TOKYO GHOUL

Renovarse o morir

“Arrebatar cosas y perderlas. Atrapar y ser atrapado. Dar órdenes y acatarlas. Vivimos en un bucle de aceptación y rechazo, luchando para proteger aquello que nos pertenece y, aun así, nuestros seres queridos y nuestro hogar terminarán desapareciendo. Nuestra existencia no será recordada. La vida es triste e insignificante pero, aunque sepamos que algún día desapareceremos y lo perderemos todo, nos aferramos a ella torpemente, dando lo mejor de nosotros. Esa es mi decisión: seguir eligiendo y que me elijan.”

Tokyo Ghoul. Revista Mutaciones

Tokyo Ghoul es el nombre del manga creado por Sui Ishida publicado por primera vez como un one-shot (historia gráfica de un solo capítulo) en la revista Weekly Seinen Young Jump, conocida por publicar manga seinen, una tipología dirigida al público adulto en la que predominan temas referentes a la violencia, la política y los problemas sociales. Yutaka Yamada, compositor de Death Note Liveaction, se encarga del soundtrack de la serie, caracterizado por enfatizar la estética turbia y oscura propia de la versión ilustrada. El Studio Pierrot, conocido por la animación de series como Naruto o Bleach, fue el encargado de realizar el anime, estrenando su primera temporada en Julio de 2014 y concluyendo con su cuarta y última temporada en diciembre de 2018.

La serie se desarrolla en Tokyo, ciudad donde habitan seres humanos y ghouls (una raza caníbal que se alimenta de carne humana). La apariencia física de estos cambia cuando se transforman: una especie de tentáculos -llamados kagune– brotan de la parte baja de su espalda y sus ojos adoptan un color negro intenso. Como medida a los asesinatos causados por estas criaturas, existe la CCG (Comisión de Contramedidas Ghoul) un cuerpo de investigación criminal y exterminio a estos caníbales. La rivalidad y las luchas continuas entre ambos bandos serán el conflicto principal de Tokyo Ghoul. A partir de este punto se recomienda haber visto la serie completa antes de leer el artículo, ya que contiene spoilers. Si no la has visto ya, ¡corre a verla!

La complejidad del protagonista

Ken Kaneki es un tímido universitario que un día se fija en una chica llamada Rize, con la que comparte su principal afición: la lectura. Al acompañarla a casa, Kaneki descubre que la chica es un ghoul que quiere devorarle. Repentinamente, esta muere de manera accidental y él resulta gravemente herido, lo que hace que los médicos le realicen un trasplante de urgencia con los órganos de la chica. Así es cómo Kaneki acaba convirtiéndose en un híbrido entre ghoul y humano (denominados «cíclopes» por tener un solo ojo del color característico de los ghouls).

Tokyo Ghoul. Revista Mutaciones

A partir de su conversión, la vida de Kaneki cambia drásticamente, por lo que debe adaptarse a lo que supone vivir entre el mundo de los humanos y los ghouls. La desesperación con la que el personaje enfrenta esta transformación kafkiana es lo que mantiene al espectador completamente atrapado durante los primeros capítulos. El cambio en el gusto y en el sistema digestivo (su cuerpo rechaza cualquier otro alimento que no sea carne humana) será el detonante para que Kaneki entienda lo que le está sucediendo. Al igual que Gregorio Samsa en La Metamorfosis (Franz Kafka), el protagonista comienza a sentir la marginación que soportan los diferentes, resignados a ocultar su verdadera identidad de por vida. Durante este cambio tan drástico en la psique del personaje, la animación se centrará en resaltar los gestos de sufrimiento y la sudoración fría a través de primeros planos, haciendo que los gritos de dolor y los vómitos de este despertar resulten estremecedores.

Afortunadamente Kaneki logra encontrar ayuda trabajando en una cafetería llamada Anteiku, que en realidad es una organización pacífica regentada por ghouls que se alimentan de personas suicidas para no cometer asesinatos. Los ghouls utilizan máscaras cuando se enfrentan a los miembros del CCG para no ser descubiertos y pasar desapercibidos como humanos. Esto será el distintivo de Kaneki, que llevará una máscara que solo cubre uno de sus ojos, siendo apodado por este motivo como “el ghoul del parche”. Durante la primera temporada, el conflicto interno del protagonista se basará en cómo vencer el hambre sin convertirse en un asesino, negándose a aceptar su parte ghoul en una lucha constante contra sí mismo, y dejando escapar a los humanos con los que se enfrenta, incluso llegando a rogarles que se marchen. Como híbrido, Kaneki fluctúa de manera continua entre el rechazo y la aceptación de ambas especies, intentando conseguir desesperadamente la paz entre ellas.

Tokyo Ghoul. Revista Mutaciones

Finalizando la primera temporada, Kaneki es secuestrado por una organización ghoul llamada Aogiri, y es torturado sin piedad por Jason, su líder. Una tortura sádica, perversa y escalofriante que categoriza a Tokyo Ghoul dentro de la clasificación de animes de horror de manera innegable. Los últimos episodios de cada temporada resultan épicos de una forma u otra y, en esta ocasión, el quiebre mental que experimenta el personaje supone la aceptación definitiva de su parte ghoul: ahora su pelo es de color blanco y sus uñas negras (a causa de la excesiva regeneración de sus extremidades). A pesar del carácter tímido y retraído propio de Kaneki, su actitud cambia considerablemente cuando entra en batalla, mostrando su lado más sádico y maquiavélico al enfrentarse a sus enemigos.

La filosofía de Tokyo Ghoul

Cada vez que el protagonista adopta una nueva personalidad su pelo varía de color. Este cambio representa un nuevo renacer, una evolución y un acercamiento hacia la ataraxia (la tranquilidad, la ausencia de miedos). La alienación constante del personaje, se simboliza a través de unas flores que aparecen abriendo sus pétalos durante estos sucesos llamadas lycoris radiata (higanbana en japonés), asociadas con la muerte de lo antiguo y con la transición a una nueva forma de vida.

Tokyo Ghoul. Revista Mutaciones

El anclaje a los traumas pasados y la incapacidad para proteger aquello que importa se convierten en las principales frustraciones del protagonista, que acabará divagando entre dos mundos radicalmente opuestos, formando parte del CCG y creando una nueva identidad como Haise Sasaki, inspector y mentor de un nuevo escuadrón llamado Quinx. Los continuos errores de Kaneki lo alejan de ser ese personaje protagónico idílico e incapaz de errar. La complejid­­ad del protagonista es tal, que este conjunto de equivocaciones y piedras en el camino componen su verdadera opulencia. Las dificultades y las caídas es lo que crean un ser en sí mismo con todas sus ambigüedades, y será este conjunto de erratas lo que, finalmente, haga posible la convivencia entre humanos y ghouls, que se unificarán para luchar por un mismo objetivo.

Tokyo Ghoul es una obra realmente compleja que no solo es destacable por la riqueza de su personaje principal (con sus múltiples identidades y su gran evolución), sino que eso mismo es aplicable al resto de personajes secundarios. La serie juega constantemente con la doble moral, ya que, aunque en un principio nos posicionemos en un bando u otro, no hay ninguno catalogado como bueno o malo. Hay miseria y bondad en ambos, por eso en ocasiones se llega a empatizar con los humanos y en otras con los ghouls. La serie está repleta de diálogos existencialistas en los que sus personajes reflexionan sobre la razón de la vida y la existencia. La muerte de los personajes es retratada desde una perspectiva muy cercana, llegando a transmitir la pérdida de los sentidos y los últimos pensamientos de los que fallecen.

Tokyo Ghoul es el Hanami (floración de los cerezos) hecho serie. Durante este periodo, los japoneses celebran el paso del tiempo y la nostalgia. Por eso Tokyo Ghoul es una continua reflexión sobre el arraigo al pasado, la superación personal y el mantenimiento de una sociedad pacífica. Una reflexión acerca de cómo podemos convivir los unos con los otros, sin dañarnos mutuamente y sin aniquilar al diferente. A pesar de ser una serie con un contenido cruel y desgarrador en todo su desarrollo, su final, en contraste, es completamente armónico. Lo cual nos deja con un apacible respiro y con la agradable sensación de culminar todo el arduo recorrido, encontrando la ataraxia junto al resto de los personajes.


TOKYO GHOUL (Japón, 2014)

Dirección: Shuhei Morita / Guion: Chuji Mikasano / Idea Original: Sui Ishida / Producción: Hajime Maruyama, Hidetada Soga, Ken Hagino, Studio Pierrot / Montaje: Keisuke Yanagi Distribución: Funimation, Selecta Visión / Diseño de personajes: Kazuhiro Miwa / Dirección de fotografía: Katsufumi Sato / Música: Yutaka Yamada / Dirección de arte: Keisuke Nagai, Masatoshi Muto / Reparto: Natsuki Hanae, Sora Amamiya, Ayahi Takagaki, Kana Hanazawa, Katsuyuki Konishi.

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