LOS ROSTROS DE PEDRO ALMODÓVAR

Las actrices y el actor

A lo largo de la historia del cine son muchas las uniones entre directores y actores que han existido. Desde duplas tan conocidas como la de John Ford con Henry Fonda o John Wayne, las duplas de Scorsese  con Robert De Niro y Leonardo Dicaprio, hasta troupes como las de Quentin Tarantino con sus inseparables Michael Madsen, Tim Roth y Samuel L. Jackson entre otros. En esta última catalogación puede incluirse al director español más importante de las últimas décadas: Pedro Almodóvar. De su cine nacieron las carreras (o su consiguiente impulso) cinematográficas de numerosos actores y, sobre todo, actrices. De la palabra “almodovariano” pueden salir duplas, tríos, grupos y todo junto a la vez. Pero la empresa de este artículo no es otra que escoger y desarrollar individualmente. Es muy difícil, de entre todas las grandes profesionales que han ido trabajando con el manchego, escoger una. Pero sí que es cierto que existen grandísimas actrices y actores que han destacado por encima del resto. Seis son las escogidas por el autor de estas líneas, pero cinco son los puestos en orden de importancia:

Carmen Maura: La gran presencia del cine de Pedro Almodóvar. Huyendo del estereotipo de musas a las que acudía Alfred Hitchcock o Ingmar Bergman, el director manchego escoge a mujeres que irradien más carisma que belleza, que su presencia sea un ejercicio de imposición y valentía. Prefería y prefiere una mujer fuerte que rompa estos estereotipos del absurdamente denominado “género débil”. No se entiende la carrera de Almodóvar sin la intervención de Carmen Maura, así como tampoco se entendería la carrera de ésta sin las películas del director. Comenzaron juntos en Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), película en la que se encaminaban hacia lo transgresor, tumbando algunos tabúes de la sociedad española; hasta la magnífica, y una de las mejores cintas del manchego, Volver (2006), en la que Carmen Maura volvía al cine almodovariano dos décadas después de su primera aparición con una actuación formidable, cómicamente contenida y con un significado simbólico extraordinario, el que une a las dos generaciones de actrices, ella y la protagonista, Penélope Cruz. Otro de los títulos más icónicos es Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), cinta que catapultó la carrera de ambos, director y actriz, que interpreta un papel que juega con la Pepi de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), pero esta vez le da un sentido que difiere en cuanto a las intenciones. Desde el principio es una mujer de armas tomar.

Carmen Maura - Revista Mutaciones

Antonio Banderas: El Chico Almodóvar. Otra situación como la de Carmen Maura. La carrera actoral del malagueño camina de la mano de la del manchego. Pedro Almodóvar confía en él desde  Laberinto de pasiones (1982), debut que supuso otra transgresión en el cine de la época debido a la caracterización de personajes como el de Banderas, un homosexual en una sociedad posfranquista que dignifica la rebelión contra unos estándares caducados y maltrechos. La relación continuó a lo largo de los años hasta la actual y biográfica Dolor y gloria (2019), retrato más que autobiográfico en donde el malagueño interpreta a un director en horas bajas con una crisis vital y existencial. Después de dos décadas sin trabajar juntos, volvieron para rodar la muy estimable La piel que habito (2011), que supuso una de las mejores interpretaciones del actor, una mezcla de doctor Frankenstein perverso, inteligente y sagaz que utiliza la combinación de ciencia y minimalismo (lo mismo pasa con su interpretación, que con muy poco Banderas consigue bastante) para enfrentarse a la pérdida y a la vida.

Antonio Banderas - Revista Mutaciones

Victoria Abril/Cecilia Roth/Penélope Cruz: Este puesto podría decirse que contiene la clave. Estas tres actrices han sido y son las tres que quizás más cerca han estado de Carmen Maura como gran figura femenina y actoral dentro del cine de Pedro Almodóvar. Las tres han trabajado más de una vez con él, pero puede resumirse dicha importancia resumiendo la participación de las actrices a un título por cada una. Victoria Abril en Átame (1989), cuya cinta y personaje aúnan los conceptos del Almodóvar inicial (personajes sexualmente excepcionales con una continua rotura con lo convencional) con la evolución del género de su filmografía. Cecilia Roth en Todo sobre mi madre (1999) y un canto a los sentimientos, a la soledad y además también al teatro. Su interpretación apela al espíritu teatral que se personifica en la reproducción dentro del filme de la inmortal Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams. Y, por último, Penélope Cruz, coincidiendo con Carmen Maura, en Volver (2006). Todo en esta película lo construye Almodóvar para que gire en torno a ella. La manera de cantar aunque no sea su voz, la manera de caminar y hasta el diseño de vestuario que evoca a Sofía Loren. Su interpretación apuesta por el recuerdo y el amor familiar.

Cecilia Roth - Revista Mutaciones

 

Victoria Abril - Revista Mutaciones

Rossy de Palma: La gran secundaria. Carisma, presencia y talento. Por eso es una de las actrices con las que más ha colaborado. Da igual que el papel dure quince o cinco minutos, cuando Almodóvar estrena película nunca sorprenderá reconocer este rostro que el director definía como “belleza cubista”, aparezca dentro de sus imágenes. En casi todos los trabajos interpreta a la mujer estándar de la sociedad en la que esté ambientada la película y en algunas ocasiones ofrece la resistencia, literal y metafórica, a la que se tiene que enfrentar las protagonistas. Es la más diferente, es la más única.

Rossy de Palma - Revista Mutaciones

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