CÓDIGO EMPERADOR

Artilugios con ritmo y frío

Al año siguiente de su éxito como director de la serie Hierro (Pepe Coira, 2019-2021), Jorge Coira regresa al formato de largometraje para narrar las desventuras de Juan (Luis Tosar), una especie de agente secreto que investiga dos casos en paralelo: el supuesto tráfico de armas de una pareja de ricos y la figura, aparentemente impoluta, del político Ángel González (Denis Gómez). El director de El año de la garrapata (2004) y Eroski Paraíso (2019) hace de su última cinta un thriller absolutamente frenético. Código Emperador consigue capturar la atención del espectador desde el primer minuto. Y lo consigue tanto por su atmósfera, teñida de un difuso gris – como las personalidades adversas e imprevisibles que protagonizan los dramas –, como por el consistente ritmo de su narración. Y precisamente ahí, entre la gestión del ritmo y los personajes, la película se desinfla progresivamente (junto con el interés del público) a medida que se aproxima la revelación final.

Codigo emperador (1) - Revista Mutaciones

A través de una amalgama de mentiras y apariencias que ensucian las esferas más altas de la sociedad, Código Emperador ofrece un discurso (claro y preciso) sobre corrupción y desesperanza. El conflicto del protagonista, naturalmente sometido entre la espada y la pared, proviene tanto del exterior como del interior de su moral: no solo debe combatir el crimen organizado, también tiene que lidiar contra la deshonra que sus superiores –denominados como “los buenos” – exigen por la estabilidad del país. La puesta en escena de Coira busca subrayar la peligrosidad de la misión de Juan y el carácter secreto de la misma. Para favorecer las convenciones típicas del thriller, el tratamiento formal  recurre a continuos movimientos de cámara y personajes, focales largas y medianas, y profundidades de campo estrechas y agobiantes. Sin embargo, la distancia (psicológica) con la que el director filma a sus protagonistas impide una implicación plena del espectador con los mismos. Juan es un hombre con principios; basta con analizar las puntiagudas conversaciones con su jefe (Miguel Rellán) y su relación íntima con Wendy (Alexandra Masangkay) – una relación que parece recodar a la de Ferris y Aisha en Red de mentiras (Ridley Scott, 2008) –. Pero a la hora penetrar en las profundidades de su alma – es decir, a la hora de despertar empatía sobre sus actos – su conexión con el personaje de Marta (Georgina Amorós), por ejemplo, es un recurso habitual. Los comentarios acerca de su pasado permiten construir una idea vaga de lo que fue y lo que hizo, pero el proceso jamás termina de casar con ninguna trama. En una misión de tráfico de armas, ¿por qué es necesario saber cómo Juan ayudó a Marta a desintoxicarse? La cohesión entre el intento de hacer tridimensionales a los personajes y el conflicto es nula. Y su impostación en medio del metraje demuestra la incapacidad de despertar empatía sobre la historia que se cuenta. La atención del espectador no nace de la construcción de los protagonistas, sino del imbatible carisma de los actores. Durante una amplia cantidad de minutos, la sensación que brilla en el visionado es la impasividad.

Codigo emperador (2) - Revista Mutaciones

Con la llegada del tercer acto, Código emperador – escrita por el reconocido guionista Jorge Guerricaechevarría, autor de títulos como La comunidad (Álex de la Iglesia, 2000) y Celda 211 (Daniel Monzón, 2009 –, propone un sugerente giro a su desenlace. La revelación del protagonista, cuando descubre que los de su bando también juegan en su contra, es un anticlímax inesperado: ningún ser humano puede ser totalmente íntegro, los intereses son una tradición, el mundo entero está predestinado. Es un final triste y desesperanzador. Y en relación a las tesituras que parecían caracterizar el filme, la revelación es, cuanto menos, ingeniosa. Durante el proceso para desmantelar a “los malos”, la narración es firme y precisa, pero la fría corriente sobre la que navega convierte la oscuridad humana – y la experiencia del espectador – en un artilugio simplista y superficial.


Código emperador (España, 2022)

Dirección: Jorge Coira / Guion: Jorge Guerricaechevarría / Producción: Vaca Films (coproducido con Playtime) / Fotografía: Pablo Rosso / Música: Xabier Font / Reparto: Luis Tosar, Alexandra Masangkay, Georgina Amorós, Denis Gómez, María Botto, Arón Piper, Laura Domínguez, Fran Lareu, Miguel Rellán

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