller retrata la enfermedad mediante la visión del enfermo, lo que resulta confuso y doloroso a partes iguales; aunque en ocasiones la cámara abandona al anciano y se posiciona del lado de Colman. Si pensamos en películas como Nebraska (Alexander Payne, 2013) o Amor (Michael Haneke, 2012) −con la que comparte algunas similitudes− la dirección y el guion nos sitúan en la perspectiva de los familiares. Esto consigue aportar estabilidad y un profundo componente emocional, puesto que la conciencia que sí mantienen los familiares facilita la respuesta empática del espectador. Sin embargo, Zeller elige el camino contrario, que es menos cómodo pero también más tramposo. Eso implica presenciar alteraciones del espacio y el tiempo, deformación de las interacciones, e incluso ver a varios actores interpretando al mismo personaje.

El padre Revista Mutaciones

El francés Florian Zeller adapta su propia obra de teatro, homónima, llevando la puesta en escena teatral consigo. El padre es un largometraje compuesto mayormente por planos simétricos, estáticos y amplios que favorecen la asimilación del espacio. Tanto los primeros planos como los travellings−y demás movimientos de cámara− tienen una razón de ser y se usan de forma precisa y limitada en momentos de énfasis.

La acción se desarrolla casi al completo en un apartamento, lo que genera una sensación claustrofóbica que nos remite directamente a la psique del anciano. Como decíamos, nos hace pensar irremediablemente en Amor de Haneke. Ambas rodadas en un amplio pero hermético piso que habitan personas que se quieren profundamente pero que, también, pueden llegar a desear la muerte del otro. Ambas son películas duras y pesimistas, sin embargo, El Padre, en momentos recurre al humor y termina asimilando la vida de una forma más amable.

No estamos ante una historia planteada cronológicamente, aunque hasta bien avanzada la película lo parezca. Simplemente asistimos al desvanecimiento de la cordura, con todo lo que eso conlleva. La paleta de colores compuesta por tonos azules y ocres potencian la sensación de aislamiento e introspección, pero también de calma; que contrasta con algunas prendas rojas que viste el personaje de Hopkins. Ese rojo que despunta entre la sobriedad de los tonos fríos parece simbolizar lo poco que encajan las personas neurodivergentes o que carecen de salud mental en las dinámicas y estructuras sociales.

El Padre habla de un drama comúnmente conocido que atañe a muchas familias. No necesita artificios para calar pero apoya la mayor parte de su peso en las portentosas actuaciones de Hopkins y Colman. El punto de vista que aporta el film nos revela la parte más desconocida de la enfermedad, que culmina con una escena final devastadora. Un hombre que lucha por conservar su dignidad, su orgullo frente al resto y su conexión con la realidad, aunque sólo sea a través de su reloj.


El padre (Florian Zeller, Reino Unido, 2020)

Dirección: Florian Zeller  / Guion: Florian Zeller, Christopher Hampton / Producción: Trademark Films, Embankment Films, Film4 Productions, F comme Film/ Fotografía: Ben Smithard / Montaje: Yorgos Lamprinos / Diseño de producción: Peter Francis / Reparto: Anthony Hopkins, Olivia Colman, Mark Gatiss, Olivia Williams…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.