COLD WAR

Encuentros y desencuentros de un amor apasionado

En las más intensas historias de amor -de amor apasionado, de amor fou– todo está en las miradas. Así, cuando el compositor Wiktor y la cantante Zula se miran en Cold War, parece que el mundo entero debiera desvanecerse. Pero la Europa de la Guerra Fría no permite que dos amantes olviden el mundo de tensiones en el que viven.

Wiktor y Zula se conocen en una audición. Nada más adecuado para el primer encuentro amoroso de un film con tantos elementos de musical. El músico Wiktor y una compañera coreógrafa viajan por los campos de Polonia buscando jóvenes campesinos y campesinas que canten y bailen el folclore local. Desde el momento en que en la audición Wiktor y Zula se miran a través de los planos/contraplanos de examinada y examinador, él reconoce que no se encuentra ante una inocente y pura campesina como las otras. Poco después comienzan un intenso romance de encuentros intermitentes a lo largo de Europa y del tiempo, donde la música canaliza su relación a la vez que radiografía una época, un continente y un panorama musical. Desde la Polonia rural de posguerra, cuando se consolidaba la hermética República Popular de Polonia, hasta otra Polonia que, levemente, se abría a ritmos foráneos, previa parada por Berlín Oriental (1952) y el París-jazz de los años 50. Un itinerario marcado por la pasión amorosa en el que abundan las escenas de planos/contraplanos en los que ambos cruzan y sostienen sus miradas, a menudo con ella bailando y él como observador, y con una intensísima Joanna Kulig sabiendo ajustar sus movimientos a la emoción de cada encuentro de miradas -a veces, seductora, otras golpeada por la sorpresa, otras, por el peso de un amor fatal-. O escenas de encuentros y desencuentros en el plano, cuando al fin se reúnen los amantes o cuando se separan y un sencillo movimiento de cámara, en seguimiento a uno de los amantes, deja al otro fuera del cuadro.

Pawel Pawlikowski filma esta historia de amor en formato académico (1:1.37), con cuidadas composiciones que no permiten a nadie pasar por alto su perfección, y un blanco y negro muy contrastado, preciosista y pulcro como un anuncio de Chanel. Sin embargo, Cold War cuenta con dos intérpretes en estado de gracia y una dirección de actores que sabe cómo integrar sus movimientos en los rígidos cuadros para vivificarlos. El resultado, que no se pretende realista, transmite desde el academicismo más estricto un halo romántico irresistible.

Tomasz Kot en Cold War

En el fondo, con Cold War estamos ante la preciosista puesta en escena de un romance que todo lo consume, condenado por su pasión, Europa y la Guerra Fría. Parece que Pawlikowski hubiera tomado la trama de un épico melodrama de época como Doctor Zhivago (David Lean, 1965) para condensarlo en los 83 minutos de una pieza de cámara. Y es que se desprende del drama para quedarse con la música y los sentidos, introduce elipsis radicales que separan los episodios por bruscos cortes a negro y corta las escenas en seco cuando debería despuntar el drama.

Aquí lo que importa no son las relaciones de causa y efecto, ni mostrar las peripecias de folletín y la sucesión de degradaciones, destrozos y actos desesperados de un amor condenado (infidelidades, presiones políticas, encarcelamientos, hijos con terceros…), sino transmitir la atmósfera de esa relación y su efecto en los protagonistas jóvenes y bellos. Por eso son más importante los momentos en que se encuentran y separan los amantes que cuanto sucede entre medias. Nada más hermoso, por tanto, para culminar esta dinámica de encuentros y desencuentros que el plano final de Cold War: con los amantes abandonando juntos el cuadro, que permanece fijo, filmando el entorno inmóvil, hasta que una brisa de viento agita los campos.

Cold War


Cold War (Zimna wojna, Polonia, Francia, Reino Unido, 2018)

Dirección: Pawel Pawlikowski / Guion: Pawel Pawlikowski y Janusz Glowacki / Producción: Ewa Puszczynska y Tanya Seghatchian  (para Opus Film, Apocalypso Pictures y MK2) / Fotografía: Lukasz Zal / Montaje: Jaroslaw Kaminski / Diseño de producción:  Marcel Slawinski, Katarzyna Sobanska-Strzalkowska y Benoît Barouh / Reparto:  Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski