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ADIÓS, SEÑOR HAFFMAN

Parecía que si… pero no.

Segunda Guerra Mundial, judíos, nazis, ciudadanos que esconden judíos. En Adiós, señor Haffman (Adieu Monsieur Haffmann, 2022) una vez más se repite este coctel tan común en el cine. En esta ocasión, el director francés Fred Cavayé y la guionista Sarah Kaminsky nos ofrecen un guion que comenzará como una historia lacrimógena sobre las bondades humanas, que se irá tornando a un oscuro thriller.

Adiós, señor Haffmann (1) - Revista Mutaciones

Nos situamos en 1941, cuando los nazis empiezan a perseguir a los judíos en tierras francesas. El reputado y respetado en su barrio joyero Joseph Haffmann manda a su familia a esconderse a un pueblo en el campo con otros familiares mientras él se queda arreglando el traspaso de su tienda y vivienda a su empleado para poder recuperar la tienda a su vuelta cuando finalice la guerra. Cuando intenta huir no puede debido a los controles y François Mercier, su empleado, deberá esconderlo hasta que pueda huir. Como se puede ver, una premisa sentimental y para nada innovadora, pero es cuando François empieza a tener ambición que todo se torna en una cinta oscura. A partir de aquí la cinta se convertirá en una exposición de blancos y negros en cuanto a la humanidad, con los bondadosos y sin ninguna maldad señor Haffmann y Blanche (esposa de François) frente al ahora cruel, egoísta y malvado Mercier. La película te lanza a la cara los traumas de François e inseguridades masculinas (de macho frágil) desde el detalle de la diferencia de nombres de la tienda cuando pertenece a Haffman e hijos, a cuando solo le pertenece a Mercier (sin hijos), hasta diálogos donde directamente te expone todos sus traumas sin anestesia previa. Con estos traumas se intenta justificar el cambio tan radical del personaje principal.

Adiós, señor Haffmann (3) - Revista Mutaciones

La cámara se comporta igual durante toda la película. Los códigos visuales no cambian entre el inicio de la cinta y cuando esta se vuelve un thriller a mitad de metraje. Y tanto el vestuario de François Mercier como la parte de arte cuando él está en escena no evolucionan junto al cambio del personaje, todo esto solo ayuda a que el cambio radical del personaje se sienta repentino e irreal. Además, la falta de espacios para el gris en cuanto a la moralidad humana, no ayudan a que este cambio se sienta orgánico y real. Bien es cierto que la historia consigue que el espectador se mantenga agarrado al asiento y sin grandes giros de guion, tampoco se vuelve previsible. Pero el director francés depende demasiado del guion. En cuanto a lo formal se limita a lo más básico para que simplemente funcione, sin esforzarse en hablarnos con la cámara ni con los espacios. Esta falta de profundidad formal se palia con el guion y con las actuaciones. Daniel Auteuil, Sara Giraudeau y Gilles Lellouche consiguen transmitir lo que el guion requiere, recayendo casi todo el peso de la cinta en ellos.

Adiós, señor Haffman es una cinta que, a pesar de usar elementos tópicos en el cine que buscan tocar la fibra sensible, consigue dar una historia sólida despegándose de estos tópicos. Con unas actuaciones que acompañan al guion, pero con un director cuyas decisiones formales provoca que esta historia desluzca quedando en menos de lo que podría haber sido.


Adiós, señor Haffman (Adieu Monsieur Haffmann, Fred Cavayé, Francia, 2022)

Dirección: Fred Cavayé / Guion: Fred Cavayé, Sarah Kaminsky / Fotografía: Denis Rouden / Música: Christophe Julien / Reparto: Daniel Auteuil, Gilles Lellouche, Sara Giraudeau, Nikolai Kinski, Anne Coesens, Mathilde Bisson, Claudette Walker, Frans Boyer, Vivien Tarragon

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