ATÓMICA

La ciudad más fría (y narrativa)

Berlín. 1989. El muro está a punto de ser derribado. Al ritmo de la canción Blue Monday (HEALTH), un hombre corre entre las calles de la capital alemana dejando atrás paredes llenas de grafitis y las cadenas físicas (y metafóricas) que oprimen la ciudad. Medio vestido y desesperado por huir de aquello que le persigue, se le acaba el tiempo. De repente, un coche aparece de la nada y lo arrolla. El conductor, impasible, sale de su vehículo y dispara. Le roba el reloj, se deshace del cadáver y desaparece. Así es el prólogo de Atómica, la nueva película de David Leitch protagonizada por Charlize Theron en el papel de Lorraine Broughton, una agente del MI6.

Tras el asesinato de uno de sus compañeros, Lorraine es enviada a Berlín en plena Guerra Fría con la esperanza de recuperar el reloj del fallecido, donde se ocultaba una lista de dobles agentes infiltrados en Berlín oriental y que intentaba hacer llegar a Occidente, algo que resultaría devastador. Allí se reunirá con David Percival (James McAvoy), quien debe ayudarle en su búsqueda.

La película, basada en la novela gráfica La ciudad más fría (2012) de Antony Johnston con ilustraciones de Sam Hart, deja atrás los convencionalismos de la época para reflejar, desde una perspectiva más espectacular y punk, uno de los momentos más tensos de la Historia Contemporánea. Su prólogo, enigmático y violento, refleja en la pantalla esa guerra que por aquel entonces se vivía y que recuerda favorablemente al prólogo de Watchmen (Zack Anyder, 2009), film donde la situación temporal también goza de una gran relevancia y cuya secuencia inicial funciona como detonante de lo que se avecina.

Todo en Atómica tiene relación con el contexto que, en ocasiones, se convierte en protagonista de la historia. Por esta razón, Leitch decide que tanto los créditos como los rótulos de la película aparezcan en forma de grafiti. En una ciudad donde su gente se manifiesta para conseguir la unión de la nación, una de las expresiones artísticas más características de la época cobra vida al servicio de la narración. La pintura, instantánea y fresca, resbala por la pantalla como símbolo del “ahora”, de lo que está ocurriendo en ese preciso instante, haciendo que el espectador se sumerja de lleno en el film.

Siguiendo la misma línea, otro de los elementos que habla por sí mismo es la fotografía. Leitch, que vuelve a trabajar con Jonathan Sela como director de fotografía tras su colaboración en John Wick (2014), opta por una tonalidad azulada para recrear la tensión entre Oriente y Occidente en una ciudad tan fría como la actitud de sus gobernantes. Sin embargo, tanto el director como Sela, no dudan en introducir sus ya representativos neones: azul, rosa, verde y rojo representan los ambientes en los que Lorraine se moverá para conseguir sus objetivos, un cóctel de bandos donde nadie parece ser quien dice ser y que el espectador, complacido, ingiere sin excesos lentamente.

Vista con perspectiva, la película quizás peque de tener algún anacronismo (el dudoso vestuario de los personajes, por ejemplo, que oscila entre la ropa de los 80 y la actualidad) y que, sin embargo, no chirría al ser utilizado para personalizar a los personajes y enriquecerlos, convirtiéndose en otro elemento que se suma al resto para darle sentido a una narración que intenta (y consigue) diseñar una historia atrevida y original.

Atómica es sin duda un gran ejemplo de cómo enriquecer sonora y visualmente una historia contada con anterioridad. Así, la guinda del pastel se coloca con una destacada banda sonora que dota a la película y a su protagonista de una personalidad abrumadora, Killer Queen o Under Pressure de la banda británica Queen (esta última junto a David Bowie), 99 Luftballons de la alemana Nena o Fight Power, de la banda de hip hop estadounidense Public Enemy, son algunos de los ejemplos que una vez más, al servicio de la narración, demuestran que Atómica es mucho más que una superproducción de espías.

Patricia Marín Verdú

Atómica (Atomic Blonde, Estados Unidos)

Dirección: David Leitch / Guion: Kurt Johnstad, Antony Johnston, Sam Hart/ Producción:  Eric Gitter, A. J. Dix, Peter Schwerin, Charlize Theron… / Música: Tyler Bates / Montaje: Elísabet Ronaldsdóttir Fotografía: Jonathan Sela / Diseño de producción: David Scheunemann / Reparto:  Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones, James Faulkner, Roland Møller, Sofia Boutella, Bill Skarsgård

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