ALTSASU

Justizia

La enorme apuesta de la televisión pública vasca por la producción de ficción se ha visto cristalizada en tres miniseries con profundas raíces en debates que han trascendido del territorio. Hondar ahoak (Koldo Almandoz, 2020), Alardea (David P. Sañudo, 2020) y Altsasu (Asier Urbieta, 2020). Caras y lugares conocidos, un férreo compromiso con la justicia social: desde el feminismo en los pueblos más tradicionales hasta las disputas sobre ETA entre la juventud, junto con la mística del País Vasco y el euskera como vehículo generacional. Con la comprometida colaboración de TV3 la serie Altsasu ha sido la última de las tres en presentarse en la televisión, concluyendo su recorrido con su incorporación en Filmin, aumentando así la oferta de producciones vascas y catalanas en la plataforma.

Altsasu. Revista Mutaciones 1

Esta miniserie de cuatro episodios narra la disputa sucedida en un bar de Altsasu en 2016 entre varios jóvenes del pueblo y dos guardias civiles. Dicho altercado trascendió en un largo juicio y el encarcelamiento de algunos de los jóvenes por su supuesta relación con ETA. Un extenso debate que vuelve a poner en el centro de la discusión a la banda terrorista tras su desarme y disolución, y que encuentra otras visiones y perspectivas en series como Patria (Aitor Gabilondo, 2020) en HBO, ficciones como Negociador (Borja Cobeaga, 2014) y Lejos del mar (Imanol Uribe, 2015) o documentales como El fin de ETA (Justin Webster, 2016) o Asier eta biok (Aitor y Amaia Merino, 2013). Un nuevo acercamiento a través de la juventud vasca y sus familiares y un entorno desvinculado totalmente a ETA pero con un fuerte compromiso por la memoria, la ideología y la opresión por la libertad de expresión. Una simple pelea de bar que de nuevo se convirtió en un acto político y la serie lo narra de esta manera.

Identidades y catarsis

El acontecimiento premonitorio que no hay que olvidar para entender el significado de la mitología vasca propuesta por la serie se convierte en el prólogo. El objetivo es denunciar el sistema implantado en la sociedad donde las fuerzas policiales están por encima del pueblo. Esta visión no denosta a todo el cuerpo, ya que pone de manifiesto este caso en concreto y no, por ende, a todos, aunque funciona como ejemplo representativo. Destaca también la preponderancia por una visión plural, acercándose al día a día tanto de los jóvenes como de los policías. (los creadores de la serie y ETB se pusieron en contacto con fuentes policiales las cuales no quisieron dar su versión de los hechos). 

La recreación de las fiestas populares, las pintadas y las tabernas vuelven a ser el enclave natural de los adolescentes vascos. Cada uno de los jóvenes tiene su propia vida: sus amores, sus trabajos, sus deportes, sus fiestas, sus compromisos políticos con el pueblo, sus sueños,… esa pelea de bar, el juicio y la cárcel no solo trasformó y cambió el rumbo de sus vidas sino la de todo un pueblo que se posicionó. Y no por todo lo que pasó durante todo el proceso dejaron atrás sus raíces; el pasado y el futuro se representan a través de la mitología, en forma de pesadilla y salvación. Tanto las vivencias en la cárcel como un akelarre infinito y animales como los cuervos y las cabras forman parte de la recreación en Altsasu de los inocentes y culpables, pero no para una elección sino para una clara declaración, dejar constancia mediante las formas (mitología) un contenido ficcional (sociedad) profundamente político. 

Altsasu. Revista Mutaciones 2

Altsasu también explora otras vertientes de la historia reciente del País Vasco, ETA sirve como catalizador para la autoexploración de la identidad vasca, como una catarsis autodestructiva. La relación que se le dio al enfrentamiento con la banda terrorista marca políticamente a Altsasu desde el primer momento. La falta de iluminación y el tono grisáceo que se le da a todos los capítulos precisan lo crudo de las temáticas y las relaciones que se forjan entre la policía y el pueblo, una tensión constante, una tranquilidad que nunca llega. Y por ello la cámara, no solo se transforma en una suerte de espía, que recorre las calles en bicicleta para vigilar y controlar, también, y gracias a cómo Altsasu se ata a la realidad de los hechos, se convierte en un recurso narrativo. Los móviles grabaron el enfrentamiento que sucedió fuera del bar. Tener en mano esa grabación era un riesgo y una responsabilidad y Altsasu lo utiliza para vertebrar la trama troncal, para llevar al límite aún más la verdad y la ficción. 

Loretxo bat

Recientemente se ha estrenado el documental Altsasu (Gau Hura) (Amets Arzallus, Marc Parramon, 2021) donde la guardia civil fue nuevamente invitada a participar en la producción audiovisual y declinó la colaboración en el mismo. Un documental que muestra el proceso judicial y la visión de todo un pueblo contra las injusticias que recayeron en los jóvenes. Nuevamente la intención de construir un relato plural, de al menos escuchar y reflexionar sobre las dos partes fue interrumpida. La miniserie de Urbieta plantea con sus imágenes ninguna duda alrededor del acontecimiento. Un enfrentamiento que Altsasu deja fuera de campo para que el espectador juzgue por él mismo a través de las declaraciones reales y hechos que devinieron del mismo; porque en realidad la serie plasma un hecho que nadie ha visto salvo los implicados, y así, dejar constancia de la búsqueda de honestidad de los creadores. Una acción política. Y como dijo el creador de la serie “Es necesario contar las injusticias para que no vuelvan a ocurrir”.


Altsasu (miniserie, España, 2020)

Dirección: Asier Urbieta / Guion: Harkaitz Cano, Andoni de Carlos, Mikel Álvarez, Asier Urbieta / Producción: ETB, Baleuko, SOM, TV3 / Fotografía: Jon Sangroniz / Música: Karlos Arancegui, Xabier Erkizia, Joseba Irazoki, Elena Murguia, Elena Setien / Montaje: Demetrio Elorz / Dirección de arte: Estíbaliz Salinas / Reparto: Jon Olivares, Erik Probanza, Nikola Zalduegi, Aia Kruse, Asier Oruesagasti, Julen Jiménez, Xabier Elizalde, Ander Azurmendi, Cristian Merchan, Jorge Monje, Yasima Drissi, José Ramón Soroiz, Mireia Gabilondo, Miren Gojenola, José Ramón Argoitia, Itziar Atienza

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