BENEDICTION

Recuerdo y proyección

Benediction. Revista Mutaciones

El cine de Terence Davies habla sobre la memoria. De ese tapiz de imágenes proyectadas de forma arbitraria, inexacta y caprichosa en los adentros de nuestra realidad, como ecos que nos recuerdan nuestra propia mortalidad. No solo hablamos de la memoria, entonces, sino del tiempo y, más en concreto, del transcurso del mismo. Materializado en las arrugas, en el pelo gris y en las carnes trémulas. El cineasta británico suscribe estos conceptos a un sentimiento muy específico: el arrepentimiento. Vidas difíciles de personas difíciles que miran atrás a través de ventanas empañadas por el rocío de lluvias otoñales. Benediction (2021) supone la segunda obra biográfica de Terence Davies tras su lírico repaso a la vida y muerte de la poeta norteamericana Emily Dickinson en Historia de una pasión (2016). De un Estados Unidos aburguesado pasamos a la también aburguesada Inglaterra de principios del siglo XX, esta vez desde los ojos del poeta y objetor de conciencia Siegfried Sassoon.

A lo largo de su filmografía, Davies evocaba al pasado a través de la música. La secuencia que mejor lo ejemplificaba podría ser la de El largo día acaba (1992), en la que Tammy de Debbie Reynolds sonaba en la soledad de Bud, un joven sin amigos de su edad que quería ser mayor. Desde lo cenital, veíamos a Bud balanceándose en una barra de hierro, y de forma horizontal Davies nos transportaba vía travelling, y como si de un paseo por sus mismos recuerdos se tratase, de una sala de cine hasta la nave central de una iglesia durante la misa dominical, pasando por un aula escolar de enseñanza católica, y concluyendo la secuencia donde inició, en la melancolía de las escalinatas y las barandillas de las adoquinadas calles de Liverpool. En Benediction, Siegfried Sasson rememora la guerra de trincheras con Ghost Riders in the Sky, de Stan Jones, como anacrónica pieza que acompaña a imágenes de archivo de soldados sin vida, carros de combate y vallas de espino. Davies acopla mediante el montaje la silueta de Sassoon a dichas imágenes dándonos la espalda, haciéndole espectador de sus propios recuerdos, esos que parecen engullirle en toda su abrumadora violencia.

La violencia, a partir de la Gran Guerra, sería una constante en la vida de Sassoon. No una física, sino emocional. Pues su proceso como objetor de conciencia le llevaría a ser ingresado en una institución psiquiátrica, donde exploraría su propia moralidad, su identidad sexual y donde curtiría sus sensibilidades como poeta. Estas sensibilidades se amplificarían, tornándole en una persona que, ante todo, sentía. Sus relaciones con otros hombres-artistas se basarían en los celos y en el despecho, en la pasión desmedida y en la competición, agriarían su visión del mundo y le distraerían de su obra. De ahí que el arrepentimiento terminara por sellar el resto de su vida.

Con el tiempo, la memoria, el recuerdo y lo cinematográfico alcanzan nuevas cotas de complejidad en Benediction. Terence Davies hace de lo digital su aliado y, en contraposición, también a la puesta de escena clasicista que muestra en la juventud de Sassoon. Es en la vejez mismamente donde hace uso del croma (o pantalla verde) e incluso los efectos digitales, para transformar a Jack Lowden en Peter Capaldi o crear una secuencia irreal de danza entre Sassoon y todas las personas que amó a lo largo de su vida. A sus 75 años, Terence Davies sigue encontrando nuevas formas de bucear por ese insondable océano que es el tiempo. Hay un aroma a despedida en Benediction, pues en toda su melancolía regresan imágenes familiares de la filmografía del cineasta, solo que retocadas o rehechas por las herramientas que ofrece la modernidad cinematográfica, algo que inequívocamente aprovecha Davies en un ejercicio de empatía por un hombre que, a diferencia de él, no quiso adaptarse a los nuevos tiempos.


Benediction (Reino Unido, 2021)

Dirección: Terence Davies / Guion: Terence Davies / Producción: Lizzie Francke, Peter Hampden, Norman Merry, Rose Garnett, Jack Lowden, Walli Ullah, Michael Elliott, Margarethe Baillou y Paul Ashton / Fotografía: Nicola Daley / Música: Benjamin Woodgates / Montaje: Alex Mackie / Reparto :Jack Lowden, Simon Russell Beale, Peter Capaldi, Jeremy Irvine, Kate Phillips, Gemma Jones y Ben Daniels

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