1917

El tercer soldado

Es un hecho que una herramienta tan excepcional como ha sido el plano secuencia -por su laboriosidad y ensamblaje narrativo- a lo largo de la historia del cine ha evolucionado, o más bien, ha ido evolucionando hasta adquirir una etiqueta de normalizado instrumento cinematográfico. Lejos quedan las pioneras incursiones de Orson Welles en sus inmortales Sed de mal (Touch of Evil, 1958) o El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, 1942) y cerca están las texturas e incursiones de otros directores como Alejandro González Iñarritu con El Renacido (The Revenant, 2015) y, sobre todo, un título que en apariencia no guarda parecido alguno con el último filme de Sam Mendes, pero sin embargo, sí que en cuanto a ejecución presentan dispositivos y decisiones formales similares, Birdman (2014)

1917 - Revista Mutaciones

Con 1917 (Sam Mendes, 2020) e incluso con cualquier cinta que presente este recurso, la comparación resulta inevitable debido a la excepcionalidad mencionada en líneas anteriores. El plano secuencia no es una característica común y el apoyo y comparación con otros títulos agradece el análisis y lectura de la misma. Dentro del propio cine bélico, el húngaro László Nemes se atrevió a mostrar el horror y claustrofobia del holocausto y los campos de concentración con El hijo de Saúl (Son of Saul, 2015) mediante diversos planos secuencia apoyados todos ellos en un desenfoque de fondo que acrecentaba la sensación de terror, pues lo que sucedía ahí y en los fuera de campo eran los verdaderos protagonistas. En 1917, Sam Mendes crea y moldea de forma casi tangible el horror de la guerra. En los planos secuencia (porque son varios) las decisiones las toma el director, pero es Roger Deakins quien mueve la cámara y le da vida a la imagen. Sus operadores se mueven dependiendo del temor y agobio embarrado de las trincheras sobre las que caminan los protagonistas, siendo la propia herramienta un personaje más. Camina despacio tras los soldados cuando se palpa el miedo y pisa fuerte con firmeza y tesón por delante cuando aflora el valor. El movimiento de la cámara, contextualizado por la fotografía de Deakins varía según espacio y tiempo. Dos soldados son encomendados a realizar la misión de atravesar territorio enemigo para hacerle llegar a un coronel las órdenes de retirada. Por ello, el discurso (al igual que en Dunkerque (Dunkirk, 2017)) está atado y sujeto al propio tiempo narrativo permitiendo la fluidez y contextualización de los planos secuencia.

1917 - Revista Mutaciones

Es una paradoja  que el in crescendo de planos secuencia permitan sacar y rodar una película tan redonda como 1917. Puede que sea que con ese grado de conocimiento y con el apoyo de experimentados directores de fotografía se logre alcanzar con algún título, la perfección. Sam Mendes, con su última obra, se queda muy cerca.


1917 (Reino Unido, 2019)

Dirección: Sam Mendes/ Guion: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns/ Producción: TCoproducción Reino Unido-Estados Unidos; Amblin Partners / Neal Street Productions / DreamWorks SKG / New Republic Pictures. Distribuida por Universal Pictures/ Fotografía: Roger Deakins/ Montaje: Lee Smith/ Diseño de Producción: Dennis Gassner/ Música: Thomas Newman / Reparto: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Andrew Scott

2 comentarios en «1917»

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