BELFAST

Los ojos de Buddy

Dentro de la irregular filmografía de Kenneth Branagh destaca un grupo de películas que revelan la particular y personal mirada de este director: Los amigos de Peter (1992); En lo más crudo del crudo invierno (1995); y Belfast (2021). Trabajos que están ligados con unas vivencias personales que abordan cuestiones relacionadas con una comunidad: de amigos (Los amigos de Peter), de una compañía de teatro (En lo más crudo del crudo invierno) y de una familia (Belfast). Las interacciones que se establecen entre ellas resultan más evidentes en lo temático que en lo estilístico: la comedia agridulce que se permite un cierto deslizamiento hacia la nostalgia, y en cuyos aspectos formales se aprecian ciertas apuestas respecto a la puesta en escena según se avanza cronológicamente en la filmografía del director.

Belfast es el cierre lógico de una trilogía que va hacia atrás en el tiempo. Si Los amigos de Peter puede considerarse una mirada contemporánea del director al devenir de la amistad entre un grupo de amigos que, por circunstancias vitales, se han distanciado; y En lo más crudo del crudo invierno puede verse como los inicios profesionales de un director teatral abriéndose camino en el proceloso mundo del espectáculo (no podemos olvidar que, pocos años antes, Branagh, junto con su socio-actor David Parfitt, crearon la productora Reinassance), Belfast retrocede aún más, como queriendo indagar en el origen de todo ello. Por eso, en los primeros cinco minutos de película, sitúa a su protagonista, Buddy (Jude Hill), como único eje y punto de vista sobre el que va a pivotar la historia. Así, el largo travelling circular alrededor de la mirada atónita del niño ante la explosión de violencia que sucede ante sus ojos, va a definir el resto de la película, colocando la cámara a la altura de los ojos de Buddy. A ello contribuye también el hecho de que las primeras líneas de diálogo van a ser las voces desaforadas de su madre gritando su nombre para que vuelva a casa. A partir de ese planteamiento, Belfast no es otra cosa que la historia de una crisis familiar vista a través de los recuerdos (siempre deformados, siempre infieles) de las imágenes que un día captaron los ojos de un niño. Un niño fascinado por el cine y el teatro, abducido por la ficción.

Belfast. Revista Mutaciones

Los recursos narrativos empleados por Branagh para desarrollar esta historia de recuerdos se plantean con enorme coherencia. En las escenas familiares, el plano siempre se preocupa de sacar a todos los integrantes, ya sea colocando a la abuela enmarcada por una ventana en el fondo de la imagen, o situando las cabezas de los hermanos dormidos en primerísimo primer plano mientras la conversación entre los padres se desarrolla en el fondo de la composición, jugando con la profundidad de campo. El encuadre juega a ubicar a los personajes identificándolos con el espacio; así por ejemplo, el padre de Buddy (Jamie Dornan) casi siempre aparece filmado contra un muro, sea este de ladrillos o natural (en ese paseo por el campo con su hijo en el que la cámara decide volver a aprisionarlo contra el suelo). O juega con las interrelaciones de los mismos y, de esta forma, nunca permite que los abuelos se separen en el plano; y cuando lo hacen es para que la abuela le entregue a Buddy dos lecciones fundamentales: la de la moneda de tres peniques (“lo tuyo es mío y lo mío me pertenece”) y la que constituye el aprendizaje fundamental del niño (según lo que se infiere del cambio del blanco y negro al color): las películas en un viejo cine de barrio y la magia del teatro en una representación de A Christmas Carol, de Charles Dickens.

Y es que el elemento ficcional aportado por el cine y el teatro conforman también la estructura de la película. En el universo violento de la Belfast de 1969 la presencia de dos westerns tan emblemáticos como El hombre que mató a Liberty Balance (John Ford, 1962) y, sobre todo, Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952) transforman la percepción del entorno violento en que vive el pequeño: él ve en su padre a esos héroes (a su pesar) de las películas de Ford y Zinnemann y, como sabe que ocurre con el sheriff de High Noon, cree que la resolución del conflicto va a poder resolver al mismo tiempo la situación entre sus padres, espiada a deshoras desde lo alto de la escalera de casa. No en vano, la confrontación entre su padre y su vecino protestante no es la confrontación real sino la que Buddy quiere ver, y por ese motivo suena la famosa canción The Ballad Of High Noon silenciando el sonido diegético de la película a excepción de las breves líneas de diálogo:

I do not know what fate awaits me
I only know I must be brave
For I must face a man who hates me

De la misma forma que la magnificación de Everlasting Love supone la quintaesencia de la celebración del héroe en la también celebración hiperbólica de un funeral en la imaginación de un niño.

Belfast. Revista Mutaciones

Y si el cine impregna la visión de Buddy, el teatro le lanza el reto definitivo a ese chaval, trasunto de un joven Branagh. En la escena que se representa de Cuento de Navidad se escucha el siguiente diálogo:

SCROOGE. ¿Es esta la oportunidad y la esperanza que mencionaste, Jacob?

FANTASMA DE MARLEY. Lo es.

Sin duda una verdadera epifanía para el que luego se convertiría en uno de los actores shakespeareanos más jóvenes en defender dos de los más grandes personajes del canon: Hamlet y Enrique V.

Belfast. Revista Mutaciones

Belfast es una película que, además, tiene los añadidos de una banda sonora con una contundencia precisa a cargo de Van Morrison y de unas interpretaciones de Judi Dench y Ciarán Hinds dando vida a los abuelos de Buddy, y de Caitriona Balfe encarnando a su madre, en las que la verdad de la mirada y la verdad del texto transforman a los personajes en entes casi reales, de esos que parece que alguna vez han transitado realmente por la vida.

Con Belfast, Kenneth Branagh ha vuelto al cine que mejor sabe realizar, contando una historia muy personal sin dejar que la mirada del adulto aclare los recuerdos deformados e imprecisos del niño, y rindiendo un delicado homenaje a su familia y a las imágenes que le provocaron la necesidad de contar, precisamente, estas historias.


Belfast (Belfast. Reino Unido, 2021)

Dirección: Kenneth Branagh / Guion: Kenneth Branagh / Producción: Kenneth Branagh / Fotografía: Haris Zambarloukos / Montaje: Úna Ní Dhonghaíle / Música: Van Morrison / Reparto: Jude Hill, Caitriona Balfe, Jamie Dornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Lewis McAskie, Lara McDonnell.

2 comentarios en «BELFAST»

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